Trinidad: amor vs totalitarismo

Alfredo Infante sj

Hoy la iglesia universal celebra la fiesta de la Santísima Trinidad, principio y fundamento de la fe católica. Que tiene que decirnos esta fiesta a los venezolanos?. La sociedad venezolana está siendo sometida a una represión brutal y prolongada sin precedente en nuestra historia reciente. En medio del hambre y las enfermedades el gobierno invierte en equipos militares chinos para reprimir al ciudadano de a pie que desea vivir en un país normal; vivir en casa. Hay un plan llamado constituyente que pretende consolidar el totalitarismo de Estado y hacer de Venezuela una sociedad uniforme matando la riqueza de la diversidad y pluralidad propia del misterio humano y la sana convivencia.

¿Cómo ilumina nuestra fe en la Trinidad esta situación que estamos viviendo? Dios es una comunidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Un solo Dios, con una misión única: nuestra salvación. Padre, Hijo y Espíritu Santo, son uno en su naturaleza, dignidad divina, amor y misión salvífica y son personas distintas,  es esta pluralidad interna la que les hace comunidad.

Dios no es una unidad homogénea, ni uniforme, es una unidad plural. La unidad divina no es impuesta desde fuera, es fundada en el amor y en la libertad.En este horizonte de fe, los venezolanos estamos  llamados a ser una sola familia, a ser hermanos, iguales en dignidad, pero diversos y plurales en nuestros modos y maneras como seres culturales, sociales, religiosos etc. Un gran desafío.

El totalitarismo de Estado al ser impuesto desde el poder atenta contra el sueño de Dios para la humanidad, para nuestro país, que es la fraternidad elegida, decidida y acordada por todos. Pero para que este proyecto ocurra, es necesario orar con Moisés al Padre “dígnate venir ahora con nosotros, aunque seamos de cabeza dura; perdona nuestras iniquidades y pecados, y tómanos como cosa tuya”*(Ex 34,8-9). El Padre, que nos escucha, nos ha enviado a su hijo, no nos ha dejado solos, nos recuerda Juan “Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él” (Juan 3,18).

Y el Padre y el Hijo han derramado El Espíritu, fuerza divina, en nuestros corazones, que como dice San Agustín es más íntimo que nuestra propia intimidad. Hermanos creer en la Trinidad hoy nos compromete a construir una Venezuela comunidad plural y fraterna; fundada en el amor, la reconciliación y el perdón. Cualquier proyecto totalitario que atenta contra la dignidad humana, la libertad y la fraternidad es contrario a nuestra fe en la Trinidad, Dios quiere que desarrollemos los dones que nos ha regalado. Quiere que vivamos a Plenitud.

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