Talento mata rentismo

Luis Xavier Grisanti

Poco se conmemoró en 2016 el 80mo. Aniversario de la instauración del Programa de Febrero y del artículo de Arturo Uslar Pietri, Sembrar el petróleo. La emblemática metáfora ha representado la aspiración de los venezolanos para que la riqueza petrolera, administrada por el Estado, se convierta en creación de infraestructuras, empleo y formación de capital en las actividades no petroleras.

La preocupación por evitar que la renta petrolera desplazara a la agricultura y a la incipiente industria se situaba en el epicentro del pensamiento económico del equipo de gobierno del presidente Eleazar López Contreras, quien iniciaba, en 1936, un sin igual proceso de reformas democráticas de las arcaicas instituciones políticas, económicas y sociales del país, instituidas por el Programa de Febrero.

Alberto Adriani, ministro de Hacienda, sostenía que la apreciación (sobrevaluación) del bolívar (o el abaratamiento del dólar), como consecuencia de los altos ingresos de divisas petroleras, daría lugar al estancamiento y posible retroceso de las actividades económicas de bienes transables, como la agricultura y la industria. El mundo sufría la Gran Depresión y los países competidores de Venezuela, además, devaluaban sus monedas para proteger sus industrias agropecuarias y manufactureras y sostener la competitividad de sus exportaciones.

El breve artículo de Uslar Pietri recogió la inquietud central de su mentor Adriani. La historia les dio la razón. Su contenido no ha perdido vigencia, aunque su significación debe adaptarse a la sociedad cibernética de hoy. La III y la IV Revolución Industrial toman cuerpo y Venezuela sigue pensando en términos rentísticos. La globalización y la Revolución Tecnológica nos obligan a forjar la sociedad del conocimiento.

Vivimos la era de la codificación del genoma humano. La digitalización de la producción, la robótica, la impresión de objetos 3D, la inteligencia artificial, las bio-tecnologías y los vehículos autónomos hacen anacrónico el concepto extractivista del desarrollo. Hoy, el desarrollo sustentable ya no depende de la posesión de recursos naturales, sino del talento humano. La siembra del petróleo sería hoy posible si Venezuela adoptara una estrategia de desarrollo centrada en el talento humano.

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