Sergio Ramírez, primer Cervantes de Nicaragua

Francisco R. Pastoriza

En un libro de Fernando Burgos, “Los escritores y la creación en Hispanoamérica” (Castalia), Sergio Ramírez compara el proceso de la creación literaria con el de la construcción de un mueble; por ejemplo, una mesa. Hay que cortar un árbol, aserrarlo en piezas, ensamblar esas piezas, darles una forma y, por fin, tallar, lijar, pulir y barnizar.

La apropiación de la materia de la mesa, afirma Ramírez, es como el proceso de convertir la realidad en imaginación y la imaginación en lenguaje. Esa labor minuciosa es la que acaba de reconocer el jurado del Premio Cervantes 2017. Además, se han apreciado en la obra de Ramírez la narración, la poesía y el rigor del observador y del actor, así como la viveza de la vida cotidiana que convierte la realidad en una obra de arte

No es el primer premio que recibe Sergio Ramírez. Antes ya había sido galardonado con muchos otros, como el Laure-Bataillón francés por “Un baile de máscaras” (1995) y el José María Arguedas y el Alfaguara de novela por “Margarita, está linda la mar” (1998). En 2014 granó el primer Premio Carlos FuenTes.

De la revolución a la literatura

La primera gran novela sobre la revolución sandinista de Nicaragua que derribó en 1979 la dictadura de Anastasio Somoza, una narración que es al mismo tiempo su correlativo desencanto, la escribió Sergio Ramírez en 2003, años después de haber abandonado con decepción el gobierno de Daniel Ortega del que había formado parte como vicepresidente entre 1980 y 1990. Se titula “Sombras nada más” (Afaguara). Entonces aún no se habían alcanzado los excesos dictatoriales que Ortega impuso en su forma de gobierno después de haber vuelto a ganar las elecciones tras los años en los que ejerció la oposición desde 1990, pero Sergio Ramírez ya intuía un desenlace antidemocrático.

En “Sombras nada más”, un libro de memorias noveladas del periodo revolucionario, Sergio Ramírez narra con cierta nostalgia, desde una óptica personal (“como yo la viví y no como me contaron que fue”), el desarrollo de lo que denomina una “utopía compartida”, asumiendo además las contradicciones de aquella revolución. Otros testimonios de su biografía están en “Escritos sobre la revolución” (1985), “Retrato de familia con violín” (1997), “La marca del zorro” (1989) y “Adiós, muchachos” (1999) donde se presentan al lector las tres corrientes del Frente Sandinista que protagonizaron la revolución: Guerra Popular Prolongada, Tendencia Proletaria y Terceristas, a las que se unieron los católicos de la Teología de la Liberación. Amíres escribió también una biografía literaria, “Juan de Juanes” (2014).

Una obra coherente con la vida

Sergio Ramírez (Masatepe, Nicaragua, 1942) inició muy temprano su carrera de escritor con “Cuentos”, un volumen de narraciones cortas que publica en 1963. “Nuevos cuentos” (1969), “Tropeles y tropelías” (1972), “Charles Atlas también muere” (1976), “Clave de sol” (1992), “Catalina y Catalina” (2001), “El reino animal” (2006) y “Flores oscuras” (2013) fueron otros títulos con narraciones cortas que jalonaron una carrera cada vez más cercana a la de los grandes escritores hispanoamericanos del boom. Su primera novela fue “Tiempo de fulgor” (1970), a la que siguieron “¿Te dio miedo la sangre?” (1977), “Castigo divino” (1988), “Un baile de máscaras” (1995), “Mil y una muertes” (2004), “Sara 2015). Su última visita a España el pasado mes de octubre fue para presentar su novela “Ya nadie llora por mí”.

En el mundo literario español el nombre de Sergio Ramírez comenzó a ser conocido en 1998 después de haber obtenido el Premio Alfaguara de novela con “Margarita, está linda la mar” que compartió con el cubano Eliseo Alberto. También escribe ensayos muy apreciados en el mundo literario, como “Balcanes y volcanes: y otros ensayos y trabajos”, “Oficios compartidos”, “Mentiras verdaderas”, una biografía de Sandino y varios ensayos sobre el pensamiento político del líder que inspiró la revolución.

Después de haber terminado la carrera de Derecho y ejercer de abogado durante unos años, Sergio Ramírez se implicó en el movimiento revolucionario sandinista hasta que, desengañado por la deriva hacia el totalitarismo que marcaba la dirección de Daniel Ortega, abandonó la vicepresidencia del Gobierno y la política. Hubo in intento de volver cuando en 1996 se presentó como candidato a la presidencia de su país. Al no conseguirlo, decidió dedicarse definitivamente a la literatura. Como en el caso de Vargas Llosa, posiblemente se haya perdido un gran político, pero se ganó un excelente escritor.

Su obra literaria, versátil e imaginativa, mezcla la historia, la política y el memorialismo en una prosa poética con la que construye personajes en cuya psicología penetra profundamente y a los que sitúa en espacios, sus mundos respectivos, en los que se reencuentran con sus raíces.

Fuente: http://periodistas-es.com/sergio-ramirez-cervantes-nicaragua-94295

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