Salidas familiares en peligro de extinción

 Alfredo Infante sj

Me cuenta Juan, un amigo del barrio, que antes tenía la sana costumbre de salir los domingos a pasear con su señora esposa y sus tres hijos. La salida contemplaba comer juntos en algún pequeño restaurante accesible al bolsillo.  Poco a poco fue reduciendo las salidas para ajustar el presupuesto. Dejó de hacerlo todas las semanas y acordó con su señora una reorganización de su rutina: convinieron salir cada 15 días y suprimir la comida.

Al poco tiempo, volvieron a reajustar el presupuesto y reorganizar las salidas a una mensual, sin comida, sólo paseo. La crisis siguió apretando y, en este momento, se han puesto como meta hacerlo una vez cada tres meses. Comenta Juan que una salida dominical, modesta, es a nivel de costo el equivalente a “un mes de su salario”.

Seguramente, muchos de ustedes se sentirán reflejados en la experiencia de Juan.  La pulverización del poder adquisitivo de la moneda nos ha empobrecido a tal nivel que “una salida familiar” es un lujo al que no tenemos acceso la mayoría de los venezolanos.

Los recuerdos más hermosos que guardamos de nuestra infancia en el corazón son, sin duda alguna, nuestras salidas en familia. Este gobierno y sus medidas económicas nos está robando el derecho de disfrutar en familia.

En varias escenas del evangelio, Jesús se retira con sus discípulos a descansar, saber descansar en familia y entre amigos, ayuda a fortalecer nuestro espíritu, a oxigenar la vida, a hacer país.

Despertemos de este letargo. No nos dejemos robar el derecho de disfrutar en familia.

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