Redes sociales reductoras de violencia

Jesús María Aguirre

Según opinión del criminólogo René van Swaaningen: «En la era digital, una creciente cantidad de jóvenes de entre 12 y 18 años (el grupo poblacional en mayor riesgo de cometer delitos) pasan su tiempo sentados frente a su computadora, lo que los aleja de las calles» y esta sería uno de los factores de la baja de la violencia en países como Holanda, donde la corrección civil parece ser una salsa holandesa difícil, contradictoria y delicada. Me parece que la hipótesis es sugestiva y hasta consoladora. Pero se me hace poco plausible para nuestro entorno con una población mucho más joven y menos enmarcada en los cauces civiles de una población más avejentada.

Dados los bajos niveles de uso de las redes sociales, comparativamente hablando con Europa, tengo la impresión de que entre nosotros la marcha es mucho más sinuosa y hasta contradictoria. En primer lugar, gran parte de los delitos de robo tienen que ver con el arrebato de celulares, dispositivos apps y electrónicos y saqueo de centralillas de servicios de telecomunicaciones (cf. estadísticas de Movistar, Telcel, Movilnet).

En segundo lugar, los teléfonos inteligentes se han convertido en una de las mejores armas de los delincuentes para operar articuladamente en operaciones conjuntas dentro y fuera de la cárcel (colectivos, bandas…), evadir por aviso los cercos de la policía, y, en fin, hackear cuentas bancarias. Aquí todavía brillan por su ausencia las operaciones bancarias confiables, además de que la bancarización es todavía baja y las destrezas para su uso deficientes. ¿La progresión reductora de violencia de los temerosos que se quedan en sus casas compensará la ola delincuencial desatada en torno a las nuevas tecnologías digitales?

La vida es una guasacaca venezolana y con mucho picante: difícil, contradictoria y hasta brutal.

 

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