Por qué me alejé del proceso bolivariano

Miguel Matos s.j

Lo primero que debo decirles es que esta postura mía fue fruto de un discernimiento muy serio en el que veía con mucha agudeza los pro y los contra de este acto. Lo que me hizo empezar a dudar y más me hacía inquietar sobre este gobierno era la forma tan poco seria, tan poco profesional y desconcertante como ha estado tratando de solucionar el problema del hambre y de la falta de medicinas. Yo veía mucha insensibilidad. Poca pasión hacia ese problema.

Por eso fueron muchos los días en los que pensaba qué opción traducía mejor mi estado de ánimo con respecto a lo que estamos viviendo en Venezuela. Por fin llegué a la conclusión de que por sinceridad conmigo mismo, debía poner fin a esa fidelidad automática y expresar lo que verdaderamente creía que era lo mejor. Yo sabía que me iba a exponer a incomprensiones aun de la gente más cercana. Me consolaba diciéndome que yo había vivido 18 años de bolivarianismo recibiendo críticas y descalificaciones por casi todos los lados y lo había soportado. En el fondo me dije que debía ser sincero conmigo aunque vinieran las incomprensiones.

En segundo término. No estoy ciego. Reconozco y reconoceré y celebro todos los triunfos del proceso bolivariano en todos los campos en los que las clases populares antes se consumían sin que fueran ni siquiera visibilizados: vivienda, salud, pensiones, transporte, educación, etc.

En tercer término, debo comunicarles que no he tenido ni siquiera la tentación de aproximarme a la oposición. Estoy seguro que un gobierno de ellos, si son fieles a su ideología, haría sufrir mucho más a nuestro pueblo. Ellos representan otros intereses muy distintos a los nuestros.

Ahora quiero resumirles un poco los motivos más concretos de mi distanciamiento con el proyecto bolivariano:

1.- El fenómeno del hambre y falta de medicinas que me impresiona cada vez que lo palpo. Debe ser muy fuerte eso de estar uno o dos días sin comer nada o casi nada. Cada vez que me encuentro con personas que no he visto durante algún tiempo me impresiona el estado de deterioro físico que está sufriendo. El venezolano está perdiendo unos 9 kgs. promedio cada año. Cada vez que sé que alguien ha muerto por falta de una medicina siento una profunda indignación. El gobierno ha recibido invitaciones para que permita la habilitación de un corredor humanitario de alimentos y medicinas desde fuera y no lo ha querido aceptar para no exhibirse como un país que necesita ayuda externa. Para este gobierno parece que no importa el número de venezolanos revisando en los basureros si hay algo que se pueda comer. ¿Hay una guerra económica? Sí la hay, sí hay saboteos muy variados, pero más influyente que la guerra económica ha sido la corrupción, la torpeza y el inmediatismo, la mala distribución de las divisas, las mafias.

2.- La magnificación de la corrupción a todos los niveles. Desde el guardia nacional que te roba en cualquier alcabala, hasta las millonarias comisiones en los contratos con el Estado. Funciona una cifra sobre la cantidad de dinero que ha sido sacado del país corruptamente. La cifra es de 300.000 millones de dólares. Aunque fuera la décima parte, ya sería una cantidad espeluznante. Muchísimas personas tienen informaciones sobre los funcionarios responsables de esos robos. Parece que los únicos que no conocen a los corruptos son los miembros del alto gobierno. ¿Verdadera ignorancia ? ¿Complicidad? ¿ Compra de apoyo ? Lo cierto es que esos personeros siguen ocupando cargos de mucha influencia en la administración pública. La única vez que se conocen algunos nombres es cuando la administración norteamericana los señala. Estos señalamientos norteamericanos no nos dejan satisfechos en lo referente a sus motivaciones. Pero inmediatamente nuestro gobierno sale a defenderlos.  Se señala al personal militar como el más involucrado en las gestiones corruptas. Las cantidades que se les atribuyen a los corruptos venezolanos llegan a cifras que superan con creces a los corruptos de otras administraciones y a la propia imaginación.

3.- Las violaciones a la Constitución. Primero, el desconocimiento de la Asamblea Nacional que se constituyó como producto de una elección nacional. Duélale a quien le duela. Luego: el burlar autoritariamente el calendario electoral: Cambios de fecha, hasta de años, del Revocatorio Presidencial, de las regionales. La negación a remover la dirigencia del CNE que tienen sus lapsos cumplidos. El nombramiento de los magistrados del TSJ incluyendo a muchos que no llenan las condiciones. El Presidente de TSJ tiene cargos judiciales por causa de homicidio. Todo esto se configura en un cuadro en el que ha desaparecido la independencia de los poderes. En este contexto hay que ubicar además la convocatoria de una Asamblea Constituyente Comunal que, lo mínimo que podemos decir es que el pueblo venezolano no la necesita. Que no es eso lo que va a resolvernos nada. Pero además fue convocada en forma que viola la Constitución. Se supone que en este país el pueblo se ha entronizado el cómo portador del poder originario. (Art.347). En algo tan serio este pueblo tendría derecho a decir si quiere o no una Asamblea Constituyente en la que desde luego se va a modificar la Constitución. Pues, no. El gobierno convoca a una Asamblea Constituyente sin preguntarle al pueblo si lo desea o no. Con ese procedimiento se permitiría que el año próximo otro Gobierno convocara a otra Asamblea Constituyente con igual derecho a como lo hace este sin tener que preguntarle al pueblo si lo desea o no. De igual forma, son también ilegítimos los mecanismos para elegir a los constituyentistas. La Constituyente estará formada por 500 miembros .De esos 500, “aproximadamente unos 200 o 250 serán electos por la base de la clase obrera, así como las comunas. Los otros 250 se elegirán “en un sistema territorializado, con carácter municipal, en las comunidades, con voto directo, secreto”.

Todo eso es abuso de autoridad, tratar al Pueblo como una totalidad estúpida. Lo que irrita es la forma como el Gobierno hace trácalas para burlar los derechos de la ciudadanía. ¿Está obligado un ciudadano apegado al Partido Socialista a seguir regalándole una solidaridad automática? ¿A apoyar todas estas “trácalas”?

4.- La violencia en la represión de las manifestaciones: En este aspecto no hay que ser ingenuos. Los manifestantes no son ningunos angelitos que vienen solo con banderitas. La Guardia Nacional tiene que vérselas con grupos en los que hay incluso gente armada. Entre los manifestantes hay todo tipo de gente. Los cuerpos de seguridad no pueden aceptar todas sus agendas. Pero no se puede negar que estos cuerpos de seguridad actúan muchas veces en complicidad con los “Colectivos” afines al Gobierno que sí tienen una actuación violenta. Funcionan también grupos terroristas afectos a la oposición. La oposición no ha querido tomar distancia con respecto a sus violentos. Nuestros cuerpos de seguridad tampoco toman distancia con respecto a esos grupos. En algunos saqueos se han visto a los cuerpos de seguridad simplemente observando. Hay acusaciones muy concretas contra los cuerpos de seguridad del Estado de que roban, humillan, torturan y violan a sus detenidos. Los encarcelan sin respetar el debido proceso.

5.- Problemas debidos a enfoques errados sobre la economía de un país: El modelo socialista-estatista que ha adoptado este Gobierno ha resultado un verdadero fracaso. Ha mantenido el modelo rentista. Hoy tenemos una economía tristemente estancada. Tenemos la inflación MAS ALTA DEL MUNDO que el próximo año podría llegar al 1000 %. Se habla de más de 100.000 negocios quebrados y cerrados. La política de expropiar y entregar a los obreros la gerencia de esos negocios ha resultado una verdadera tragedia: el espectáculo más corriente a este respecto es el de fábricas que multiplican su nómina de obreros y dejan de producir. Esto sucede en los negocios domésticos y con un dramatismo espantosamente mayor en las industrias emblemáticas de Venezuela: Las empresas de Guayana. La Siderúrgica, por ejemplo, en el 2015 disminuyó su producción en 71 %, con respecto al año anterior. En la economía se siente un clima de improvisación, de tentar a ver por dónde salimos. Un ejemplo de esto fue la cómica del billete de 100 Bs. Un tratamiento especial se merece PDVSA: Después de haber sido una empresa de primera fachada mundial, hoy está casi quebrada. Mucha menor producción y mucho gasto en nóminas. Una cosa que mueve casi a llorar es el hecho de que Venezuela hoy importa, o sea, compra 550.000 barriles de crudo ligero de los Estados Unidos. La deuda de PDVSA hoy llega a 95.000 millones de dólares. Nuestra producción petrolera hoy es de 2,7 millones de barriles diarios. Es igual a lo que exportábamos hace 10 años.

6.- La inseguridad nos mantiene cautivos, atemorizados, recogidos en nuestra casa lo más temprano posible y expuestos siempre al momento en el que uno o varios delincuentes pongan la mirada en nosotros. Las OLP han servido para librarnos de un número de antisociales, pero la inseguridad no mejora. Ningún lugar es seguro. Ni siquiera la casa de uno. Lo peor es que hoy uno no puede distinguir entre un delincuente normal y un policía o un Guardia Nacional. Son casi la misma gente. Si ante una eventualidad tú pides auxilio a la policía puede ser que caigas en las manos de la combinación de policía-delincuente. Uno no sabe si tenerle más miedo a un delincuente que a un policía.

Todas estas cosas suceden en muchos países. Es cierto. Pero en otros países que llevan el mismo tiempo que nosotros lidiando con estos problemas, han tenido mejores resultados. Ejemplo, países de la América Latina: Ecuador, Bolivia, Colombia, Panamá. Están mucho mejor que nosotros. Antes ellos se venían para acá. Ahora nosotros emigramos hacia ellos.

Hay un responsable de todo esto y no puede ser otro, en último término, que el Gobierno Nacional. El proyecto bolivariano. Para eso es Gobierno. Si no puede, entonces que deje esa responsabilidad en otras manos.

Uno se pregunta, entonces: ¿Hasta cuándo uno va a ofrecer una solidaridad y apoyo automático a los responsables de todas estas anomalías? ¿Vamos a asistir pasivamente al entierro del país? ¿Se notan acaso algunos signos de mejoramiento? ¿O más bien lo que se ve es una demagogia cínica? El tono del gobierno es soberbio, prepotente, muchas veces mentiroso. El jefe de estado que sale bailando salsa cuando sus compatriotas han tenido al máximo una sola comida al día.

Y una serie interminable de huellas del desastre: unos hospitales que no tienen ni siquiera una aspirina, unas oficinas públicas donde no hay ni papel para hacer un trámite, interminables colas para hacerse con un gas que llega cuando un camionero desea llegar a venderlo, un pan que requiere una cola previa de tres o cuatro horas, una harina pan a unos precios astronómicos, un pote de leche para los niños a 30.000 bolívares, unos cementerios de cantidades de los autobuses Yutong, unos niños que no están recibiendo las vacunas necesarias para su previsión de enfermedades, unos hipertensos que no consiguen los medicamentos, unos enfermos de sida que no encuentran los retrovirales, no hay insulina en todo el país. Una cantidad muy grande de módulos médicos “Barrio Adentro”, cerrados. Una educación verdaderamente mediocre o mala donde solo un 26,8 % termina e Bachillerato. Unos CLAP con productos traídos de países supuestamente más pobres que nosotros y que en muchos sectores llegan muy de vez en cuando. Y en otros materialmente no llegan nunca. Y este es el Proyecto Bandera de alimentación del Gobierno.

¿O sea, qué funciona bien? ¿Todo esto hay que tragárselo para que no lo llamen a uno “brinca talanqueras”? No, amigo. Llámenme como quieran, pero yo no hipoteco mi conciencia así no más, porque esos pobres por los que yo opté, son los que más están sufriendo todas estas tragedias. Y recuerden que Por menos que eso yo y todos nosotros adversamos, combatimos a los gobiernos de la cuarta república. Por otro lado: ¿Y quién puede negar que el chavismo fuera del gobierno puede recomponerse, deslastrarse de tanto vampiro que tiene entre sus filas y prepararse para un nuevo gobierno dentro de cinco años.?

Alguien puede decir que no he dicho una sola palabra sobre los defectos de la oposición. Es que yo no tengo problemas con la oposición. Yo en ellos simplemente no creo. Si hay que llegar a algún acuerdo con ellos para lograr la transición, se hará, pero yo no me imagino a un gobierno de la oposición, ellos solos, llevando las riendas de este país. No aguantarían más de tres meses. Lo que puede salvar a este país es un acuerdo entre las partes, que incluya a todos los sectores en pugna y un equipo integrado por esos sectores elabore un proyecto de “salvación nacional” y comiencen a gobernar con el apoyo de todo el país.

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