Populorum Progressio no está de acuerdo ni con el liberalismo ni con el colectivismo

Ponencia dictada por el Dr. Raúl González Fabre, sj, profesor de la Universidad de Comillas Madrid en el evento “Retos del desarrollo” en Caracas (Centro Cultural Chacao), con motivo de los 50 años de la Populorum Progressio

Enrique Meléndez

La Encíclica Populorum Progressio propone el establecimiento de la justicia social que consiste en la creación y participación de valor por todos y para todos.

La afirmación la hizo el catedrático español Raúl González, s.j., en un foro organizado por las fundaciones Juan Germán Roscio y Konrad Adenauer, bajo la coordinación del diputado Ángel Alvarado (Primero Justicia), con motivo de cumplirse 50 años de la publicación de la Encíclica Populorum Progressio de Pablo VI.

González es profesor de economía en la Universidad de Comillas, España, y doctor en Filosofía. Vivió en nuestro país, donde también ejerció la docencia universitaria. Su presentación trató la relación entre desarrollo y justicia, y cómo ambos se conectaban a través del concepto del bien común en el marco de la Encíclica Populorum Progressio de Paulo VI.

Indicó que dicha Encíclica habla de las personas en su integralidad, en todas sus dimensiones, desde los niveles físicos, materiales y psicológicos hasta los trascendentales. Agregó que en la Populorum Progressio se aborda el tema del sujeto en su desarrollo hacia la integralidad, partiendo de que ese desarrollo constituye una aventura de sí mismo; así como se aborda el tema de los deberes de quienes están mejor en ese camino de ayudar a quien se está esforzándose en avanzar.

“Una de las inquietudes básicas de la Encíclica es enfocar el desarrollo sólo desde algunos puntos de vista; ignorando otros. Por ejemplo, concebir que la clave del desarrollo es el crecimiento económico; que desarrollo consiste en dedicarse a la dimensión material de la sociedad, y dejar en el vacío el objetivo del desarrollo de las dimensiones culturales, relacionales; siempre que los resultados lógicos sean buenos, es algo que en Populorum Progressio es muy explícito en contra”.

Que asimismo Populorum Progressio es muy explícita cuando rechaza el colectivismo, es decir, la instauración de un gobierno que decide por todos; y por otras teorías de desarrollo que dejan un hueco; que olvidan una parte del asunto; que piensan sólo en el desarrollo individual, y aquí González ubicó a los liberales puros.

Populorum Progressio no comparte esta opinión pues propone que hay que desarrollarse en todos los ámbitos, y, en ese sentido, admitió que los católicos tienen una concepción del desarrollo que poca gente sostiene.

“Lo que nosotros llamamos países desarrollados son países donde el crecimiento económico, la renta per cápita, han funcionado bien; pero son, al mismo tiempo, países donde hay una sociedad de consumo, y la clave del crecimiento está guiada por la demanda; una sociedad de consumo que, realmente, está sobregirada; donde no sólo se satisfacen necesidades, sino que se botan cosas para poder comprar otras”.

Al tocar el tema de la justicia, González hizo ver que a la justicia se la representaba con una balanza, porque el sentido clave de la justicia es el equilibrio, y que se trata de una virtud porque la persona que es justa coloca a la justicia en sus relaciones por encima de sus propios intereses, y que por mucho poder que tenga en las relaciones no usa el poder para explotar al otro sino para cooperar con él.

“La justicia es una virtud que es moralmente exigible. No es opcional. Esto es muy importante; porque da base al hecho de que la justicia es una conducta política de mucha importancia; en torno a la sensación de que, si estoy recibiendo justicia, pero otro está recibiendo injusticia, entonces se generan movimientos políticos de mucha importancia”.

A su modo de ver, la injusticia, la que sufrimos nosotros y la que vemos, nos mueve a actuar políticamente. Dijo que a nadie se le puede exigir que sea amigo de uno pero que sí que sea justo.

A continuación, pasó a hablar de lo que en antropología se conoce como los cuatro modelos de relaciones sociales: modelos comunitarios, jerárquicos, de igualdad y de mercado, y al pasar a bosquejar cada uno de ellos, empezó manifestando que en los modelos comunitarios aparecen las relaciones interpersonales, la familia, el vecindario, las tribus; y que aquí el interés de la persona se ciñe a que la familia vaya bien.

En cuanto al modelo jerárquico, González señaló que aquí aparecían las relaciones burocráticas; del Estado; aunque también las jerarquías por méritos, y que en el modelo de igualdad aparecían las relaciones de ciudadanía; una cantidad de organizaciones horizontales en la cual se conserva una especie de igualdad simbólica: todos bajo las mismas reglas; todos con los mismos derechos; no importa cuán diferentes seamos. Finalmente, del modelo de mercado dijo que éste se manifestaba en todas las culturas; puesto que se trata de una relación de intercambio.

Manifestó que el concepto de justicia es diferente en cada uno de esos modelos. “Lo esencial – puntualizó – es hacer lo justo en el tipo de relación en el que estemos en cada momento. Entonces, por ejemplo, en una comunidad el concepto típico es que cada cual contribuye con sus posibilidades y sus capacidades, y cada cual recibe según sus necesidades”.

“Además de una justicia en cada una de esas relaciones – enfatizó -, hay lo que podríamos llamar una justicia social; consistente en como organizamos a la sociedad; de manera que en cada uno de los cuatro modelos rija algunos aspectos de la vida social”.

Puso el ejemplo del matrimonio que en unas culturas es una comunidad, pero en otras es una jerarquía, en otras funciona en las relaciones de mercado y en otras funciona por relaciones de igualdad; pero que en todas estas relaciones debe prevalecer el concepto de justicia social.

“Es esencial tener los ideales claros; porque los ideales nos marcan el camino. ¿Cuál es el ideal de justicia social que aspiramos para Venezuela? Aspiramos que todos nuestros muchachos tengan las mismas oportunidades; que hayan recibido la misma inversión en su constitución como sujetos sociales y que tengan un mismo punto de partida en su vida adulta”.

A su modo de ver, las personas nos desarrollamos de acuerdo a la calidad de nuestras relaciones y que, a su parecer, una sociedad es justa es aquella donde todas las personas tienen acceso a todas las formas de cooperación.

Aquí volvió al tema del desarrollo el cual definió como la posibilidad de participar en la creación y apropiación de valor; mientras que lo contrario del desarrollo es la exclusión: estar fuera de la creación de valor; por tanto, fuera de la apropiación de valor. De allí la importancia de la justicia social; en tanto implica un equilibrio en el que se contribuye a crear una riqueza del cual todos participamos: un movimiento de ida y vuelta; pues justicia no es que me den.

Concluyó González haciendo ver que ese proceso de creación y participación es lo que Populorum Progressio conoce como desarrollo; de modo que nos desarrollamos cuando nos hacemos el bien los unos a los otros; siempre y cuando nuestras relaciones sean equilibradas y no se sospeche de la mala fe del otro.

 

Fuente: http://www.noticierodigital.com/2017/03/raul-gonzalez-la-enciclica-popularum-progressio-no-esta-de-acuerdo-ni-con-el-liberalismo-ni-con-el-colectivismo/

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