Pitufos comunistas

Noel Álvarez*

Muchas generaciones recordarán a Los Pitufos, personajes animados de color azul que vivían en una aldea, en casas de hongos, donde todos los habitantes compartían por igual. No existía el dinero y los bienes eran administrados entre todos. La serie de dibujos animados surgió a finales de la década de los 50s, creados por el belga Pierre Culliford, más conocido como “Peyo”.  Los suspiritos azules, como los llama su archienemigo Gargamel, son bastante transparentes en su forma de ser ya que sus propios nombres hablan un poco de cómo es su personalidad: Pitufo gruñón, tontín, chistoso.

Lo que Los Pitufos usan en su cabeza son gorros frigios o sombreros libertarios. En tiempos de los romanos, los esclavos que habían obtenido su libertad usaban estos sombreros. Tiempo después, durante la revolución francesa, se empezaron a usar como manera de rebelarse contra la opresión, contra los dictadores y usurpadores de los derechos humanos. Así, los pitufitos además de divertir y representar a gran parte de la niñez, también son algo así como un símbolo de la libertad.

En los últimos meses se ha suscitado una polémica en Uruguay alrededor de un libro de historia utilizado en algunas escuelas privadas. En dicho libro, se menciona a Los Pitufos para ejemplificar un posible modo de funcionamiento de una sociedad comunista, y se acompaña el comentario con una imagen de los famosos personajes. El libro, titulado: Uy-siglo XX, escrito por la pedagoga Silvana Pera, presenta en una página a la sociedad comunista como una situación similar a la de Los Pitufos.

¿Conoces a Los Pitufos? Son una comunidad que vive en una aldea. Todos tienen acceso a la vivienda. Nadie pasa hambre”, escribió la profesora Silvana Pera, para explicar el comunismo en su libro, publicado por editorial Índice, utilizado en colegios privados del país. Luego agregó: “el pozo de agua es para uso colectivo, no es de nadie y es de todos. Todos tienen obligaciones con la comunidad, por ejemplo, el ocuparse de aquello que saben hacer, Pitufo cocinero cocinará, Pitufo carpintero arreglará lo que se rompa, y así cada uno de la comunidad aporta con su trabajo y recibe del trabajo de los demás. El comunismo podría ser una situación similar a esa”.

Esto desató el descontento de diputados y senadores del conservador Partido Nacional porque no creen que sea material apto para un niño de primaria porque, desde su perspectiva, no refleja las atrocidades cometidas en regímenes comunistas como el de José Stalin.  El singular caso se ha convertido en una polémica en lo que va del 2017, al grado que legisladores han anunciado que tomarán acciones, pues consideran que la historiadora está sembrando cierta simpatía por el comunismo entre los estudiantes. En una entrevista con el portal de noticias Montevideo, la profesora Silvana Pera dijo que con ese ejemplo el libro intenta explicar el concepto teórico del comunismo, los ideales alrededor de ese sistema, y no del llamado ‘socialismo real’ y sus acciones prácticas, como la URSS, Corea del Norte o Cuba. La autora dijo que utilizó el ejemplo de Los Pitufos para acercar un concepto complicado a niños de 12 años.

Algunos estudiosos sostienen que la serie de dibujos animados oculta propaganda comunista, citando como ejemplos el hecho que todos se refieren entre sí con el término Pitufo: Pitufo filósofo, Pitufo fortachón o Pitufo bromista, tal y como el término “camarada” que se solía usar en el comunismo.  Para los investigadores y acuciosos en la materia,  el mensaje comunista es claro: Gargamel representa al capitalismo, es tacaño y mezquino, además de que siempre se quiere comer a los Pitufos, tal y como el capitalismo se ha querido devorar al comunismo. Mientras que su gato Azrael representa al obrero capitalista que arriesga la vida por su amo.

El consejero de Educación Inicial y Primaria, Héctor Florit, dijo al diario local El Observador que se trata de una “comparación desafortunada”, y puntualizó que este libro no se utiliza en escuelas públicas y que los textos que se utilizan en instituciones privadas “no tienen ni censura, ni control” y se producen de manera independiente a los que se generan para Primaria”. En otros países del continente americano, algunos dictadores han tratado de cambiar el pensum de estudio de los educandos, pero la férrea oposición de la sociedad civil organizada ha evitado la ideologización de sus hijos.

*Coordinador Nacional de IPP-Gente

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