¿Para qué servimos los periodistas en Venezuela? III

Jesús María Aguirre

Capítulo 3

El terremoto digital

Los periodistas somos útiles para la sociedad cuando aportamos información y no propaganda, cuando denunciamos los abusos del poder y defendemos la democracia y el interés de la mayoría de los ciudadanos. Somos necesarios cuando somos honestos e independientes, que no siempre es lo mismo que ser neutrales (Nacho Escolar, periodista).

Existen 250 millones de dominio de Internet en el mundo; mientras descienden los medios tradicionales;

Ventajas digitales: universalidad, velocidad, flexibilidad para ampliar (antecedentes, enlaces…), multimedia…

Pero una cosa es comunicación y otra, periodismo; tampoco Internet es lo mismo que las redes sociales (Twitter, Facebook…).

Internet es una selva

La virtud de la extensión y velocidad se convierte en su virus de confusión.

El País llegó a vender 450 mil ejemplares de media mensual en su mejor etapa, pero elpaís.com superó en diciembre de 2012 los siete millones y medio.

Pero por ahí se ha colado toda la canalla intelectual para desnaturalizar el medio, la vida privada de las personas, y, en general, la confiabilidad.

Se han desdibujado los límites y orientación de los géneros orientativos de ficción y realidad, rumores e información comprobada, información y publicidad, etc. La explosión comunicativa se ha dado con detrimento de la confiabilidad.

La búsqueda de las marcas

El lector proactivo busca selectivamente sus favoritos basado en criterios de afinidad, credibilidad y confiabilidad de las fuentes, de los periodistas, etc.

Si bien para salvar el negocio se ha pasado del Print first al Digital first, lo print sigue aportando el mayor volumen de ingresos.

¿Cómo lograr que lo digital sea lo primero en aportación económica? ¿Cobrar por contenidos, con el derivado de las restricciones de publicidad?

¿Buscar nuevas formas de mercadeo directo con tarjetas prepago y con publicidad individualizada por historial?

Y, además, los agregadores

Los buscadores y agregadores trafican con los contenidos ajenos, favoreciendo al tráfico de las telefónicas y a sus usuarios, captando casi toda la publicidad; Francia y Bélgica han puesto reglas a Google.

El internauta se queja del precio de su diario, pero nunca calcula lo que ha pagado por su ordenador, su tableta o su smartphone, por la luz y por su línea. La tarifa plana mata al papel.

España con un precio de 5,09 dólares (4,15 E) por megabit es el décimo país más caro en banda ancha (México en A. Latina cobra 13,1 euros; Chile, 6,19 euros; Italia, Francia y Portugal por debajo de los 3 euros.

Entre tanto el impreso sigue dando frutos, aunque magros, con usuarios que la defienden sea por razones culturales, sea por criterios axiológicos. Pero la incógnita de la rentabilidad sigue sin despejarse.

En Venezuela aún las zonas populares no están cubiertas con operadores fijos ya que no llegan los cables de CANTV.  Caracas con un 90 % de penetración de Internet tiene el doble que el promedio del país 840,8);

La velocidad de Internet es una de las más bajas de América Latina, y si bien su oferta es 4MBps el promedio de entrega final es de 512 Kps.

EN VENEZUELA HAY QUE LUCHAR POR EL DERECHO CIUDADANO DE ACCESO A INTERNET A PRECIOS ASEQUIBLES.

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