No hay canal humanitario que pueda con la desnutrición infantil

Julett Pineda Sleinan

Silenciosa, pero implacable. Así avanza la crisis alimentaria en las escuelas y así lo comprobó la Fundación Bengoa a través de un monitoreo realizado en un centro educativo de una zona periurbana del municipio Sucre. Los síntomas del hambre empezaron a aparecer entre abril y mayo de 2017: los desmayos, las quejas por dolores de cabeza y el ausentismo dijeron presente en los salones de clase. Los estragos de la desnutrición quedaron comprobados cuando los especialistas midieron la talla (estatura) de los alumnos de preescolar: al final se presentó un déficit de 29 % en la talla.

El escenario es más que desolador para Marianella Herrera, investigadora y miembro de la junta directiva de la Fundación Bengoa. La talla baja no solo significa que los niños perdieron centímetros de crecimiento que no podrán recuperar en un futuro, sino que también trae como consecuencias afectaciones al desarrollo cognitivo y al sistema inmunológico.

“La talla baja no solo implica que el niño se va a quedar bajo, sino que posiblemente se enferme más y tenga un desempeño escolar pobre”, explicó. “Lo que preocupa es que hay niños que están, supuestamente, normales, pero que muy pronto no lo van a estar. Si siguen comiendo mal, se van a pasar al lado del déficit nutricional. No va a haber canal humanitario que puedan con eso”, añadió.

Susana Raffalli, experta en seguridad alimentaria y consultora de la fundación Cáritas Venezuela, ha visto crecer las estadísticas de desnutrición severa en distintas parroquias del país. Desde noviembre de 2016, la organización ha realizado un monitoreo centinela en cuatro estados —Zulia, Vargas, Distrito Capital y Miranda— para llevar el pulso al hambre en más de 20 parroquias.

Sin embargo, con cada reporte mensual, los casos diagnosticados son más severos. “Para este próximo informe hubo una parroquia en Vargas en donde todos los niños evaluados presentaron desnutrición severa”, lamentó la especialista, “esos eran los niños que meses atrás tenían desnutrición leve o moderada y que ya se quedaron sin reservas en su organismo”. No ha habido respuesta de las autoridades a los resultados arrojados en el monitoreo centinela.

Para el informe marzo-abril, Cáritas evaluó a un total de mil 69 niños y encuestó a 444 familias. Del total de niños evaluados, 122 fueron diagnosticados con desnutrición moderada y severa; 171 presentaron desnutrición leve; y se determinó que 288 están “en riesgo” de padecer esta condición.

Estas cifras encienden las alarmas a nivel internacional y colocan al país en el umbral de una crisis humanitaria según los estándares de la Organización Mundial de la Salud. La entidad con el número de registros más alarmantes fue Zulia, donde se diagnosticaron 12,8 % de los casos. Le siguieron Vargas (12,3 %) y Miranda (11,8 %). Aún el Distrito Capital se encuentra por debajo del umbral de alarma, con una proporción de 7,6 %.

Un futuro depauperado

“Esto no es algo que no pasó de un día para otro”, advirtió la doctora Marianella Herrera. Como una “crisis de instalación lenta” describió la investigadora el aumento de los casos de desnutrición. “En 2007 se decía que la desnutrición rondaba el 10 % y el 15 %, pero como la población estaba gorda, se pensaba que había una buena alimentación. No se tomaban en cuenta las verdaderas necesidades nutricionales y había hambre oculta, pero cuando las calorías fueron insuficientes y la gente adelgazó, se empezó a ver el problema. La desnutrición siempre estuvo ahí”, indicó.

La desnutrición crónica es aquella que se presenta por tener una mala alimentación durante un período de tiempo sostenido; mientras que la desnutrición aguda ocurre cuando el déficit nutricional ocurre en un período más corto. Ambas traen trastornos cognitivos y biológicos y, según Herrera, las consecuencias son más severas si no se atajan a tiempo.

Para la representante de la Fundación Bengoa, la Encuesta sobre Condiciones de Vida 2016 (Encovi), presentada en febrero de este año, demostró que los venezolanos carecen de seguridad alimentaria. Una cifra lo resume todo: Más de 93 % de los encuestados aseguró que sus ingresos no les alcanzan para comprar comida.

“Al no atender la crisis alimentaria se promueve más retardo cognitivo y más problemas de aprendizaje. Lo que se pone en jaque es el desarrollo del país”, aseguró, “cuando tienes una generación de relevo que está discapacitada, el problema es grave”.

Fuente: http://efectococuyo.com/principales/desnutricion-infantil-avanza-y-no-va-a-haber-canal-humanitario-que-pueda-con-eso

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