Mientras haya salud…

Alfredo Infante

Cuando nos saludamos en la calle siempre decimos: ¡Gracias a Dios! ¡Mientras haya salud! Un amigo médico envió este mensaje por WhatsApp: “Todos los días recibo en mi consultorio por lo menos un paciente con signos de desnutrición”, y se preguntó indignado: “¿Esto lo pagarán en esta vida los que han llevado al país a tal desgracia?”.

Nuestros médicos no solo reciben el impacto de ver deteriorar la salud de sus pacientes, sin poder tratarlos libremente por falta de medicinas, sino también, se ven sometidos a sobrevivir con salarios de hambre; además, por el deterioro de las estructuras de nuestros hospitales, tienen que trabajar en condiciones sanitarias precarias y, sobre todo, inseguras, porque muchos son amenazados, robados por la delincuencia que se ha apoderado de los centros hospitalarios.

Hermano, hermana, basta de resignación, nuestro Señor Jesús dijo: “He venido para que tengan vida y vida en abundancia”. En nuestras oraciones siempre pedimos por nuestra salud y la de los enfermos, pero no basta rezar, necesitamos trabajar, organizarnos y luchar para que haya políticas de salud dignas para todos.

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