Maduro, Eudomar Tovar y emprendimientos

Hacia Un Ejército De Jóvenes Frustrados

Oscar Bastidas-Delgado

No contento con el cementerio de cooperativas más grande del mundo, con cerca de 300.000 muertas y un ejército no menor de 3.000.000 de venezolanos frustrados por no llegar con ese barco a destino alguno; tampoco con la improvisada medida, quien sabe con cuáles ocultos intereses, de eliminar el devaluado billetico de 100 en plena temporada navideña; el mago Maduro, al igual que el fallecido Chávez, continúa improvisando en materia económica con su ahora populismo de “como vayan pidiendo vamos cantando salsa”.

Efectivamente, su improvisado acto de magia al sacar de su rojo pañuelo un plan de emprendimiento juvenil al que se dedicará el 30% de la cartera de los bancos públicos con el objetivo, pareciera ser el único, de constituir 10.000 panaderías comunitarias para los CLAPs en plena época de escasez de harina y sin considerar las fallas que originaron el cementerio mencionado, no pasa de de ser un demagógico acto caza-bobos populista con intenciones netamente electorales como el discriminatorio y politizado carnet de la patria cuando el verdadero y único es nuestra cédula de identidad.

Las razones que alimentaron la creación de aquel cementerio son las mismas que ahora alimentarán el de jóvenes emprendedores: 1.- Improvisación, no obedece a política pública alguna, formulada y discutida como cualquier política que se respete; 2.- búsqueda inmediata de resultados: captar jóvenes incautos para defender un socialismo fracasado que no pasa de ser el más ramplón de los capitalismos de Estado, ni Chávez ni Maduro estarían donde están de no ser por el fácil maná de dólares generado por las empresas burocráticas y militarizadas explotadora de trabajadores como las que ellos gerencian.

Continúan: 3.- manipulación política, aún creen que a pesar de la estanflación pueden obtener tres votos por cada joven financiado; 4.- olvidar que, tal como lo ha señalado el presidente de la Federación de Trabajadores de la Harina (Fetraharina), Juan Crespo, en “diciembre del 2016 hubo 362 despidos en las panaderías por no tener trigo para producir […], la cantidad de trigo que trae el Gobierno no alcanza para cubrir la demanda, por eso se mantienen las colas en las panaderías del país” y se “requieren de 120 mil toneladas de trigo panadero para satisfacerla, solo llega “una sola embarcación con 30 mil toneladas que no alcanza”; él se pregunta “¿si no hay trigo para el número de panaderías actual, con qué van a trabajar 10 mil panaderías más?”.

Por último, no porque se acaben las razones sino por problemas de espacio para publicar: 5.- la no consideración de los procesos formativos necesarios para constituir empresas y dotarse de fuentes propias de trabajo ante el creciente desempleo y la inocultable realidad de unos tres millones de desempleados disfrazados de empleados públicos, en una proporción parecida a la de PDVSA que con 30.000 era modelo de eficiencia para el mundo y hoy, con 120.000 pseuvistas, no llega a los tobillos de la anterior.

Asumiendo como cierta la falsa premisa de la existencia de harina, preguntamos al mago: 1.- ¿Es suficiente saber hacer pan?; 2.- ¿dónde está contemplado el proceso formativo en cuanto a hacerlo y determinar: 1.- el número de beneficiarios de cada panadería; 2.- las maquinaras y el proceso productivo idóneo para esa actividad; 3.- ¿el local y las condiciones higiénicas apropiadas; 4.- ¿el número exacto de personas que puede mantenerse con esa actividad?; 5.- la determinación de costos de producción, punto de equilibrio para no regalar el trabajo, y precios de venta para continuar la producción al día siguiente ante una inflación galopante?; 6.- los procesos de compra-venta y contabilidad que toda empresa seria debe poseer; y 7.- ¿quién garantiza que sean empresas realmente comunitarias y no del “comandante” local del PSUV que, como todo madurista, impone el consabido “cuánto hay pa´eso” del crédito bancario con la excusa de aportar al partido, quiénes trabajarán en las panaderías, y a quienes les venderán, asegurándose de que los de oposición no coman.

Para terminar, considerando que el mago solo habló de panaderías, olvidando que no solo de pan se vive, le preguntamos: ¿dónde está aquel INCE que bien formaba jóvenes en oficios necesarios para el país?, ¿dónde y quiénes impartirán esos procesos formativos?.  Con cursillos y caletres de materialismo-histórico no se forman jóvenes para 10.000 panaderías y otras empresas necesarias para el desarrollo. Además de los créditos incobrables de la banca pública, esa improvisada medida nos sumará dos records mundiales, el del mayor cementerio de empresas juveniles comunitarias y el del mayor ejército de venezolanos frustrados; con ella los jóvenes no creerán en el emprendimiento como proceso fundamental para romper con la mono-producción petrolera y apuntar a un país soberano en asuntos productivos.

 

 

 

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