Las bienaventuranzas leídas a la luz de un santo agnóstico

Imagen 3Jesús María Aguirre

Cuando Albert Camus, premio Nobel de literatura, escribió la novela “La peste” se desató la discusión entre los cristianos sobre la posible santidad del ateo y se debatió sobre el cristianismo anónimo. Sin entrar en esa polémica teológica queremos dejar esta reflexión a partir de la muerte de un judío ateo o al menos agnóstico, que ha tenido un inmenso eco en los medios de comunicación. Efectivamente, a raíz de la muerte del filósofo y analista social Zigmunt Bauman se ha difundido un artículo sobre las “siete claves de la felicidad” según pensamiento. Aunque no haya una total concordancia entre las claves de la felicidad que expone y las bienaventuranzas del sermón del monte de Jesús, las resonancias de su experiencia vital nos parecen un eco del discurso programático de Jesús en los Evangelios de San Matero y San Lucas. Vean a continuación los armónicos entre ambos con unos comentarios míos puestos en paréntesis para contextualizar las bienaventuranzas.

CLAVES DE LA FELICIDAD DE BAUMAN BIENAVENTURANZAS SEGÚN SAN MATEO, 5.
1.“La estrategia de hacer feliz a la gente elevando sus ingresos no parece que funcione”.

 

Felices los desposeídos porque heredarán la tierra

 

(nadie puede estar al servicio de dos señores, y menos puede haber felicidad en la inequidad. Epulón no es feliz ante la vista de Lázaro)

2.“El crecimiento económico también ha servido como vara para medir el éxito y el fracaso de las políticas gubernamentales y de nuestra búsqueda de la felicidad”.

 

Felices los pobres de corazón porque el reino de los cielos les pertenece

 

(no amontonen tesoros que se apolillan, donde está tu tesoro está tu corazón)

 

3. “La mitad de los bienes cruciales para la felicidad humana no tienen precio de mercado y no se venden en las tiendas. Sea cual sea la disponibilidad de efectivo o de crédito que uno tenga, no hallará en un centro comercial el amor y la amistad, los placeres de la vida hogareña”. Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados

 

(¿quién puede, por mucho que se inquiete, prolongar su vida? ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?

4. “El amor se abstiene de prometer un camino fácil a la felicidad”.

 

Felices los perseguidos por causa del bien porque el reino de los cielos les pertenece

 

(hay que pasar por la puerta estrecha y actuar sin miedo)

5. “El amor no es algo que pueda encontrarse […]. Es algo que siempre necesita hacerse de nuevo y rehacerse día a día, hora a hora; resucitarlo constantemente, reafirmarlo, atenderlo y preocuparse por él”.

 

Felices los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios

 

(todo lo puede el que cree; el cultivo de la vid y de los retoños es tarea constante; hay que desarrollar cada día los talentos)

6. “Los antiguos lo sospechaban […]sugirieron que, sin esfuerzo la vida no ofrecería nada para hacerla digna de ser vivida”.

 

Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

 

(la paz se construye día a día y es fruto de la búsqueda paciente de la justicia)

7. “La felicidad […] es una elección que se tiene que hacer a diario y después mantenerla categóricamente a la vez que se reafirma día tras día”. Felices los afligidos, porque serán consolados

 

(la semilla enterrada da su fruto y los que siembran entre lágrimas, cantando cosecharán)

*8. No hay que borrar la cara y deshumanizar al débil y al enemigo. Felices los misericordiosos porque serán tratados con misericordia.

 

Nota. – Hemos añadido la clave 8 para completar el paralelismo, recurriendo a su pensamiento tal como es expuesto en el libro Modernidad y Holocausto (1997)

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