Karen Armstrong, premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales

Jesús María Aguirre

Nos congratulamos porque Karen Armstrong haya sido reconocida con el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales, no solamente porque es una de las mejores investigadoras de fenómenos religiosos en el mundo, sino porque desvela muchos clichés sobre la religión, que nos pueden orientar en el momento presente (Campos de sangre, Carta por la compasión…). Frente al prejuicio común de que las confesiones religiosas son fuentes de guerra y terrorismo, advierte que lo más común es que los frentes políticos generan las confrontaciones, utilizando las organizaciones religiosas y sus símbolos para legitimar sus poderes y motivar a la lucha.

http://www.elcultural.com/revista/letras/Karen-Armstrong-Afirmar-que-la-religion-motiva-al-terrorismo-es-simplista/36550

Esto resulta cada vez más claro, a medida que se ha dado la diferenciación entre los poderes seculares y eclesiásticos. En Venezuela la polarización no proviene de las posiciones religiosas, sino de las fuerzas políticas que contaminan el campo religioso e instrumentalizan las creencias y los poderes simbólicos. Así Vaticano, templos, procesiones, imágenes, indumentaria, etc. son utilizados para aureolar su poder y captar adeptos.

La disputa discursiva en el campo político, derivado de plumas de religiosos y clero, se caracteriza sobre todo por el uso de citas bíblicas y magisteriales o, en general, de libros sagrados para argumentar, con lo cual se hace un flaco servicio a una comprensión de la Palabra de Dios y al discernimiento en coyunturas conflictivas, a la vez que se juega con la ignorancia religiosa del pueblo. Valga en este sentido la advertencia del Papa Francisco al presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, al declarar: “No quiero que me usen ni me manipulen políticamente”.

Esto no contradice el fenómeno de que algunos grupos sociales, por ejemplo, de inspiración evangélica o santeros de extracción popular se alineen se correlacionen en mayor o menor grado con una facción política. Y por otra parte queda confirmada por el hecho de que la pugna se da dentro de una misma confesión, cuando las pasiones políticas se sobreponen a la misma fe.  “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.

En esta misma línea invitamos al lector a la consulta de la revista SIC, Nº 771 “dedicada al análisis del Fundamentalismo Religioso y sus resortes <Revista SIC, Centro Gumilla.– 78, 771 – Ene.-Febrero 2015) > http://gumilla.org/biblioteca/bases/biblo/texto/SIC2015771_26-29.pdf

 

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