¿Inocencia perdida?

Wirmelis Villalobos

¿Que alguien me explique qué paso con la inocencia de los niños?, el lunes 20 de marzo de 2017 la noticia en Caracas fue el asesinato a dos funcionarios de la Guardia Nacional a manos de niños. -en pleno Bulevar de Sabana Grande, en plena madrugada-

¿Dónde quedó el cuidado de los más pequeños de la casa?, ¿Dónde quedaron los planes del Gobierno para acabar con los niños de la calle?

Yohan Borrero, de 25 años, y Andrés Ortiz, de 23 son los nombres de los dos efectivos de la Guardia Nacional que murieron cuando se resistieron a un atraco al salir de una tasca en Caracas. Por el caso, los primeros detenidos fueron una adolescente de 15 años y un niño de 10 años, la jovencita, tras su detención dio los nombres del resto de sus compañeros y cuatro niños más fueron apresados.

¿Quién me explica cómo un grupo de 10 niños y adolescentes con edades comprendidas entre 6 y 15 años cometen actos tan reprochables como este?, ¿Dónde están sus familiares?, ¿Dónde quedan mamá y papá?, ¿Quién cuida de ellos?

Según el informe “Somos Noticia” presentado por el Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap), durante el 2016 murieron en promedio 96 niños, niñas y adolescentes todos los meses como consecuencia de asesinatos de naturaleza social, institucional, familiar, escolar y sexual. En total, se registraron 1.150 homicidios que tuvieron como víctima a un infante; unos 764 homicidios fueron producto de la violencia asociados a delitos, ajuste de cuentas o pugnas entre bandas.

¿A qué se deben estas cifras?, ¿Hay un abandono por parte de la familia y el Estado?, cada día son más los niños que están en situación de calle. Hace poco, una profesora comentaba la experiencia vivida en su escuela donde una mamá le dijo que le regalaba a su hijo porque ella tendría como cuidarlo y alimentarlo mejor. Ante situaciones como estas, no hay corazón que no se arrugue, imagino lo difícil que debe ser para una madre desprenderse de su hijo para buscar la manera de brindarle mayor estabilidad.

Pero, así como hay madres que buscan darle más y mejores oportunidades a sus hijos -aunque eso implique alejarlos de su lado-, hay otras que pasan el día sin saber qué hacer con ellos.

En un sector popular de Caracas escuché una conversación entre 4 niños con edades entre 10 y 13 años, uno de ellos decía que estaba muy cansado, había salido de su casa a las 10 de la mañana y a las 6 de la tarde apenas iba de regreso; cabe destacar que no venía de clases, el niño no estaba vestido con uniforme escolar, solo había pasado el día en la calle. Uno de sus amigos le pregunto si su mamá no le decía nada; con toda la seguridad de un adulto respondió que no, y aprovechó para pedirles que lo pasaran buscando al día siguiente para ir a jugar fútbol.

En estas situaciones me pregunto en qué momento se cambiaron las costumbres en este país -y siempre pienso en mi madre que, aunque no vivo con ella le rindo cuentas-. Cuando voy a mi casa pido permiso para ir a visitar a mis amigas y a mis hermanos; y solo camino en la misma cuadra. Aun estando lejos, siempre sabe para dónde voy y a qué hora llego.

Si recuperamos estos valores, probablemente no todo este perdido y podamos volver a tener unos niños que en sus ojos se vea la inocencia.

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