Hay que defender nuestras universidades

Mario Bonucci Rossini

Muchas cosas han ocurrido en materia electoral en nuestras universidades. En el CNU han violado de manera reiterada la autonomía universitaria, cuando han nombrado sustitutos a las Autoridades Rectorales que han renunciado. Con este escrito, un poco largo, quiero hacer un recuento y a la vez fijar postura al respecto.

Pero, primero, quiero recordar que hay cuatro tipos de Universidades.

  1. Autónomas tradicionales: UCV, ULA, Luz, Uc y Udo. Hay elecciones de sus autoridades rectorales.
  2. Experimentales que con esfuerzo y disciplina han logrado la Autonomía: Ellas son Usb, UNA, Unexpo, Ucla, Unet, Uneg y Upel. También hay elecciones de sus autoridades rectorales.
  3. Experimentales que habían logrado la Autonomía y fueron intervenidas: Simón Rodríguez, Unellez, Rómulo Gallegos, entre otras. Aquí sus interventores no llamaron a elecciones y sus autoridades rectorales son designadas por el Ministro de Educación Universitaria. Obviamente todos son oficialistas.
  4. Nuevas universidades, muchas de ellas creadas en el programa o misión Alma Mater. También sus autoridades son designadas, no electas y obviamente todos oficialistas.

La participación de todos los sectores en condiciones de igualdad: una medida populista

En agosto 2009 aprueban con prisa y «nocturnidad» una Ley Orgánica de Educación, según la cual la Comunidad Universitaria está definida por la suma de Profesores, Estudiantes, Egresados, Empleados y Obreros; definición diferente a la contemplada por el artículo 109 de la Constitución, que expresa con claridad

«Artículo 109. El Estado reconocerá la autonomía universitaria como principio y jerarquía que permite a los profesores, profesoras, estudiantes, egresados y egresadas de su comunidad dedicarse a la búsqueda del conocimiento a través de la investigación científica, humanística y tecnológica, para beneficio espiritual y material de la Nación…»

Argumentan los leguleyos que esta nueva e inconstitucional definición establecida en la Ley Orgánica de Educación garantiza la participación de todos los sectores. Es decir, votan profesores, estudiantes, egresados, empleados y obreros en igualdad de condiciones: una persona un voto, es decir, 1×1. Si en la ULA hay 57.000 estudiantes, 5.000 profesores, 120.000 egresados (vivos y que vengan a votar, graduamos más de 6.000 al año), 4.000 empleados y 4.000 obreros (todas cifras aproximadas y redondas), tendremos un total de 190.000 votos. ¡Increíble verdad! De acuerdo con los votos las autoridades serían impuestas por los estudiantes y egresados.

Apliquemos esta lógica a otras instituciones. Por ejemplo, la Asamblea Nacional. Su presidente debería ser electo por los Diputados, Empleados y obreros de la misma Asamblea Nacional. ¿No le cuadra, cierto?

Por qué al Ministro de la Defensa no lo eligen los soldados y el resto de los oficiales.

En el TSJ el Presidente debería ser electo por todos los jueces del país, los empleados y obreros de todos los tribunales.

Ven que esta lógica para las Universidades sería única en el mundo.

¿Y cuál es el discurso del Gobierno para impulsar está lógica? Qué todos los sectores que conforman la Universidad tendrán la misma participación.

Pregunto: ¿para esta ideología trasnochada participar es votar cada cuatro años? No será mejor pensar en sustituir el Consejo Universitario por dos Consejos: Académico y Administrativo, para que de esta manera pueda haber representación permanente de todos los sectores en este último Consejo. Esto significa que lo preceptuado por la Ley Orgánica tiene un carácter demagógico y populista.

Aun cuando no hay correlato entre la Ley Orgánica y la Constitución, entendemos que es posible una participación porcentual y prudencial de los sectores, en función de lo le es propio a la Universidad: el Mérito y la Academia. En términos de ello, la Unet crea un reglamento donde, si mal no recuerdo, los votos profesorales valen 50 %, los estudiantiles 30 %, los egresados 10 % y los empleados y obreros 10 %. Este planteamiento fue rechazado por la Sala Electoral del TSJ, a pesar que el Ministerio de Educación Universitaria seleccionó al Rector electo según ese método (según el reglamento de Unet el Ministro es quien convalidar o no la elección), pero en cualquier momento puede cambiar de opinión. Es decir, si nuestras Universidades crean un reglamento distinto al 1×1 éste será rechazado tarde no temprano, a conveniencia del Gobierno.

El vía crucis en TSJ

Esta Ley Orgánica Inconstitucional llama a desarrollar una Ley que regule el sector universitario. También, en un momento de vacaciones y de nocturnidad se aprobó esa Ley, y era tan obvia su inconstitucionalidad que el extinto presidente Chávez no la promulgó.

Sin embargo, a solicitud de oficialistas, de gobierneros, la Sala Electoral dicta como medida cautelar que los Consejos Universitarios deben elaborar un reglamento electoral con el sistema de votos 1×1, es decir, le dijo a las Universidades Autónomas que «escribiéramos nuestro propio epitafio». Luego de una célebre sanción pecuniaria contra los miembros del Consejo Universitario de la UCV, la Sala Constitucional decide avocarse y paraliza los efectos de todas estas medidas cautelares (mayo de 2010). Desde ese momento todas las Autoridades, desde el Rector hasta Decanos y representantes profesorales hemos quedado prisioneros en nuestros cargos.

Con lo anterior quiero significar que a pesar que queremos hacer elecciones, conforme a la Ley y la Constitución, nos han prohibido hacerlo.

La reacción de la Asociación Venezolana de Rectores, AVERU

Con el ánimo de promover el juego democrático y que haya elecciones, luego de aprobada la Ley Orgánica, solicitamos su nulidad ante la Sala Constitucional TSJ (Enero 2010). Llevamos casi 7 años esperando respuesta.

¿Cuántas nulidades ha resuelto con una celeridad impresionante el TSJ? Aquí no ha ocurrido. Esto permite presumir que no hay interés en que se realicen las elecciones.

Trato diferencial o estrategia definida

Antes de la aprobación de la LOE fueron intervenidas varias universidades, que con mucho esfuerzo habían logrado la autonomía. Nos referimos a la Simón Rodríguez, Unellez, Rafael María Baralt entre otras. En el caso de la Simón Rodríguez se ordenaba a sus interventores hacer un reglamento electoral y proceder en consecuencia (2012). Esto nunca ocurrió y ninguna de estas ha vuelto a hacer elecciones, siendo sus Rectores designados «a dedo».

¿Por qué si el Gobierno ordena hacer elecciones, no lo hace para las Universidades intervenidas ni las de reciente creación?

Bien es sabido que en ninguna Universidad Autónoma el oficialismo ha podido lograr ser Autoridad Rectoral por la vía electoral. Lo han logrado en por lo menos una, pero por la vía judicial, desconociendo los reglamentos electorales.

Entonces, si no nos dejan hacer elecciones, ni hacen elecciones en las «oficialistas», ¿cuál será la política pública que quiere aplicar este gobierno?

La política pública gubernamental no escrita

Resulta obvio que no quieren elecciones.

Y pasa el tiempo …. Algunas autoridades, por razones diversas, han renunciado. Otras han fallecido. Y en todos los casos, el Gobierno, que mantiene una «mayoría forzada» en CNU pretende nombrar «a dedo» a los sustitutos. He aquí la política que yo presumo existe, que no está escrita, pero que por la vía de los hechos puede deducirse y delinearse perfectamente. No harán más elecciones y por agotamiento o muerte sustituirán a las Autoridades. Con ello desaparece la Autonomía Universitaria.

La concreción: Vicerrectorado Académico de la USB, cuya historia reciente ustedes conocen.

¿Puede el CNU designar sustitutos?

Hay varios argumentos jurídicos. Desarrollaré brevemente dos.

  1. El numeral 15 del art 20 de la Ley de Universidades, sobre las competencias del CNU, expresa

«15. Designar a las autoridades interinas que hayan de asumir la dirección de las Universidades Nacionales no experimentales, en los casos de falta absoluta del Rector y los Vicerrectores o de más de la mitad de los miembros del Consejo Universitario; y proceder a la convocatoria de las correspondientes elecciones, con arreglo a las disposiciones de esta Ley, dentro de los seis meses siguientes a la designación de las autoridades interinas»

Ese numeral tiene dos oraciones conectadas con un «y» por tanto deben cumplirse ambas. Como el avocamiento de la Sala Constitucional impide hacer las elecciones, el numeral es ineficaz o de imposible ejecución.

  1. Y si alguien no está de acuerdo con lo anterior debe examinarse lo que dice el art 109 Constitucional:

… Las universidades autónomas se darán sus normas de gobierno, …

La Constitución está por encima de la Ley de Universidades, por tanto, las normas de gobiernos dictadas por Universidad tienen supremacía jerárquica a toda Ley. Por esta razón, la decisión del Consejo Universitario estará por encima del CNU.

Además de estos argumentos hay muchos otros de orden ético o moral. No entraré en detalles sobre esto puesto que alguien podría decir que son juicios de valor, que son subjetivos, que provienen del Imperio, que son producto de la guerra económica, del golpe suave y pare de contar. Le invito a Ud. a formular estos razonamientos éticos. Si, a Ud. que conoce la Academia, que sabe lo que significa el respeto a su pensamiento, a la pluralidad de pensamientos, a que Ud tenga la posibilidad de opinar libremente sin ser castigado.

La composición del CNU

¿Y por qué en el CNU el oficialismo tiene mayoría?

Los dos representantes de la Asamblea Nacional fueron designados en diciembre 2015. No les parece conocido este procedimiento? ¿Qué en vez de esperar a que la nueva Asamblea Nacional se posicionara eligieron ellos?

Hay 3 representantes estudiantiles. 2 se han graduado y el que queda debo tener más de 8 años en el cargo. Tampoco hacen elecciones en estos representantes.

Los tres representantes profesorales deben tener más de 10 ó 12 años siendo los mismos. En los años que tengo yendo al CNU siempre he visto a los mismos.

A nosotros no nos han dejado hacer elecciones. Algunos tenemos 9, otros 10 años.

El resto de los miembros son nombrados. No electos. Desde el Ministro, representante Fonacit hasta los Rectores de Universidades sin autonomía.

Con esto concluye este largo escrito. Agradezco el tiempo que ha utilizado para leerlo. ¿Visto lo expuesto, no le parece a usted que ahora, más que nunca hay que defender a nuestras Universidades. Esas que nos llenan de orgullo y que son nuestra «otra casa»?

Le invito a luchar por ellas, le invito a luchar por la democracia, le invito a luchar por la libertad y la solidaridad; valores todos estos que nos han formado como ser humano en nuestro transitar por nuestras casas de estudio.

 

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