Etapas de la vida espiritual según Teresa de Jesús

Blas Silvestre

Iniciamos la publicación quincenal de seis brújulas sobre Teresa de Jesús que nos ayuden en nuestra vida espiritual.

La vida espiritual del cristiano necesita apoyo y luz en tiempos de incertidumbre, en tiempos recios, diría Teresa de Jesús. Si el sol desapareciera, las sombras no existirían. Algo de esto ocurre a muchos cristianos: ya no hay pecados: Dios no es significativo. Cada uno es su horizonte y su norma para sí mismo. La vida espiritual es mi propia vida como yo la siento. Ya no hay sombras. Pero los niños inmigrantes y refugiados, el maltrato y asesinato de la mujer, la corrupción… nos estremecen cada día. Hay mucho pecado en la vida del mundo.

Acudir a Santa Teresa de Jesús (1515-1582) para plantearnos en 2017 la relación del creyente cristiano con el Dios de Jesucristo no es un anacronismo. Al menos ese es nuestro parecer. Efectivamente, durante siglos Dios ha sido el fundamento que garantizaba la afirmación y la realización del hombre; hoy, en cambio, el hombre aparece como el criterio y la razón sobre la validez de las religiones y la posibilidad misma de la existencia de Dios.

Pero he aquí que la cuestión de la relación Dios-hombre se hace acuciante ante la crisis ¿muerte?, ¿eclipse?, de Dios, por una parte, y la amenazada humanidad del hombre como consecuencia, por otra. Cuando Dios desaparece del horizonte, el horizonte del hombre se nubla. Al hombre no le es indiferente que lo mejor exista. No es indiferente para la existencia humana qué sea Dios para el hombre o qué sea el hombre para Dios, por mucho que ateísmos, indiferentismos, agnosticismos y laicismos, se empeñen. La cuestión de Dios continúa siendo la cuestión de la vida. El derramamiento de sangre humana no ha cesado. De manera que un Dios que esclavizase al hombre o que pusiera en cuestión su realización y su destino “se haría indigno de la condición de Dios”. Nuestro análisis se inclina por afirmar que la crisis religiosa de nuestro tiempo conlleva la crisis de lo humano: una doble cara de la crisis que vivimos. ¿Cómo afrontarla? Hay voces (Martín Velasco) que orientan hacia la mística.

De ahí el acudir a la mística (en este caso teresiana) para dar respuesta a las dos caras de la crisis. Los místicos no son especialistas religiosos ni gestores de lo sagrado. Son “expertos de Dios”. Sorprende gratamente la lectura de la obra teresiana para descubrir cómo Teresa une constantemente a Dios y al ser humano en un mismo anhelo. La antropología teresiana es una antropología teológica. Necesitamos la antropología de los místicos para apoyar la antropología filosófica. La andariega monja fue capaz de la más alta intensidad mística junto al acercamiento íntimo al prójimo por las “obras, hermanas, obras” V 21,7; 7M 4,6.

El V Centenario del nacimiento de Teresa de Jesús (1515-2015) fue pródigo en bibliografía sobre lo que queremos tratar en las próximas Brújulas. Referenciamos este escueto listado del que somos deudores: Américo Castro, Teresa la Santa y otros ensayos, Juan Antonio Marcos, ocd, Teresa de Jesús, la transparencia del Misterio, Secundino Castro, ocd, Ser cristiano según Santa Teresa, Irene Guerrero, ocd, La dama herida, Tomás Álvarez, ocd, Cultura de mujer en el s. XVI. El caso de Santa Teresa.

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