Es indispensable aumentar la presión sobre Maduro

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU confronta a Venezuela

Tamara Taraciuk Broner

En el período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU que acaba de concluir, numerosos Estados Miembros, incluidos países latinoamericanos, se pronunciaron de manera inequívoca y enérgica sobre la profunda crisis humanitaria y de derechos humanos en Venezuela, y posicionaron así el tema en la agenda del Consejo con una contundencia sin precedentes. Sin embargo, la principal tarea todavía está por delante y el desafío ahora es mantener la presión multilateral sobre el gobierno venezolano.

Durante las sesiones del consejo de septiembre, los gobiernos formularon un cúmulo de críticas a Venezuela por su represión cada vez más brutal del disenso. Asimismo, hay señales de que está menguando el apoyo a Venezuela entre sus aliados.

Antes de la sesión, 115 ONG, incluidas 81 de Venezuela, instaron al consejo a abordar la situación de derechos humanos en el país. Human Rights Watch y las demás organizaciones hicieron hincapié en varios temas, incluida la represión violenta de manifestaciones masivas contra el gobierno desde comienzos de abril por las fuerzas de seguridad y grupos armados partidarios del gobierno llamados “colectivos”, los juicios de cientos de civiles en tribunales militares, la amplitud alarmante de los poderes de la Asamblea Constituyente compuesta por partidarios del gobierno y la continuidad de la grave escasez de medicamentos y alimentos.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos inauguró el período de sesiones indicando que las conclusiones de su último informe sobre Venezuela “sugieren la posibilidad de que se hayan cometido delitos de lesa humanidad” en el país. Los “12 de Lima” —un grupo conformado por 11 gobiernos latinoamericanos y Canadá—condenaron de manera colectiva la ruptura del orden democrático y la violación sistemática de derechos humanos en Venezuela e indicaron que no reconocerán a la Asamblea Constituyente ni sus resoluciones. Además, expresaron preocupación por la presunta negativa del gobierno a aceptar asistencia humanitaria internacional y llamaron a detener la transferencia de armas hacia Venezuela. Varios otros actores, como la Unión Europea, Estados Unidos, Corea y Japón, manifestaron preocupaciones similares.

Al mismo tiempo, el apoyo a Venezuela es cada vez menor. Hace un año, cuando Cuba impulsó una declaración a favor de Venezuela, la firmaron 88 estados. Esta vez, una declaración similar recibió el apoyo de apenas 57 estados.

Los Estados Miembros de la ONU deberían aprovechar este impulso y solicitarle al Alto Comisionado de la ONU que realice una sesión informativa en seguimiento a su informe de agosto, antes de las próximas sesiones del Consejo en marzo. Ello será crucial para incrementar la presión sobre el régimen de Maduro y para que el Consejo de Derechos Humanos actúe en respuesta a la propuesta del Alto Comisionado de que se realice una investigación internacional de las violaciones de derechos humanos cometidas en Venezuela.

Fuente: https://www.hrw.org/es/news/2017/10/02/el-consejo-de-derechos-humanos-de-la-onu-confronta-venezuela

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