El precipicio social

Pedro Vicente Castro Guillen

Tan distraído está el régimen con su juguete nuevo de la asamblea comunal (ac), que ha montado una verdadera misión devastación sobre lo que aún queda del sistema institucional. La AC es un dispositivo que se pretende tribunal constitucional, constituyente, penal y civil, en fin… Lo que no es más que un indicador de su incapacidad para controlar el poder a no ser por la fuerza pura y dura.

De lo que no se percata el régimen es del inmenso precipicio social que crece sin cesar desde que el jefe lo comenzó a cavar cuando decidió destruir las instituciones económicas que daban sustento a una economía abierta de mercado. Nicolás Maduro con su ocurrencia de la guerra económica lo que ha hecho es agrandar y profundizar esa realidad, con lo que ha llevado la situación a niveles cada vez más insostenibles de escasez, desabastecimiento, caída pronunciada de la producción (30 % del PIB en cuatro años), destrucción de la industria petrolera y por supuesto la consecuencia más dramática de este trágico cuadro que son los niveles de hiperinflación.

El oficialismo cree que, recortando las competencias de la Asamblea Nacional, encarcelando diputados, reprimiendo opositores va a recupera su capacidad de control del país, craso error, lo que viene causando la pérdida del capital social y político que una vez acumulo el chavismo no es otra cosa que la incapacidad para manejar la economía en una sociedad democrática.

Hoy el panorama social vuelva a encresparse con el recrudecimiento de las colas de personas cada vez más tumultuarias  frente a los abastos y farmacias tratando de conseguir alimentos y medicinas a precios accesibles, el drama de la pobreza se siente cada vez más agudo y la ac no ofrece ninguna respuesta a los venezolanos, el hambre que crece inmisericorde acabando con las posibilidades de supervivencia de los sectores sociales más pobres, la gente que come de la basura, la gente que muere de mengua en los hospitales públicos y privados por falta de medicinas, nada de esto conmueve la sensibilidad de la ac. ¡Comerán patria!

Lo que pasa por alto el régimen es que el combustible del descontento social es el hambre y el sufrimiento del pueblo inerme frente a las verdaderas pandemias de todo orden que acosa a los venezolanos, que lo que enerva a los ciudadanos y los impulsa de manera masiva a la protesta social y política es la hiperinflación y la impotencia frente a un futuro que con este régimen luce cada vez más amenazante. Esta situación de precariedad extrema es la que más ha contribuido a que los factores políticos opositores establezcan la necesidad ante las mayorías de salir de este régimen como requisito primordial para poder reencontrar el país con el crecimiento, el desarrollo económico y la vida democrática.

Mientras existan las motivaciones sociales y políticas: hambre, pobreza, hiperinflación, sed de justicia, tendremos una calle activa contra del régimen procurando su salida para restaurar condiciones de una vida civilizada en una Republica Libre y Soberana.

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