El poder eclesiástico en la sociedad venezolana del siglo XVIII

unnamed (20)Rafael Quiñones

Se ha visto en determinados espacios culturales de la actualidad la actividad de examinar la historia de las sociedades humanas bajo la lupa de los publicistas políticos. Dichos personajes ejercen la nefasta práctica de evaluar el pasado de la humanidad de acuerdo a los patrones ético-políticos modernos, como especies de parámetros absolutos a los cuales siempre se puede apelar ante cualquier situación y cuya existencia para ellos pareciera que siempre han sido vigentes desde que el ser humano tiene conciencia sobre sí mismo. Personas que olvidan que la ÉTICA, nacida en la Magna Grecia y aplicada al campo político, depende de condiciones de tiempo y lugar, es decir, no hay una ética universal y absoluta. Lo que es ético en un momento puede que no lo sea para otro. Que lo diga Aristóteles.

Es casi de sentido común en el mundo académico actual el identificar la influencia de la religión en otros campos como la política y el mundo artístico como éticamente “perniciosa”. Es natural, desde el Renacimiento hasta la Ilustración, la correcta separación del mundo de la Iglesia con el del Estado y de la creatividad de los individuos, ha sido una de las conquistas más grandes que ha alcanzado la civilización occidental en sus siglos de existencia. Otra cosa es muy diferente el concebir que la actual separación de lo espiritual y lo temporal siempre fue vigente y era evidente que tenía que darse desde el principio de los siglos. Hay personas que olvidan que hubo épocas en que dicha fusión no sólo fue funcional, sino inevitable.

Dichas reflexiones tienen una alta vigencia en el exquisito libro que tenemos en nuestras manos. El poder eclesiástico en la sociedad venezolana del siglo XVIII, donde podemos no sólo observar el hecho histórico de que la Iglesia Católica tuvo una innegable y poderosa influencia en la creación de las instituciones políticas y sociales en tiempos de la Colonia sobre aquello que se llamaría posteriormente Venezuela. El libro no sólo es una reseña objetiva y detallada de dicha influencia, sino que nos pone en evidencia, tanto lo negativo como lo positivo, del papel del Clero en sinergia con la Corona Española en el papel de crear una cultura política, cultural y hasta científica de la Venezuela anterior a la bien mitificada Guerra de Independencia.

Del papel de la Iglesia para la construcción del Reino de España y su colonización de las nuevas tierras americanas, hasta la obtención de potestades sagradas de los monarcas ibéricos frente al creciente poder del clero en las tierras transatlánticas son tocados en estas páginas. El libro nos permite una apreciación invaluable del papel de la religión católica en el período de la Colonia hispánica. La religión cristiana y romana usada como brújula normativa que permitía la generación de actividades, modos de ser y de actuar los individuos que hacían vida en esa época.  Siete poderosos ensayos contenido en este libro hacen un buen trabajo de historiografía religiosa de Venezuela, con la esperanza de entusiasmar tanto a historiadores como profesionales de otras esferas, para continuar el estudio del pasado en nuestro país. Porque la ciencia siempre es una inacabada búsqueda de la verdad, la cual se moldea en un período de tiempo que nunca se mantiene en reposo. 

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