El país que queremos las mujeres venezolanas

¿Cómo es el país en el que queremos vivir?

Observatorio Venezolano de Mujeres

Queremos vivir en un país donde comer no sea un lujo y existir no sea un acto de rebeldía contra el grupo que gobierna. Un país donde sea normal que las familias se reúnan, crezcan juntos y los abuelos envejezcan con sus nietos/as.        

Queremos vivir en un país en paz, sintiéndonos seguras, con alegría de vivir al despertar cada mañana.

Queremos que nuestro esfuerzo sea valorado y nuestro trabajo justamente remunerado, que el sueldo nos permita vivir con dignidad y mejorar la calidad de vida de los nuestros, queremos bienestar. Un país donde no haya exclusión ni discriminación por ningún motivo, que nadie deba extender la mano ni bajar la cabeza humillada para recibir una caja de comida que no satisface sus necesidades más básicas.

Queremos un país donde sentimientos como la nostalgia, la tristeza, la angustia, el miedo y la impotencia no sean los términos correctos para describir la cotidianidad de nuestras vidas.

Queremos volver a comer comida de calidad, que la leche sea realmente leche, que la carne, el pollo y los huevos no sean un lujo extraordinario Que el pan llegue a las manos de todas las personas, de aquellos que más tienen, pero también a las de quienes no tienen nada, que más nunca tengamos que ver a gente comiendo basura ni que los niños mueran de hambre apenas nacen.

Queremos salir a la calle sin sentir miedo de los demás, disfrutar de un paseo, hablar con nuestros vecinos de cualquier cosa que nos dé felicidad: de los hijos que vienen, de los proyectos que realizarán, de reuniones, de viajes, de cosas agradables que nos hagan vibrar. Queremos un país donde salir de noche a festejar, cenar o compartir con amigos o familia no sea una temeridad que ponga en riesgo nuestras vidas, queremos un país donde la gente vuelva a morir de viejos, no por mengua o por inseguridad.

Queremos preocuparnos y ocuparnos de nuestras vidas, de salir adelante, de mejorar, de hacer realidad nuestros sueños sin angustias ni miedos, tener un futuro por el cual nuestros esfuerzos valgan la pena. Queremos vivir en un país donde el trabajo digno ciertamente nos aleje de la pobreza, hacer planes de futuro que se hagan realidad.

Queremos ver crecer a nuestros hijos y nietos, desarrollarse y volar, dentro de esta misma tierra. Que puedan soñar con una vida propia, autónoma, independiente y con dignidad, donde también ellos puedan estudiar y lograr a través del trabajo honrado, una vida que merezca ser vivida.

Recordamos la Venezuela del pasado, un país amable, hospitalario, generoso, solidario, donde se intercambiaban hallacas y dulces en Navidad, donde se podían hacer planes, ahorrar, donde estudiar en la universidad era garantía de una mejor vida, donde el esfuerzo era recompensado, donde la palabra tenía valor y era más respetada que un documento, donde se podía pertenecer a partidos políticos opuestos y ser compadres por el bautizo de los hijos, donde pensar diferente no era un crimen ni se castigaba la disidencia.

Queremos un cambio, exigimos un país diferente, donde haya nuevamente libertad y democracia, donde se respete profundamente al ser humano y sus derechos, un país donde haya paz y bienestar. Queremos recuperar al país decente, al país trabajador, donde la honestidad era un valor estimado, donde vivir y envejecer era una bendición.

Aspiramos enmendar el camino, recuperar la ruta del desarrollo, limar asperezas, aumentar el respeto y la tolerancia con el diferente, eliminar la polarización, unir esfuerzos a partir de lo que amamos y nos une –Venezuela- por encima de las naturales diferencias, aprovechando el aprendizaje de todo lo vivido hasta hoy.

Ese es el país que queremos y al cual no vamos a renunciar, las mujeres queremos un país decente y próspero, que nos acoja a todos, esperamos lograrlo con la participación comprometida de todas y todos quienes habitan esta Tierra de Gracia muy bendecida por Dios…

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