Cuba aplica una “exclusión suave” que no genera muertos

La influencia de Cuba en América Latina sirvió como punto de partida temático para abordar el apoyo de la Unión Soviética a las guerrillas en el Continente. El ponente, un experto en gobiernos militares, evitó contestar preguntas sobre el caso venezolano, aunque brindó matices y contextos

Carlos Zapata

La isla tiene una marcada influencia en los gobiernos de Latinoamérica, si bien desde la década de los años sesenta ha pasado por al menos tres etapas muy diferenciadas en lo que respecta a su impacto geopolítico, antes y después de su particular alianza con la Unión Soviética.

El intelectual y sociólogo catedrático de la Universidad de Utrecht (Holanda), Dirk Kruijt, así lo cree. Y asegura que la revolución de los Castro sigue teniendo un impacto en la política exterior de no pocas naciones del continente. Una revolución que en casa castiga con feroz dureza, pero no al nivel de la sangre, fenómeno que el especialista llama: “Exclusión suave”.

Reporte Católico Laico acudió a la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) en Caracas, donde académicos, políticos y diplomáticos se dieron cita para escuchar la ponencia de este analista internacional que se especializa en el estudio de gobiernos militares, negociaciones de paz, guerrillas y revoluciones.

Tras recordar los inicios de la revolución cubana como el producto de una insurgencia y afirmar que “los periodistas apoyaban fuertemente un movimiento subterráneo”, el académico explicó que, en su génesis, hubo al menos durante 3 años “una relación de amor con la población” que incluso se podría considerar como “casi una democracia plebiscitaria”.

Sin embargo, una vez que ex combatientes comienzan a ocupar los puestos de poder se observarán también las consecuencias. Las fuerzas armadas cubanas, con el lento apoyo de la Unión Soviética se profesionalizan, y “el ejército va a ser uno de los sostenes del régimen”.

Kruijt identifica las fases de la política exterior cubana y su influencia en América Latina comenzando en los años 60, un decenio del funcionariado; mientras que en los 70, la Unión Soviética muestra su influencia más fuerte. Luego vendrá una etapa distinta entre los años 87 al 89, cuando la Unión se retira y Cuba descubre su realidad “con una economía radicalmente transformada”.

En la primera etapa, la economía de la isla “era dirigida por gente que no tenía conocimiento al respecto. Fidel Castro tuvo buenos vice ministros, pero sus altos mandos no tenían formación. La mayor parte de los puestos de gobierno eran ocupados por ex combatientes”, señala.

En esa época, el ejército era asesorado por ex militares. En simultáneo se reciben fuertes sanciones de Estados Unidos, que se mantendrán hasta finales de los años 80. Un período complejo que “llegó a dar cabida a más de 5000 asesores soviéticos; la mitad de ellos, militares”.

Explica el catedrático que los militares cubanos realizaban sus entrenamientos en Moscú y Leningrado, de forma que en términos de estrategia las relaciones con América Latina ya eran en muchos aspectos manejadas por la actual Rusia.

Desde el punto de vista ideológico, los ex combatientes comenzaron a entrenarse en la versión soviética del marxismo: “Llegaban libros por toneladas de marxismo y leninismo de la Unión Soviética”.

También rememora que la presión estadounidense causó en torno al año 1962 que “muchos países, excepto México, rompieran con Cuba… y ésta opta por ‘operar en aislamiento’ creando relaciones informales”.

Esa situación trajo inmigrantes de otros países de América Latina “porque fue la primera revolución socialista lograda”.  Cuba incluso “mandó pequeños destacamentos a diferentes países. Y uno de ellos fue Venezuela”. Eso tuvo un impacto considerable en materia de guerrillas: Argentina se acerca, mientras que Colombia comienza un “movimiento guevarista con 300 enviados de Cuba”.

No obstante, “el movimiento guerrillero rural no fue exitoso” debido a la masiva presencia indígena. Reclutaban a su gente desde comunidades indígenas, y eso más tarde marcaría su fin. A finales de los años 60 crece el peso de la Unión Soviética en cuanto a la fuerza armada. Y el fracaso de las guerrillas que tanto apoyaron les convence de que “en Cuba el sistema no funciona”. Sin embargo, logran en Centroamérica unificar movimientos como el sandinista.

“En los 80 inciden para el impulso de la guerrilla guatemalteca. Tanto con entrenamiento como con en logística” y establecen relaciones con los gobiernos de América Latina. Hay casos puntuales “como el de Allende en Chile, y el de sus nuevos socios en Perú, como Velasco, quien no estuvo en Cuba, pero sus ministros sí y hay evidencia de que usaban sus Kaláshnikov”.

“Una vez que la Unión Soviética reanuda relaciones diplomáticas, retira su apoyo a las guerrillas. Y las delegaciones advierten a Cuba que mantendrá apoyo financiero y alimenticio, pero no en el aspecto militar”; o al menos no en la manera como se venían desarrollando, sostiene Kruijt.

Entre los años 88-89 se sabe que van a romper con Cuba y comienza un período especial de paz, de unos 5 años. Ahora las relaciones de Cuba con América Latina serán con brigadas médicas y organismos de atención de desastres, pero ya no visiblemente con el apoyo a grupos guerrilleros.

Aunque de manera abierta Dirk Kruijt evita abordar el caso Venezuela y se cuida de tocar los elementos directos, muestra algunos matices y el contexto. Recuerda que la primera vez que Hugo Chávez viajó a Cuba “no sería recibido por Fidel Castro. Pero sí lo recibió, y lo atendió además como jefe de Estado, porque sentía una atracción particular por los gobiernos militaristas. A partir de esto ocurre una atracción casi personal que se convierte en amistad política”. Pero había un atractivo adicional: la nación “estaba nadando en dinero y petróleo”.

En el caso criollo “no niega que (la nación sudamericana) está fuertemente influida por Cuba”, pero el hecho de que incluso en un escenario académico e intelectual como el de la UCAB, Kruijt se cuidara en extremo de mostrar su punto de vista sobre Venezuela, generó no pocas reacciones en los presentes. Muchos se preguntaron si el silencio del catedrático fue por temor a las consecuencias de denunciar a un régimen calificado por la Iglesia como “dictatorial y totalitario”.

 

Fuente: http://reportecatolicolaico.com/2017/11/conferencia-en-la-ucab-cuba-aplica-una-exclusion-suave-que-no-genera-muertos/

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