Crisis general y represión

Arnaldo Esté

Uno trata de escribir en la línea de su oficio, que para mí es la ética y la educación, pero la Crisis General impone temas y angustias.

Esta mañana participé en un taller en la Universidad Católica para escuchar la última versión, correspondiente al año pasado, de ENCOVI, estudio realizado por un equipo de investigadores, con las guerrillas colombianas y las FARC, en complejas tareas que suponían apoyo y servicios de retaguardia, incluyendo las actividades que la guerrilla hacía para procurarse recursos económicos. Actividades de gran variedad que no excluían tráficos de muchos tipos.

Los tiempos cambiaron y la guerrilla y el gobierno colombiano buscan la paz y Cuba, otra retaguardia ahora dedicada al turismo, ven esa historia como inconveniente y que es mejor no mencionar. Pero olvidarla no cura sus efectos y pecados.

Las pesquisas policiales producen archivos que quedan allí, esperando oportunidad para flotar.

Todo ello se agrega a la crisis que refiere ENCOVI y que todos sufrimos.

Ante esas historias y esta crisis el gobierno se siente desnudo y sin argumentos, por lo que opta por reprimir: cierra emisoras, conmina a los medios y, con ilegal ventajismo, satura la comunicación con repeticiones e invocaciones, acorrala a los partidos políticos y posterga o impide cualquier elección. Se refugia en una Fuerza Armada sometida tanto por su obligada disciplina como por sus beneficios y siente que su círculo de confianza se hace cada vez más estrecho e incompetente.

Esto revaloriza la propuesta de la UCAB y nos proporciona asideros para proponer y trabajar, independientemente de los plazos o represiones.

Universidad Central de Venezuela, la Universidad Simón Bolívar y la propia UCAB. Estudios estadísticos severos y rigurosos, que reflejan la profundización de la Crisis General.

Además de eso la misma UCAB presentó y pido la discusión de una propuesta, que yo interpreto como combinación de resistencia y decisión, a participar y trabajar, con gran amplitud y a largo plazo, para comprender y “hacer una Venezuela posible y deseada”, un RETO PAÍS.

Contrasta con esta actitud y estos trabajos el cuadro, por no decir espectáculo, del gobierno.

Hemos escrito sobre el despeñadero de la lógica dictatorial, que implica un curso represivo en el que un acto o decisión arrastra otros. Un curso que aparece como destino, como un sino siniestro.

El gobierno está amarrado a su historia. En sus comienzos, para el año 2000, estaba muy comprometido

 

 

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