Ciudades inteligentes, una oportunidad de emprender y desarrollar un país

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Jonny Cabrera

Las ciudades históricamente han definido a las sociedades a lo largo y ancho de nuestro planeta, plantear una definición exacta es una tarea compleja puesto que está sujeta diversas interpretaciones, sin embargo, como ejercicio es posible describirlas para así darle sentido a un entorno en el cual millones de personas hacen vida diariamente.

“La ciudad es una realidad física, tangible. Pero también es, inequívocamente, una construcción social: es el proyecto de una sociedad, de un lugar y un momento determinado, con su ideología, su cultura, su ética y sus valores, sus relaciones sociales en interdependencia con una economía siempre compleja.”

Los primeros asentamientos permanentes se remontan a más de cinco mil años, originalmente fueron con estructuras sencillas que ayudaron a solventar necesidades puntuales, que luego dieron paso a centralizar tareas como ocupaciones especializadas, comercio, recolección de alimentos e influencia territorial. A medida que dichos asentamientos se fueron fusionando surgieron las primeras ciudades, que con el paso del tiempo crearon estructuras sociales más complejas, lo cual a su vez dio pie a las primeras civilizaciones e imperios.

Actualmente las ciudades marchan al ritmo que imponen los centros financieros, comerciales e industriales sobre los cuales se desarrollan la gran mayoría de actividades que se llevan a cabo diariamente. Esto hace que las demandas de servicios que cubren las necesidades generadas por estos conglomerados poblacionales vaya en aumento año a año.

No es ofrecer solamente un trabajo, sino también mejorar en los servicios básicos que garanticen una mejor calidad de vida. Energía, manejo de residuos urbanos, transporte, vialidad, gestión del agua, comunicaciones, entre otros, son solo algunos de los problemas actuales que presentan nuestras ciudades, ningún país del mundo escapa a estas problemáticas. La única solución pasa por renovarse y hacer una gestión eficiente en base en la información diaria que se genera en cualquier urbe.

Ciudades inteligentes

En este sentido y mirando hacia el futuro cada vez se hace más importante el concepto de SmartCity o ciudad inteligente, al igual que para una ciudad su definición es difusa, pero de acuerdo a Mathieu Paumard “una ciudad inteligente se refiere a un tipo de desarrollo urbano basado en la sostenibilidad que es capaz de responder adecuadamente a las necesidades básicas de instituciones, empresas, y de los propios habitantes, tanto en el plano económico, como en los aspectos operativos, sociales y ambientales”.

Es imperativo que las acciones a tomar en la reforma y conceptualización de las ciudades tome en cuenta la integración de las tecnologías de la información para interactuar, monitorizar y gestionar de forma eficiente los distintos subsistemas que confluyen dentro de este nuevo concepto para así adaptarse a este nuevo siglo que apenas comienza. Las necesidades existentes son conocidas de sobra por todos, las soluciones ya están a la mano, para pasar de un concepto que suena utópico a la realidad es necesario el conocimiento, la experiencia adquirida, una inversión y sobre todo voluntad política para dar ese salto requerido. No es solo una cuestión de marketing, o se evoluciona o se mantiene la espiral desenfrenada de consumo de recursos actual.

Las tecnologías de control estándar con las que se cuenta en la actualidad permiten llevar a cabo las reformas necesarias para lograr el cambio. La escalabilidad de los sistemas son la clave que permite la elaboración de planes de inversión a corto, mediano y largo plazo.

Es posible definir los subsistemas que se quieren abordar (alumbrado público, CCTV, semáforos, seguridad ciudadana, sistemas de riego, …), para de esta forma generar una propuesta de monitorización, control e integración bajo una plataforma única con la cual se evita caer en el problema de trabajar con múltiples plataformas de supervisión. El trabajo a realizar debe comenzar en la etapa de diseño de las reformas que se van a afrontar, solo con prever una preinstalación para control ya se logra un paso importante. Además, se debe exigir a la ingeniería el trabajar con protocolos de comunicación abiertos con los cuales se garantiza que ninguna administración se amarra a trabajar con una marca, productos o empresa de mantenimiento en particular.

La libertad de decisión y acción es la pieza fundamental de los sistemas estándar (LonWorks, KNX, BACnet o IP) sobre los cuales se deben levantar las soluciones particulares que permitirán el adaptar las ciudades a el concepto emergente de ciudad inteligente.

El gran consumidor de energía

Los beneficios no solo son energéticos, a nivel de mantenimiento permiten conocer en tiempo real cuando y donde se roba cableado, cuando y donde se roba electricidad pública, establecer el mantenimiento predictivo y preventivo como norma, realizar aprovisionamiento de material con tiempo para hacer frente a ciclos de renovación. En fin, se logra cuidar las inversiones realizadas y dotar al sistema de alumbrado público de voz para de esta manera conocer cómo se encuentra en todo momento.

Finalmente, adaptar una ciudad a el concepto de ciudad inteligente es un reto, la complejidad radica en poder coordinar los esfuerzos en la dirección adecuada, hace falta contar con el recurso humano capacitado en estos conceptos innovadores para que brinde la asesoría técnica que se requiere, con inversión no solo pública sino también del sector privado que puede abrir nuevos modelos de negocio sobre los servicios a integrar. En definitiva, un trabajo multidisciplinar en conjunto que es necesario para lograr el objetivo de contar con ciudades más eficientes.

Fuente:

http://www.analitica.com/emprendimiento/ciudades-inteligentes-una-oportunidad-de-emprender-y-desarrollar-un-pais/

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