Caracas desde la bicicleta

César Bastidas

Una ciudad que vista desde las alturas parece una selva llena de monolitos de concreto que la adornan, pero que al acercarte descubres lo mágica, diversa, compleja y caótica que es junto a millones de historias que le dan vida y la hacen distinta al resto. Cada historia es diferente, pero todas están sucediendo al mismo tiempo y en el mismo lugar.

De esa forma y entre tantas historias estaba la mía y la de otros tantos que se habían sumado al uso de la bicicleta, no solo con un fin recreacional o deportivo, sino también como un medio de transporte factible, económico, seguro, rápido y terapéutico, porque a pesar de que pareciera ser muy difícil o inseguro moverse en dos ruedas y a pulmón: la verdad no lo es.

Caracas en bici es otra ciudad, una muy diferente a la que conocemos cuando somos peatones, estamos dentro del carro o en la camionetica. Al salir en bicicleta pasa algo diferente y especial, te das cuenta, mientras transcurren los días, que empiezas a verte y sentirte mejor, por eso la bicicleta es terapéutica porque empiezas a querer un poco más tu ciudad, tu hogar, te conviertes en dueño de tu tiempo, descubres todos los días nuevos lugares, rutas, rostros, árboles, entiendes mejor la escala de la ciudad, sus dimensiones y topografía, no estas atrapado dentro de un caja de acero en un estacionamiento de vehículos queriendo llegar todos al mismo tiempo.

En bici no hay cola… y de repente, a pesar de todos los retos que implica usar la bicicleta como transporte, te das cuenta que no era tan difícil y estas un poco más feliz y animado que antes.

Mi historia es muy similar a la de muchos que hicieron lo mismo que yo, pero un día pasó algo que la hizo diferente y fue cuando realicé mi primer envío en bicicleta sin haberlo planificado, recuerdo que era un pollo con yuca y ensalada para la Avenida Las Palmas, ese día nació la idea de convertir la bicicleta en un medio de trabajo: “ecodelivery”.

Es genial que te paguen por manejar bicicleta, algo que ya hacías, pero gratis. Cuando eres mensajero o bikemessenger en inglés, la ciudad también se ve desde otro lente y a otro ritmo. El tiempo es oro, la adrenalina, el combustible y la puntualidad, tu tarjeta de presentación, descubres que eres más rápido que las motos y los carros con o sin cola, que los peatones son el elemento más peligroso para un ciclista, no los carros ni las motos, que los motorizados son más panas de lo que pensabas, te aprendes los nombres de los edificios, vigilantes, calles, conserjes, puedes crear un mapa mental de huecos y alcantarillas con o sin tapa, con el sentido de las rejillas correcto o invertido… Muchos aprendimos esto a los golpes o reventando algún caucho por caer en el lugar incorrecto.

Así se ha venido formando una nueva generación de emprendedores que decidieron usar la bicicleta como un medio de trabajo y fuente de ingreso, dentro de una ciudad sin infraestructura para nosotros, con poca cultura sobre el ciclismo urbano, llena de retos, oportunidades y duras pendientes, pero la bicicleta te acerca a la gente, te conecta con tu lado más humano, entiendes lo importante que es mantener tu templo y mente sano, fuerte y en constante movimiento, no olvidemos que luego de una gran subida viene una gran bajada y que vale la pena asumir el reto de emprender y de subir esa montaña por nosotros y los que vienen detrás.

Amor y bici

*Presidente y fundador de ecodelivery

Fuente: http://www.analitica.com/emprendimiento/caracas-desde-la-bicicleta/

 

Artículos relacionados:

email