Bajos salarios, censura y poca preparación afectan al gremio periodístico en Venezuela

Víctor Manuel Álvarez Riccio

La asociación civil Medianálisis presentó los resultados de una investigación sobre la situación del periodismo en Venezuela, los cuales exponen que este gremio de comunicadores atraviesa severos problemas por la crisis económica, las agresiones que recibe y las fallas de preparación que limitan el ejercicio profesional.

Medianálisis hizo su exposición la mañana del 4 de octubre, en la sede del Instituto de Teología para Religiosos (ITER), en Altamira. Ahí, los asistentes conocieron que esta es la tercera vez que se desarrolla una investigación con estas características, que fueron encuestados 368 periodistas y que la muestra estuvo distribuida en distintos estados del país (el Distrito Metropolitano, Vargas, Lara, Bolívar, Táchira, Aragua, Carabobo, Anzoátegui y Zulia). Fueron encuestados, entre marzo y mayo de 2017, periodistas que trabajaban en todos los tipos de medios: 76 periodistas de impresos, 71 de televisoras, 137 de radios y 84 de medios digitales.

El estudio incluyó las perspectivas de periodistas que realizan diferentes trabajos: reportero de calle, redactor, columnista, ancla y editor. Por otra parte, la investigación especificó la distribución de la muestra según el sexo de los encuestados: hombres, 48,8 %; mujeres, 51,2 %. También Medianálisis indicó las edades de los periodistas que participaron: menos de 30 años, 36 %; de 30 a 39 años, 28,5 %; de 40 a 49 años, 21,1 %; 50 años o más, 14,4 %.

Mucho trabajo y salarios bajos

La encuesta revela que 37 % de los periodistas trabaja exclusivamente en un medio y que 63 % realiza dos o más trabajos para sobrevivir. “Al precisar este tema en términos salariales, se hace manifiesto que 77 % de los periodistas en Venezuela percibe salarios de 2 sueldos mínimos integrales o menos por el desempeño de su profesión (…) y apenas 23 % sobrepasa 2 salarios mínimos”, explica el reporte de Medianálisis.

En lo que se refiere a la agremiación y sindicalización de los periodistas, la investigación especifica que 38,3 % de los encuestados está colegiado, 4,6 % pertenece a un sindicato, 13,5 % está asociado de ambas formas y 41,8 % no forma parte de ninguna asociación. Gloria Carrasco, directora de proyectos de Medianálisis, manifestó su preocupación por este dato porque la colegiación es una exigencia para ejercer el periodismo en Venezuela.

Otra dimensión estudiada es la dotación tecnológica con la que cuentan los periodistas para trabajar. Es preocupante, opinó Carrasco, que 52,5 % de los encuestados ha tenido que utilizar algún equipo propio para desarrollar su oficio a pesar de que trabaja en algún medio.

Presiones que llevan a la censura

De los 368 periodistas de la muestra, 23,5 % expresó que el medio para el que trabaja “se inclina levemente por una tendencia de pensamiento”; 14,1 %, que en el medio “predomina abiertamente una tendencia de pensamiento”; 8,4 %, que el medio “solo refleja una tendencia”. En el reporte resalta que, entre los periodistas de medios impresos, 63,2 % opinó que hay alguna tendencia en las decisiones editoriales, por lo que los periódicos impresos son los medios menos plurales y equilibrados según los comunicadores encuestados.

Ante la interrogante acerca de si la línea editorial del medio en el que trabaja ha traído problemas, 40,5 % declaró que sí, 4,3 % dijo que no sabe y 55,1 % contestó que no.

En lo que respecta a agresiones sufridas por parte de los periodistas, 50,3 % admitió que ha recibido alguna agresión o amenaza de instituciones o personas ajenas al medio. Se lee en el reporte: “son los medios digitales e impresos los que mayor proporción de agresiones experimentan: 3 de cada 5 de los periodistas que laboran en estos medios consideran que han sido víctimas de algún tipo de agresiones directas o indirectas. En el caso de radio y tv, los datos, aunque menores, son igualmente preocupantes, alrededor de 2 de cada 5”. La mayoría de estas agresiones han sido físicas o verbales dirigidas al medio, amenazas personales al periodista, ataques físicos, detenciones ilegales, daño de equipos, entre otras.

La investigación indica que 31,4 % de los periodistas ha recibido, en algún momento, instrucciones para modificar una información antes de su publicación. Entre las órdenes más frecuentes en este sentido se encuentran cambiar algo de la redacción, dejar de cubrir una noticia o no identificar a una fuente o protagonista. Dice Medianálisis en su reporte: “uno de cada 3 periodistas ha recibido instrucciones significativas para modificar una información ya validada por el medio, lo que es más grave en impresos y en TV”. Por otra parte, 27,7 % de los sujetos reconoció que se ha autocensurado en alguna circunstancia y que omitió o modificó una información para evitar demandas, ataques o para no afectar los intereses de los dueños del medio.

Omar Lugo, director de El Estímulo, y Eugenio Martínez, periodista especializado en la fuente electoral, fueron invitados a la presentación de la investigación y expresaron su alarma cuando Carrasco reveló que una parte importante de los periodistas no tenía claridad respecto a las normas, garantías y criterios de calidad del ejercicio de su profesión. Entre los periodistas, 43,5 % consideró que es necesaria la intromisión del Estado en la labor periodística a pesar de los mecanismos de control, calidad y transparencia de los medios, lo cual es incorrecto. Asimismo, los expertos criticaron que 26,2 % de la muestra opinó a favor de la idea de que el Estado censure “aquellas informaciones que atenten contra la moral”.

Para Martínez, los resultados del estudio de Medianálisis deberían causar una reunión urgente de directores de escuelas de comunicación social, representantes del Colegio Nacional de Periodistas y de asociaciones civiles para que reflexionen sobre cuáles son las fallas de formación que llevan a un grupo importante de periodistas a desconocer los derechos que debería defender.

Lugo dijo que el hecho de que parte de los periodistas admita que el Estado censure sus publicaciones es signo de una “enfermedad” que padece la sociedad venezolana, cuya democracia está debilitada. “Lo más duro es que hay periodistas que creen que el Estado debe decir lo que es bueno y lo que es malo (…). Los medios tienen que negarse hasta la muerte a caer en este juego”, enfatizó el director de El Estímulo.

Necesitan más formación

Ante estas situaciones, Carrasco, Martínez y Lugo coincidieron en que es indispensable realizar más conversatorios y actividades que exploren los problemas que atraviesa el gremio periodístico en Venezuela. Esta necesidad se hace más patente porque, de acuerdo con la encuesta, solo 48,5 % de los periodistas ha cursado, durante el último año, algún estudio para aumentar sus capacidades. Entre los que sí han realizado algún curso, la mayoría participó en actividades que duraron menos de 40 horas.

“El tema de la actualización profesional debe también preocupar a empresas periodísticas, a los gremios, a las instituciones educativas, organizaciones no gubernamentales y, especialmente, a los  comunicadores  sociales  dedicados  al  periodismo,  en  el  entendido  de  que  es  ésta  una garantía de calidad informativa. Existe una proporción muy grande de profesionales que no se están formando, y a lo sumo, cuando lo hace, es con cursos con escasas horas académicas”, concluye el informe de Medianálisis.

 

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