“Apadrina un niño de la UE Fe y Alegría María Rosa Molas”

Debido a la situación social y económica por la que atraviesa nuestro país, el ausentismo en las aulas de clase ha aumentado considerablemente este año escolar 2016-2017. Niños, niñas y madres reportan no haber asistido a la escuela porque no tenían nada para desayunar. Es por eso, que las madres prefieren dejarlos en casa durmiendo hasta más tarde, de manera de hacer dos (en el mejor de los casos) o una comida al día.

Buscando estrategias que pudieran contrarrestar un poco esta realidad, que los estudiantes no sigan faltando y garantizar su proceso educativo de la mejor manera posible (porque sabemos que con el estómago vacío no se aprende), la UE Fe y Alegría María Rosa Molas ubicada en la Urbanización Simón Bolívar (antigua Ciudad Tablitas) en Catia, que atiende una población de 391 estudiantes en los niveles de preescolar y primaria, está promoviendo la campaña “Apadrina a un niño”, la cual consiste en ganar padrinos y madrinas que realicen aportes económicos mensuales en la medida de sus posibilidades (en caso de que no puedan mensuales, también se pueden realizar aportes únicos), de igual manera, se reciben donativos de alimentos para que las madres procesadoras puedan elaborar los desayunos (para el turno de la mañana) y meriendas (para el turno de la tarde). Estos alimentos pueden ser: harina de maíz, harina de trigo, pan, masa para pasteles, leche, aceite, enlatados (atún, diablito, etc), charcutería (jamón, queso, mortaleda, salchichas, etc), bebidas instantáneas, entre otros.

Hasta ahora hemos atendido una población de 25 estudiantes entre ambos turnos, desde el mes de enero 2017.

Para iniciar este proceso hemos ido paseándonos por distintas Fases. Fase I ATREVERNOS A SOÑAR: con las enseñanzas del fundador del movimiento (P. José María Vélaz s.j) e inspiradas por el Espíritu que nos mueve y nos impulsa a preguntarnos… ¿Qué haría Jesús frente a esta situación?, conversamos con los docentes e iniciamos una “investigación”. Las docentes realizaron seguimiento de la asistencia a clases; esto era más allá de pasar la lista, era estar atentas a la cantidad de inasistencias, averiguando los motivos de estas ya fuera contactando a los padres o preguntando al mismo niño al reincorporarse, con preocupación veíamos como las razones coincidían, eran esos mismos chicos que se nos desmayaban en el patio, esos mismos que se desvanecían en la clase de educación física o presentaban vómitos, dolores de cabeza y abdominales.

También, desde las aulas se hicieron algunas actividades donde los estudiantes debían plasmar qué estaban comiendo diariamente y además las docentes realizaban observación directa de sus meriendas en los recesos.

Los casos que consideraban debían pertenecer al programa, fueron reportados al equipo directivo para analizar el mismo, entrevistar al representante y así indagar más a fondo su situación socioeconómica actual; los que fueron aprobados para la beca- desayuno, el representante debió firmar un compromiso de que su hijo/a asistiría todos los días a clases. De estas entrevistas también surgieron las madres procesadoras, quienes voluntariamente se ofrecieron como retribución a lo que se estaba haciendo por los escolares.

Ya teníamos las ideas, y sobre todo las ganas de hacer algo que aun sabiendo que no terminaría con “el problema” daría esperanza y alegría a algunas familias. Entonces, desde el Equipo Directivo hicimos una publicidad con la que empezaríamos la campaña. A esta la acompañamos con mensajes que el Espíritu nos fue soplando “La grandeza de una persona no se mide por lo que tiene sino por lo que se da”, “Es tiempo de ayudar”, “Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer (Mt 25,35)”.

De allí pasamos a la siguiente fase: DARLO A CONOCER. El programa se dio a conocer en reuniones a madres, padres y representantes, y de ellos surgieron ideas que potenciaban la iniciativa.

Fase tres: LLEGARON LOS PADRINOS Y MADRINAS, en las reuniones ya mencionadas una madre se llevó la publicidad e hizo fotocopias para todos los escolares, también surgió la idea de que mientras se consolidaba el programa, las familias que así pudieran enviaran con sus hijos dos meriendas para que compartieran con el compañero que ese día no pudo llevar. Así se fueron sumando buenas ideas, manos generosas que ayudaban con una harina de maíz, unas caraotas preparadas, un atún guisado y hasta una bolsa de los CLAP completa. La publicidad de la campaña la hemos hecho entre todos; mandamos la imagen creada por las distintas redes sociales y el milagro se hizo… Dios actúa y sigue actuado. Nos han llegado aportes económicos de padrinos y madrinas de nuestro país y ¡hasta una caja de alimentos nos llegó de España! A todos nuestros padrinos, los constantes y los ocasionales, los que dan mucho, los que dan de lo que tienen y no de lo que les sobra va nuestro amor y agradecimiento. A ellos les enviamos con frecuencia fotos de sus ahijados que, con sus sonrisas francas en esas caritas llenas de esperanza, le dicen:

¡Gracias padrino, gracias madrina! Dios les siga bendiciendo abundantemente.

Si bien es cierto que no tenemos un monto específico para los padrinos/madrinas, estimamos que un desayuno básico (una empanada y un jugo) tienen un costo de al menos 2.000 Bs. al día, para un total de 10.000 Bs semanales por estudiante. Es por eso que se necesita del apoyo de muchas personas y de forma sostenible a fin de garantizar la permanencia de los niños y niñas en el programa, y más importante aún, en el sistema educativo.

Para apoyar esta iniciativa y ser parte de una mejor educación, puedes realizar tus aportes mensuales a la siguiente cuenta corriente Banesco Nº: 0134-02- 06062061016271, a nombre de Fe y Alegría María Rosa Molas J- 00133027-5. Enviar comprobante de pago para llevar control al correo coordipb.mrmfya@gmail.com

Para mayor información, comunícate a través de los correos electrónicos mariamolasfya@gmail.com, coordipb.mrmfya@gmail.com, o a través de nuestros números telefónicos 0212-8702598 y 0412-6340485.

¡Contamos contigo!

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