Ante la marramucia adeca

Miguel Pizarro

“La política ha sido y es mi vida; es un oficio mágico capaz de convertir un problema en una causa y una causa en un cambio para millones de personas; es un oficio que siempre debe entenderse como servicio y entrega.

Ayer fue un día triste para mi oficio. Más allá de todo lo que ya se ha dicho sobre el tema de los gobernadores y la ANC, lo que ocurrió debe obligarnos a todos a tener una opinión de fondo, no superficial o “químicamente pura”, sino una opinión humana y sincera.

No está bien que pensando en la realidad regional se baje la cabeza y se reconozca un poder que se ha impuesto a sangre y fuego en nuestro país. No hay cómo justificar que lo que millones de venezolanos rechazamos de mil maneras todos los días -y el mundo entero desconoce- sea simplificado como un trámite en nombre del poder. Es mucho peor que eso, es tratar de legitimar un poder espurio e inconstitucional.

Nuestra lucha debe tener la solvencia de ser coherente para siempre poder ver a los ojos a quien siente desespero y que sienta la confianza de seguir los caminos que se marcan. No es verdad que se vale lo que sea para lograr las cosas. Las visiones llenas de dicotomías solo nos hacen daño: ni los radicales, ni quienes justifican al adversario pareciendo más interesados en mantener el statu quo que en lograr que las cosas cambien deben ser quienes se conviertan en nuestra referencia del por qué y el cómo luchar.

Sigo creyendo que mi país merece vivir radicalmente mejor que como lo hace hoy.

Estoy convencido que la política es mi trinchera de lucha para conquistar ese futuro que la mayoría soñamos y un grupo minoritario nos niega. Y, sobre todo, estoy convencido de que merecemos mucho más, merecemos mejor política, merecemos mejor ciudadanía, merecemos ver el mañana con convicción y no con incertidumbre.

“Cada uno de nosotros solo será justo en la medida en que haga lo que le corresponde”.   

Sócrates

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