Ante la grave situación del pueblo migrante venezolano

“Porque fui forastero y me recibiste” (Mt 25,35)

Red Clamor

  1. Las organizaciones de la Iglesia Católica que trabajamos en la atención pastoral de migrantes, desplazados, refugiados y víctimas de trata de personas, unidas con el apoyo del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en la Red CLAMOR, queremos expresar nuestra solidaridad con el pueblo venezolano, nación que en los actuales momentos vive una crisis humanitaria, caracterizada por la escasez de medicinas y alimentos, el colapso de los servicios públicos, la inflación más alta del mundo, violencia desbordada y graves violaciones a los Derechos Humanos, que en los últimos días ha dejado un saldo de más de un centenar de muertos…

 “Los clamores de mi pueblo se oyen por todo el país” (Jr. 8,13).

  1. La Conferencia Episcopal Venezolana ha señalado proféticamente: “En nuestro país se percibe de manera muy clara cómo la violencia ha adquirido un carácter estructural. Son variadas sus expresiones: desde la represión irracional, con su dolorosa cuota de muertos y heridos, los daños a viviendas y estructuras residenciales; y persecuciones, hasta la desatención frente a las necesidades básicas de la gente. La represión oficial genera, en ocasiones, respuestas violentas, lo cual contribuye a crear un clima de tensión y anarquía, con sus peligrosas consecuencias” (Mensaje urgente a los católicos y hombres y Mujeres de buena Voluntad. CEV. 12/072017).
  2. Esta situación, que atenta contra la vida y la dignidad de los venezolanos y venezolanas, ha forzado a miles de personas a salir del país, en una diáspora sin precedentes en la historia democrática de ese país, cifras que han crecido exponencialmente en el último año:
  • En el primer trimestre de 2015 entraron como trabajadores temporales 9.456 venezolanos a Colombia, 5.236 más que en 2014. En Argentina en el primer semestre de 2015 ingresaron 2.772, lo que representa una variación porcentual de 61,26 con respecto a 2014. Chile destacó con 10.815 visas (estudiantiles, sujetas a contrato y temporarias) concedidas a venezolanos desde 2005 a 2014.
  • En Centroamérica, el Servicio Nacional de Migración de Panamá recibió 2.475 permisos de residencias hasta mayo de 2016, de las cuales fueron aprobados 1.708. En los últimos tres años Venezuela ha sido el país con más solicitudes presentadas ante el organismo panameño.
  • Al norte de Brasil, en Boa Vista (Roraima), este año, la policía federal ha recibido 7.907 solicitudes de refugio de venezolanos. El año pasado fueron 2.230.
  • Según un informe de la Fundación Asylum Access, presentado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el número de población migrante venezolana asciende, en los últimos 3 años, a 2 millones 500 mil personas. Asimismo, ha aumentado el número de solicitud de refugio de venezolanos en la región. De acuerdo al ACNUR en los últimos 5 años ha habido un incremento de 228 % de solicitudes de asilo en todo el mundo por parte de venezolanos y venezolanas. De ser una tierra de acogida, Venezuela se ha convertido en tierra de despedidas.

“No opriman a los extranjeros que habiten entre ustedes. Trátenlos como si fueran sus compatriotas, y ámenlos como a ustedes mismos” (Levítico 14,33-34)

  1. Cada vez es más frecuente ver en las calles de nuestros países a venezolanos, en su gran mayoría jóvenes, como vendedores informales, deambulando por las calles e incluso pidiendo limosna. La “arepa” se está convirtiendo en un símbolo de la lucha de los migrantes venezolanos por ganarse la vida.
  2. Con dolor nos hacemos eco del Clamor de los migrantes venezolanos para denunciar que en muchos países de tránsito y recepción están siendo víctimas de trata, esclavitud sexual y explotación laboral, en gran parte de los casos, por no tener documentación.
  3. Frente a tan grave situación apoyamos las medidas tomadas por los gobiernos de Brasil, Chile, Perú y más recientemente Colombia, que favorecen la integración laboral de los venezolanos migrantes. Sin embargo, nos preocupa la actitud de varios gobiernos que aún no han asumido una política pública de acogida, dada la magnitud de la crisis humanitaria por la que atraviesan nuestros hermanos y hermanas.
  4. El Santo Padre alerta que las políticas de “securitización” que han asumido varios países se basan erróneamente en “…el miedo de que se produzcan convulsiones en la paz social, que se corra el riesgo de perder la identidad o cultura, que se alimente la competencia en el mercado laboral o, incluso, que se introduzcan nuevos factores de criminalidad” (Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado, 2014). 

Nuestro llamamiento a los Gobiernos del continente es hacia la apertura, a no ser indiferentes ante el sufrimiento de quienes han dejado todo, a tender puentes, a construir una política migratoria como respuesta humana, justa y fraterna.

  1. Pedimos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad y, en especial, a los cristianos que reciban con solidaria hospitalidad a estos hermanos y hermanas nuestros. Escuchemos el clamor del pueblo sufriente de Venezuela, promoviendo la cultura del encuentro frente a la cultura del descarte, la misericordia frente a la indiferencia.

Ratificamos como Iglesia nuestro compromiso de seguir acompañando a los migrantes venezolanos en la conquista y defensa de sus derechos fundamentales, a hacer escuchar sus clamores y caminar con ellos hacia la conquista de una vida mejor.

Oramos para que la crisis humanitaria que azota a Venezuela y en especial a los más pobres sea superada y este hermano país logre transitar caminos de paz fruto de la justicia social, libertad y desarrollo humano integral.

Pedimos a Nuestra Señora de Guadalupe Patrona de América Latina que cubra con su manto protector a todo el Pueblo Venezolano y en especial a quienes se encuentran en situación de migración.

Mons Gustavo Rodríguez Vega

Arzobispo de Yucatán

Presidente del DEJUSOL CELAM

Mons José Luis Azuaje

 Obispo de Barinas

Presidente de CARITAS

Hna Luz Marina Valencia

Secretaria General de la CLAR

 

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