125 años de la elección del Padre General en Loyola

José Ignacio Alberdi Egaña 

Se cumplen 125 años de un acontecimiento singular en el Santuario de Loyola: la elección del Padre General, única ocasión en la que tal evento se ha realizado fuera de Roma. A finales del mes de septiembre de 1892, fueron llegando con tal ocasión a Loyola, desde diversos lugares del mundo, los 72 padres jesuitas que iban a tomar parte en la elección de su nuevo General. Lo hicieron con singular discreción para encerrarse en el santuario, dedicándose a la oración y reflexión previos a la elección.

Era grande la expectación que había despertado este acontecimiento jesuítico. Fueron muchas las personas que se acercaron al santuario en estos días, también periodistas deseosos de transmitir algunas noticias de cuanto acontecía en el interior. Pero era imposible conseguirlo, pues los jesuitas desearon en todo momento que la elección transcurriera en la más estricta intimidad de los reunidos a tal fin.

Prueba del vivo interés que tuvo aquel “conclave jesuítico” en Loyola para los azpeitiarras lo refleja el acta de la sesión extraordinaria del Ayuntamiento del 1 de octubre de 1892, presidida por el alcalde D. Manuel Eleizgaray Muguerza. Leída la convocatoria, el alcalde dijo: “Que próximo ya el día en que en Azpeitia había de realizarse un hecho memorable que le honraba, pues desde la fundación de la ínclita Compañía de Jesús por el preclaro hijo de esta villa, San Ignacio de Loyola, sólo Roma había sido digna de que en su seno fueran elegidos los Generales de la milicia ignaciana y uno de estos días sería elegido en Loyola el que por su santidad y sabiduría habrá de regir los destinos de la Compañía. Que era preciso que Azpeitia, que nunca ha sido desagradecida, diera una prueba más de agradecimiento a Loyola y los jesuitas por los favores grandísimos que continuamente estaba recibiendo de ellos y, sobre todo, por el inapreciable que le hacía decretando que en la misma fuera nombrado el vigésimo cuarto General de la Compañía”.

Todos los concejales acordaron por unanimidad autorizarle a que dispusiera los festejos que considerara oportunos. Seguidamente añadió el alcalde “que el cabildo eclesiástico, a través de su párroco D. Agustín Jáuregui Berrozueta, le había manifestado, de que a fin de que los PP. Jesuitas, que de todo el mundo habían acudido a Loyola a la elección del P. General, llevaran grata memoria de Azpeitia, había dispuesto hacer una solemnísima procesión a Loyola el domingo próximo, en que la Iglesia celebraba la festividad de Nuestra Señora del Rosario y que para ello le había suplicado que el Ayuntamiento realzara aquel acto con su presencia y asistencia en corporación; y así se acordó por unanimidad”.

El domingo 2 de octubre de 1892, en votación secreta y por mayoría simple, fue elegido en la segunda ronda el P. Luis Martín. Los jesuitas que tenían por norma que sonara el órgano en el ceremonial de la elección, solicitaron la presencia del entonces organista de la parroquia de Azpeitia, D. Toribio Eleizgaray Muguerza, a quien se le pidió que guardara total secreto de cuanto era testigo. Solamente cuando por expreso deseo del Padre General dijo que se informara antes que a nadie al Papa León XIII, salieron del santuario el P. Urráburu y el secretario a la oficina de telégrafos de Azpeitia a comunicar al Vaticano. Los periodistas que les siguieron, al escucharle que transmitía el nombre de “P. Luis Martín…”, se dieron por enterados del nombramiento y transmitieron de inmediato la noticia a distintas partes del mundo.

El nuevo Padre General había nacido en Melgar de Fernamental (Burgos) en 1846 y tenía 46 años cuando fue elegido. Tenía un amplísimo e importante curriculum jesuítico. Entre otros cargos, rector del Seminario Central de Salamanca, primer superior de la recién fundada Universidad de Deusto, provincial de Castilla, y vicario general de la Compañía en 1891 por designación del anterior difunto, P. General Antonio Mª Anderledy natural de Berisal (Suiza).

La procesión del Rosario de Azpeitia a Loyola fue muy concurrida. No faltaron las imágenes de San Ignacio y la Inmaculada. Salió a recibirles a la escalinata toda la comunidad. Dentro de la basílica se celebró una gran función con sermón en euskera y el coro parroquial y su orquesta, así como la txaranga de música tomaron parte activa en la misma. Los jesuitas quedaron admirados de la religiosidad de nuestro pueblo y gustaron mucho de la música y cantos escuchados. Terminada la función, el párroco, con todo el cabildo y el alcalde con todo el Ayuntamiento, fueron a saludarle al nuevo general, que se mostró muy agradecido al pueblo de Azpeitia.

El nuevo general de los jesuitas estuvo dos meses en Loyola y el 5 de diciembre de 1892, al despedirse de las autoridades locales, les agradeció todas sus atenciones, quedando a su disposición en Roma.

http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2017/07/27/opinion/tribuna-abierta/125-anos-de-la-eleccion-del-padre-general-en-loyola

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