Una panorámica del pueblo warao

13654314_10209585952946442_3084719983446157396_nJhonny Ramos*

El pueblo warao cuenta con una población de 48.771 según el último censo 2011 realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), ubicado en tres estados originalmente, Monagas, Sucre y Delta Amacuro. Recientemente fueron reconocidas las cinco comunidades warao establecidas en el municipio Caroní del estado Bolívar, con aproximadamente 1000 warao.

Es importante mencionar que un grupo bastante numeroso del pueblo warao hoy en día se encuentra disperso en varios puntos del país fuera de sus hábitats original o natural debido a las carencias y situaciones precarias que actualmente viven en las comunidades indígenas. Se pueden ver en las ciudades del país como Barcelona, San Félix, Valencia, Maturín y Caracas, en situación de calle en los semáforos en mendicidad bajo el sol madres con sus niños bajo del brazo, esta situación se viene presentando desde los años 90.

Es justo reconocer el gran esfuerzo del expresidente Hugo Rafael Chávez Frías en su gobierno por incluir en las políticas del gobierno y la participación protagónicas de los pueblos indígenas en las estructuras de los poderes públicos.

Las principales causas que generaron la emigración del pueblo warao a las principales ciudades del país:

En el año 1966 con el cierre del Caño Manamo se cometió un crimen de lesa humanidad, genocidio, etnocidio y ecocidio, ese muro de contención construido de 42 km en Tucupita, causó la contaminación del Caño Manamo y todos los ríos afluentes del municipio Tucupita y Pedernales del estado Delta Amacuro, debido a la penetración de la salinidad del océano Atlántico, que causó la mortandad de los peces de esos ríos y en consecuencia la mortalidad de los habitantes de las comunidades indígenas waraos por consumir aguas y peces contaminados. Esto motivó la huida de gran parte de la población warao a la ciudad de Tucupita buscando protección y evitar más muertes que en su mayoría fueron los más vulnerables niños (as) y ancianos (as).

En los años 90 por una epidemia de cólera en las comunidades indígenas del bajo delta, según datos no precisados exactamente se habla de 10 mil waraos a causa de epidemia, cuestión que también generó la migración de comunidades enteras a tucupita y luego para otras ciudades del país.

Es importante señalar que la creencia y cosmovisión del pueblo warao cuando ocurren eventos de esta naturaleza lo relacionan con los espíritus de la muerte que se quieren llevar la vida de los waraos y no hay más remedio que huir para no ser victimas de estos fenómenos.

Aunado a lo ya mencionado actualmente se suman otros problemas como es el caso del sida (VIH) y otras muertes por enfermedades aun desconocidas e incluso especialistas han hechos estudios en la zona para determinar las posibles causas y no se han visto los resultados por lo menos de manera publica, en este caso la gobernadora para ese entonces declaró por una emisora que esas muertes se debían a que los waraos habían comido un pez conocido como “tamborín” fue una respuesta para salir del paso, esto generó molestia y polémica en la población y la respuesta fue “el warao no come tamborín ni que se este muriendo de hambre”.

La inseguridad en el río Orinoco, caño Grande, caño Macareo y aledañas cada día es mayor, si anteriormente esto ocurría esporádicamente hoy en día es a diario que ocurren estos eventos de atracos a los hermanos indígenas que se trasladan desde las comunidades a Tucupita y viceversa, han asesinado y los han obligado a tirarse al río para quitarle sus pertenencias.

La falta de atención gubernamental a estos problemas que he mencionados inciden grandemente en la migración de los hermanos waraos a las ciudades en busca de mejoría.

Producto de estas migraciones tenemos actualmente 5 comunidades asentada en el municipio Caroní que son las siguientes: Cambalache, una frente al terminal de San Félix, Chirica vieja, Riviera y Zaruma.

En Cambalache está la comunidad más numerosa, ya que debido a lo cercano del río Orinoco se hace mas fácil para la llegada de los waraos que proceden del bajo delta en Curiara y motor fuera de borda, quienes vinieron a esta comunidad con la esperanza de sobrevivir de la hambruna a costa de vertedero de desechos de Cambalache, tanto así que cuando este vertedero fue clausurado ene el 2014 se vio afectada gravemente porque era lo que le garantizaba el sustento diario de la recolección de desechos. Cuestión que no estoy de acuerdo porque el warao merece un empleo digno y una vida mejor.

No ha habido una política seria para atacar y resolver el problema del pueblo warao.

Desde el Ministerio del Poder Popular para los Pueblos Indígenas se han hecho esfuerzos pero no lo suficiente, por ejemplo en lo que respecta al pueblo warao tienen una casa hospital flotante en Macareito, cerca del puerto Volcán de Tucupita estacionado desde que se entregó para funcionar en las comunidades sin prestar ningún beneficio para lo cual fue creado, y generalmente designan como directores de esta institución en la región deltana a personas foráneas que no conocen el mundo warao ni a sus comunidades habiendo personal warao capacitado para asumir dichas funciones.

La implementación del Arco Minero en las comunidades indígenas sin información y consulta previa es un error garrafal, es una clara violación a nuestros derechos plasmados en la Constitución y a la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas (Lopci). Y pronostico con este decreto la próxima tragedia de una magnitud incalculable para el pueblo warao.

El hambre y la desidia hacen que los hermanos waraos opten por vías irregulares para solventar su situación, caen ingenuamente en las mafias del contrabando de gasolina,  y los garantes de controlar la venta de gasolina son los guardias nacionales y son los primeros que están involucrados en este contrabando en la zona deltaica y hacen ver al público que combaten el contrabando incautando la gasolina de vez en cuando en la zona fluvial, la gasolina que ellos mismos despacharon y generalmente quienes pagan son los hermanos waraos.

Desde el Diplomado de Liderazgo para la Transformación estamos creando un proyecto de compostaje para beneficiar a la comunidad indígena ubicada frente al terminal de San Félix, para solventar o minimizar la problemática a nivel de salud y empleo en esta comunidad.

*Warao de la comunidad indígena Araguaimujo, parroquia Santos de Abelgas, del municipio Antonio Díaz (Delta Amacuro). Estudiante del Programa de Liderazgo para la Transformación del Centro Gumilla.

 

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