Segunda carta al Viceministro de la Suprema Felicidad

Luisa Pernalete

Estimado señor Viceministro de la Suprema Felicidad: Comienzo presentado mis excusas por no llamarle por su nombre, pero la verdad es que no sé  quién es su actual  titular, no consigo en internet ninguna declaración suya, o acción realizada, supongo que estará realmente muy ocupado ¿debo decir ocupada?, y no me extraña, estar al frente de un Viceministerio con ese nombre debe ser muy difícil … o tal vez fácil, puesto que hay muchos aspectos sobre los cuáles trabajar para proporcionar algo de felicidad a los venezolanos, aunque no sea “suprema” aunque sea mínima felicidad. Yo quiero ayudarle.

Comienzo diciendo que si esta carta fuera a título personal, yo pediría, para tener “felicidad suprema” para mí, yo le pediría una batería, pues la mía murió la semana pasada y no sabe usted lo que cuesta hoy adquirir una batería. ¡Tener una cajita de esas medaría mucha felicidad!, pero no, esta carta la hago pensando en un montón de mujeres, la  mayoría  habitantes  de sectores populares, en donde trabajo desde hace 40 años.

Mire señor, o señora, viceministro-de-la-suprema-felicidad, ¿puedo decirle “vice-feliz” para abreviar?, a mis amigas y comadres, les daría mucha felicidad el que fuese  menos complicado y menos peligroso comprar alimentos de la cesta básica -¿Usted  no puede informar a sus compañeros del gabinete que esos procedimientos enredados no están funcionando? Les puede decir que la mamá  que debe pasar día y medio, como mi comadre Isabelita (Maracaibo) para adquirir   4 kilitos de harina, supone 3 horas por kilo, y ello le impide hacer las otras tareas propias de una madre ¿Puede decirles? ¿Usted no puede informar que hay madres que dejan de comer para que coman sus hijos pequeños? ¿No será que el problema  central es  que no se está produciendo lo suficiente? ¿Les puede decir que la escasez no es “virtual” sino real y cruel? ¿No  les puede decir que las muertes en las colas por peleas por estos productos son reales y no virtuales?

Otra cosa,  señor o señora vice-feliz, ¿no es posible garantizar que los niños, niñas y adolescentes puedan tener clases los 5 días a la semana? Entendemos lo de la crisis energética, pero usted no se imagina lo que  supone para esas madres tener casi fijo uno o dos días “libres” en el barrio. NNA sin trabajar, sin estudiar, sin programas de recreación sana, son fácil presa de las bandas que el mismo gobierno acepta que están mandando en muchas zonas del país. Pueden  ser víctimas o victimarios. La no-clase es un  motivo de infelicidad para madres y maestros también. ¿No se puede pensar en otras medidas? Si una escuela se pone creativa y se le ocurre algo para el viernes, le llega un supervisor y  manda a parar. Conozco niños y  niñas pequeñas para los que la escuela es un lugar que de felicidad, porque ahí están sus amiguitos, y aunque no lo crea, porque tienen maestras lindas y cariñosas y les enseñan a jugar y cantar ¿Será mucho  pedir que  esos momentos de felicidad no se reduzcan? No piden ir a Disneylandia, solo a su “juegolandia” del barrio.

Hay dos cositas más que quiero pedirle, no sé si usted tiene  hijos o  nietos, eso lo haría más fácil para que entienda lo que verdaderamente generaría “felicidad suprema” para muchas madres, abuelas, madrinas: garantizar medicamentos, enfatizo garantizar, o sea, que  las madres no deban ir día tras día a perseguir medicinas para sus hijos, como me contaba en estos días mi amiga Ana María (Barquisimeto), cuyo hijo debe tomar fenobarbital para estar tranquilo, me relataba su  viacrucis permanente, estaciones sin respuestas. ¿No puede aliviar el peso de su cruz? Igual le pasa  a mi amiga Andreina, (Guarenas), cuya hija de dos años convulsiona  si no toma su medicamento todos los días ¿No puede ahorrarle lágrimas a esa madre? Cecodap ha ido a tribunales por este asunto de las medicinas, para ya usted sabe que le dijo el juez. ¿Usted no puede hacer algo?

Se me  acabó el espacio, mejor cartas cortas, pero no se olvide de las  balas sueltas buscando víctimas, ¿No puede  averiguar qué pasó con la Comisión Presidencial para el  desarme?¿Entendieron ya que los avisos no desarman? Cuando  reviso estas líneas me entero de un hecho terrible: una granada  lanzada por delincuentes cerca de la estación de metro Observatorio, mató a una pequeña de 5 años. ¿No cree que es esto una noticia que genera pura infelicidad? Si quiere ideas para llevar felicidad o reducir infelicidad, llámeme, yo le ayudo.

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