Reina Pepeada

llegara-tablas-foto-manuel-sarda_nacima20161208_0086_6De Román Chalbaud y dirigida por Jorge Souki, la obra se estrenó hace 20 años. El texto, sin embargo, no ha perdido vigencia

María Angelina Castillo Borgo

Los personajes de la obra tienen un poco de país. Como si cada uno representara las dolencias de una patria golpeada por años, en ellos convergen la miseria y la esperanza. Son delincuencia, abuso de poder, inflación; pero también unas ganas indestructibles de continuar el camino, sin importar sus huecos ni sus trampas.

Fueron escritos y representados sobre un escenario hace casi 20 años, cuando el Ateneo de Caracas existía en Bellas Artes y Román Chalbaud hacía crítica social. Protagonizan Reinada pepeada, que bajo la dirección de Jorge Souki vuelve a las tablas. Primero formará parte del ciclo Teatro para Escuchar: se presentará en formato de lectura dramatizada el domingo a las 11:30 am en el Centro Cultural BOD. Y a partir del 18 de enero se realizará el montaje, con todos sus elementos escenográficos.

Cuenta la historia de Reina, quien regenta una arepera junto con su madre, y de seres grotescos y tristes que son víctima y consecuencia de una sociedad con demasiados errores. Souki asegura que, si bien la obra no tiene una fecha determinada, le gusta pensar que se desarrolla a finales de los años ochenta, en el Caracazo: “Hablamos de unos personajes imbuidos en una transición de país que son víctimas del cambio y no saben con qué se van a enfrentar. Esa época nos explica mucho lo que somos hoy”.

El elenco está integrado por Norkys Batista, Caridad Canelón, Aroldo Betancourt, Oswaldo Maccio, Carlos Sánchez Torrealba, Homero Díaz, Djamil Jassir y Eulices Alvarado.

Todos gravitan alrededor de Reina (Batista): su madre es una mujer de campo que vive y muere por Rómulo Betancourt –“para ella no ha muerto, porque ella es él”, dice Canelón–; Benito es quien se debate entre chulearla y amarla; Juan de Mata, además de mesonero, por las noches imita a Gloria Estefan y “menea las nalgas”. Están también el hijo delincuente y el empleado público corrupto. 

Los describe Sánchez Torrealba: “La obra es un delta y cada personaje es un río, a veces revuelto y otro manso que confluyen en él. Todo en el ámbito de la comedia”.

Fuente:

http://www.el-nacional.com/escenas/miserias-sociedad-gravitan-torno-arepera_0_972502923.html

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