¿Qué pasó en Panamá?

panama1Javier Contreras

La realización de una manifestación en contra de un gentilicio determinado, no es una buena señal. No importa quiénes sean los afectados, no importa el lugar en el que acontezca y no importa el número de participantes. Partiendo de esa precisión es posible abordar, sin cargas emotivas, lo acontecido el 20 de noviembre.

No es conveniente relativizar ninguna expresión con rasgos discriminatorios, como tampoco es conveniente no leer lo que está detrás de dichas expresiones. Generalmente son el miedo y la ignorancia los pilares del rechazo hacia grupos de personas que, en un momento determinado, obtienen el calificativo de “amenaza” o “invasores”, depositando en ellos las propias frustraciones e incapacidades.

Cuando se convocó a rechazar la llegada masiva de venezolanos a Panamá, se convocó a “cuidar” la estabilidad laboral y la seguridad ciudadana de los locales, aspectos que se han permeado por el reciente éxodo de venezolanos. Curiosa percepción justificadora, ya que en Panamá la economía depende desde hace mucho tiempo del flujo de capital y mano de obra extranjera, con el consecuente “riesgo” que eso supone de cara a la estructuración de la sociedad y la distribución de riquezas y privilegios.

Parece, entonces, que de la manifestación que se dio en Panamá hay que sacar, cuando menos, dos conclusiones. En primer lugar, el pequeño grupo que participó no es, necesariamente, representativo del sentir de la sociedad, lo cual no significa que no haya descontento legítimo en un sector poblacional. En segundo lugar, la competitividad que se acrecienta con la globalización y el auge de migraciones, debe ser tema importante en las políticas de Estado, esto para que exista claridad en el marco legal y se eviten posibles acciones que menoscaban la dignidad de seres humanos, independientemente de los datos de su pasaporte.

Finalizo con una pregunta. ¿Creemos que, por latinoamericanos, festivos y tropicales, el germen de la discriminación, más cuando se trata de intereses comerciales, no nos ataca? Ciertamente debemos reflexionar muchas cosas, y es útil hacerlo desde ambos lados de la línea.

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