¿Qué dijo el Papa a propósito de las funciones ministeriales de la mujer como diaconisa?

El Papa Francisco se pronunció sobre un tema delicado: el lugar de la mujer en la Iglesia y el porqué de su exclusión de ciertas posiciones y funciones. Cpal Social reproduce el contenido de la noticia, originalmente publicada en Aciprensa.

“Creo que voy a pedir a la Congregación para la Doctrina de la Fe que me informe acerca de los estudios sobre este tema, porque he respondido sólo en base a lo que había oído de este sacerdote que era un investigador erudito y válido, sobre el diaconado permanente. Y también me gustaría establecer una comisión oficial que pueda estudiar el tema: creo que hará bien a la Iglesia aclarar este punto. Estoy de acuerdo, y voy a hablar para hacer algo de este tipo.” Papa Francisco.

Durante el encuentro con la UISG, la asociación que reúne a las superioras de todas las órdenes religiosas, una de ellas le ha preguntado directamente al Papa: “¿Por qué la Iglesia excluye a las mujeres como diáconos?”. Y otra ha insistido: “¿Por qué no constituye una comisión oficial que estudie esa posibilidad?”. Bergoglio, que suele preferir el cuerpo a cuerpo a los rígidos discursos institucionales, ha aceptado el envite. Ha explicado que en cierta ocasión ya habló con “un sabio profesor” que había estudiado la función de las mujeres diáconos en los primeros siglos de la Iglesia, pero que la cuestión no estaba clara. A continuación, como si reflexionara en voz alta, ha añadido: “¿Constituir una comisión oficial para estudiar la cuestión? Creo que sí. Sería un bien para la Iglesia aclarar este punto. Estoy de acuerdo. Hablaré para hacer algo por el estilo. Acepto la propuesta. Será útil para mí tener una comisión que lo aclare bien”.

Después de siglos de una cerrazón absoluta, el compromiso de Francisco —adquirido además ante más de 900 mujeres con mando en sus respectivas comunidades religiosas— adquiere una importancia relevante. Un Papa que duda, improvisa y adquiere compromisos en público es, sin lugar a dudas, un Papa distinto.

Con respecto a una mayor relevancia de la mujer en la Iglesia, el Papa se mostró muy partidario durante el vuelo de regreso de Río de Janeiro, el 29 de julio de 2013: “Sobre la participación de las mujeres en la Iglesia no nos podemos limitar a las mujeres monaguillo, a la presidenta de Cáritas, a la catequista… Tiene que haber algo más, hay que hacer una profunda teología de la mujer. En cuanto a la ordenación de las mujeres, la Iglesia ha hablado y dice no. Lo dijo Juan Pablo II, pero con una formulación definitiva. Esa puerta está cerrada. Pero sobre esto quiero decirles algo: la Virgen María era más importante que los apóstoles y que los obispos y que los diáconos y los sacerdotes. La mujer en la Iglesia es más importante que los obispos y que los curas. ¿Cómo? Esto es lo que debemos tratar de explicitar mejor. Creo que falta una explicitación teológica sobre esto”.

Con sus palabras de ayer, Francisco vuelve a obligar a la Iglesia católica a debatir sobre sí misma, a plantearse si los viejos caminos son todavía los correctos.

CPAL

A continuación la pregunta y la respuestas del Pontífice:

En la Iglesia existe el oficio del diaconado permanente, pero está abierto sólo a los hombres, casados o solteros. ¿Qué impide a la Iglesia incluir mujeres entre los diáconos permanentes, al igual que ocurría en la Iglesia primitiva? ¿Por qué no crear una comisión oficial que pueda estudiar el tema? ¿Nos puede dar un ejemplo de donde usted ve la posibilidad de una mejor inserción de las mujeres y de las mujeres consagradas en la vida de la Iglesia?

Esta pregunta va en el sentido de ‘hacer’: las mujeres consagradas ya trabajan tanto con los pobres, hacen muchas cosas … en el ‘hacer’. Se toca el problema del diaconado permanente. Cualquiera podrá decir que las “diaconisas permanentes” en la vida de la Iglesia son las hermanas (risas). Efectivamente sucedía en la antigüedad, hubo un inicio … Recuerdo que era un tema que me interesaba mucho cuando venía a Roma para las reuniones… y estaba alojado en el Domus Pablo VI, había un teólogo sirio muy bueno que hizo la edición crítica y la traducción de los Himnos de Efrén el Sirio. Un día le pregunté sobre este tema y me explicó que en los primeros tiempos de la Iglesia había algunas ‘diaconisas’. Pero ¿qué son estas diaconisas? ¿Estaban ordenadas o no? Se habla en el Concilio de Calcedonia (451), pero es un poco oscuro. ¿Cuál fue el papel de las mujeres diaconisas en aquellos días? Parece -me dijo aquel teólogo, que ya ha fallecido, era un gran profesor, sabio, erudito- parece que el papel de las diaconisas fuese para ayudar en el bautismo de las mujeres en la inmersión, las bautizaban ellas, por una cuestión de pudor, también para hacer las unciones en los cuerpos de las mujeres, en el bautismo. Y también una cosa curiosa: Cuando había un juicio matrimonial porque el marido golpeaba a su mujer, y ésta iba a quejarse al obispo, las diaconisas eran las encargadas de ver los hematomas en el cuerpo de la mujer causados por los golpes del marido e informar al obispo. Esto recuerdo. Hay algunas publicaciones sobre el diaconado en la Iglesia, pero no está claro cómo era. Creo que voy a pedir a la Congregación para la Doctrina de la Fe que me informe acerca de los estudios sobre este tema, porque he respondido sólo en base a lo que había oído de este sacerdote que era un investigador erudito y válido, sobre el diaconado permanente. Y también me gustaría establecer una comisión oficial que pueda estudiar el tema: creo que hará bien a la Iglesia aclarar este punto. Estoy de acuerdo, y voy a hablar para hacer algo de este tipo.

Después dicen: ‘Estamos de acuerdo con usted, Santo Padre, que referido otras veces la necesidad de un rol más incisivo de las mujeres en las posiciones decisionales en la Iglesia’. Esto es claro: ‘¿Nos puede dar algún ejemplo de donde usted ve la posibilidad de una mejor integración de las mujeres y de las consagradas en la vida de la Iglesia?’. Diré una cosa que viene después, porque he visto que hay una pregunta general. En las consultas de la Congregación para los religiosos, en las asambleas, las consagradas deben ir: esto es seguro. En las consultas sobre tantos problemas que se presentan, las consagradas deben ir. Otra cosa: una mejor inserción. Al momento no me vienen cosas concretas, sino siempre lo que he dicho antes: buscar el juicio de la mujer consagrada, porque la mujer ve las cosas con una originalidad diferente a la de los hombres, y esto enriquece: sea en la consulta, en la decisión, en la concreción.

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