Polonia va con su fe y su arte a Petare

invitacion-poloniaFaitha Nahmens Larrazábal

Hay lugares santos a los que se llega con devoción y embeleso; van los peregrinos y las almas en pena buscando sanación. Lugares en donde se concentran los feligreses conmovidos, y en el silencio compartido, las yemas de los dedos palpan los frisos históricos y las rodillas van a la tierra ocre hollada por los dioses. En esos lugares la cámara fotográfica se cuela con sus flashes inevitables para captar la postal de la oración colectiva.

Hay otros, en cambio, donde parece que se la pasan dios y la virgen de manera natural, en cuerpo y alma. Son una presencia cotidiana que comparte risas y lágrimas, empanadas y embelecos, smog y crema Nivea. Figuras que protegen desde la sala o en la cocina en las repisas de los pequeños santuarios a donde llegan las manos y las voces de los que piden bendiciones. Imágenes de aura dorada colgadas en las puertas o en los descotes coronados de rosarios o escapularios de los que anhelan favores y repiten amén. Polonia y Petare coinciden en ser referentes así: reductos del mundo donde el amor por María en sus distintas advocaciones y su fervor por Jesús es tan intenso como cotidiano. Causa común. Por eso, en la iglesia del Dulce Nombre de Jesús, Polonia y Petare, estos días, rezan juntas.

A propósito del aniversario 1050 de la coronación del príncipe Miesko de Polonia, por lo tanto el inicio de la cristianización del muy católico país europeo, con el apoyo de la Agregaduría Cultural de la embajada polaca se inaugura una exposición este martes 13 . Son 12 afiches referentes a este hecho, en el propio templo Dulce Nombre de Jesús de Petare. Enclavada desde el siglo XVII la iglesia rosada en la colina donde permanecen a buen resguardo las tradiciones y ritos devocionales de los petareños, en el Casco Histórico colonial, y rescatada recientemente, fungen sus paredes altísimas que contienen el eco de los coros de la persistencia, de museo para convocar la paz y renovar la fe de la muy creyente comunidad petareña. Convertido en anfitriona para exhibir el arte religioso que celebra y concita a la piedad, la iglesia del Dulce Nombre de Jesús rinde homenaje a Polonia, lugar de nacimiento de san Juan Pablo II, el papa que nos visitó dos veces y que peregrinó como ninguno a favor de la paz y la libertad por todo el mundo.

Pero aunque la fe es todo, dios mediante, también la inauguración contempla el encuentro placentero de los vecinos y la reunión en comunión tan eucarística como gastronómica. Encantada de que hablemos del Cristo de la Salud de Petare y de la procesión de septiembre, y que hablemos de historia, de Petare y de la cotidianidad de las creencias, convertidas en ritos, en parte de la cultura, y de las rutas históricas y demás.

Artículos relacionados:

email