Patria o muerte

10.2_sin créditoHernando Andrés Quereigua*

Patria o muerte (2015) de Alberto Barrera Tyszka, se hizo con el XI Premio Tusquets Editores de novela. Esta obra es una reflexión crítica sobre el acontecer de un país. El referente en sí, la enfermedad y la muerte de Hugo Chávez, se manejó de una forma tan hermética que se convirtió irremediablemente en objeto de ficción. Sin embargo, corre el riesgo de no disponer, ni el autor, ni sus receptores –sobre todo los venezolanos– del necesario distanciamiento. El tema es tan sensible, a uno y otro lado de la polarización política, que no estamos seguros de que se logre ver la obra en sí misma[i].

Ahora bien, desde la estética de la recepción, la intencionalidad del autor está llamada a ser completada por el lector, desde su propio horizonte de expectativas: su receptor actual irá en movimiento pendular, en diferentes etapas de la trama, del completo asentimiento al rotundo rechazo, porque encontrará expuestas muchas de sus interrogantes y de sus conjeturas; por su parte, el que se acerque a ella con el pasar del tiempo, tendrá otras herramientas.

En lugar de una sola línea narrativa se optó por varias historias paralelas que hacen punto de encuentro. Se logra una multiplicidad de perspectivas, pero quizá haya dado también lugar a una excesiva fragmentación que no permitió un acabado de las secuencias y que deja una sensación de inconclusión.

Esos enfoques diferentes, sean complementarios o antagónicos, permiten explorar los temas más complejos de nuestra situación país: la violencia y la inseguridad; la mala gestión económica; la injerencia de Cuba en los asuntos de nuestra política doméstica; los riegos de la propiedad privada; la política comunicacional durante la enfermedad, entre otros.  

Hay también miradas externas, la de una periodista norteamericana cuyo objeto de estudio es el carisma. En su proceso de investigación se mencionan –¿se sugieren?– autores como: Charles Lindholm y Beatriz Lecumberri, Colette Capriles, Ana Teresa Torres y Margarita López Maya.

A través de la metaliteratura, también le toca el turno de palabra a él, a Hugo Chávez: “El cuerpo me estaba hablando y yo me estaba haciendo el sordo. No lo quería oír. Ese fue mi error”.

Así inicia una aproximación psicológica que, desde otro personaje, sigue en estos términos:

… pensó que Chávez nuevamente estaba logrando lo que tanto deseaba (…). Ser el centro absoluto de atención. Esa quizás era su verdadera ansia (…). Quería ser el eje de todo. De la nación, de la historia, de la vida pública y privada de los ciudadanos. Y lo estaba consiguiendo.

La obra, lo repetimos, es ficción tanto como intento de análisis histórico, sociológico y político. De hecho, intenta glosar el motivo de su título:

… en el año 2007, Chávez firmó un oficio que establecía (…) el lema «¡Patria, socialismo o muerte!» (…). Se trataba de formalizar simbólicamente una épica, la épica que tanto le faltaba a la autoproclamada revolución bolivariana. Chávez no había tumbado a ningún dictador. No había combatido ninguna invasión. (…). Su temperatura verbal estaba por encima de su realidad: solo había ganado las elecciones en un país petrolero.

Después de esta caracterización, los detalles de un video, que es elemento que mantiene la tensión de la historia, reformulan a un Chávez sufriente.

Como se puede notar, distintos, muy distintos personajes se interrogan ante la enfermedad y la muerte de un hombre. Los que no hacen parte de este eje, solo viven o sobreviven en el país que él contribuyó a forjar. De seguro, esta lectura seguirá interrogando a cada lector y reconfigurándose en cada situación personal.

*Miembro del Consejo de Redacción de SIC.

 

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