Nuevo plan del FBI para espiar a los escolares de EEUU

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Bajo nuevas directrices emitidas en enero de 2016, el FBI (Oficina Federal de Investigaciones) está instruyendo a las escuelas secundarias de todo el país para que le informen sobre los estudiantes que critican las políticas del gobierno y la “corrupción occidental” pues se trataría de potenciales futuros terroristas, informó Sarah Lazare, de AlterNet. Las nuevas directrices también advierten que los jóvenes pobres, inmigrantes o quienes hablan de viajes a países “sospechosos” son más propensos a cometer violencia. Como escribió Lazare, la directriz del FBI “Prevenir el extremismo violento en las escuelas” combina “las teorías de radicalización de la era McCarthy” –donde las autoridades monitoreaban pensamientos y comportamientos sospechosos de conducir a actos de violencia subversiva– con elementos de un programa británico de vigilancia “ampliamente impopular” y “profundamente controvertido”, conocido como Preventivo, que monitorea comunidades y particulares musulmanes.

Las nuevas directrices dibujan a las escuelas de Estados Unidos como “semilleros de extremismo”, resumió Lazare. Afirmando que los jóvenes “poseen factores de riesgo inherentes”, las directrices del FBI describen a los estudiantes de la escuela secundaria como “objetivos ideales” para el reclutamiento de extremistas violentos.

Los materiales educativos elaborados por el FBI para las escuelas indican que las actividades van desde el uso de “lenguaje inusual” o “aplicaciones de mensajería privados” y cifrado (“oscurecido”, en el lenguaje del FBI) e intervenir en juegos en línea fuera de la escuela podrían indicar que “alguien planea cometer actos de violencia”.

Las directrices se basan en la teoría de la correa transportadora del extremismo, que sostiene que las ideas extremas conducen a la violencia, un modelo de búsqueda evocador de “la primera amenaza roja en Estados Unidos, así como de la represión de J. Edgar Hoover sobre los derechos civiles y contra los activistas anti-guerra”, escribió Lazare. Como le dijo a Lazare la abogada Hugh Handeyside, del Proyecto de Seguridad Nacional de la Unión de Libertades Civiles de América, al ampliar la definición del extremismo violento “el FBI está actuando policialmente sobre el pensamiento de los estudiantes y tratando de predecir el futuro sobre la base de esos pensamientos.”

Las directrices “casi con toda seguridad están diseñadas” para apuntar a los estudiantes musulmanes-estadounidenses. “En su precaución por evitar aparecer discriminatoria la Oficina identifica factores de riesgo tan amplios y vagos que prácticamente podría considerarse peligrosa y digna de vigilancia a cualquier persona joven”, escribió Lazare. No obstante, las directrices revelan una agenda subyacente porque repiten el enfoque sobre poblaciones de “inmigrantes” y “de la diáspora”, así como sobre las diferencias culturales y religiosas. El FBI “invoca constantemente una amenaza islámica sin nombrarla”, aseguró Lazare. ¡Entrevistado en AlterNet sobre la islamofobia, Arun Kundnani, autor de The Muslims are Coming!: Islamophobia, Extremism, and the Domestic War on Terror (¡Están llegando los musulmanes!: Islamofobia, extremismo y guerra doméstica contra el terrorismo), dijo: “En la práctica, las escuelas que tratan de aplicar este documento van a terminar monitoreando a los estudiantes musulmanes de manera desproporcionada”.

Danielle Jefferis, del Proyecto de Seguridad Nacional de la ACLU (American Civil Liberties Union), escribiendo para Just Security, un foro en línea con sede en el Centro de Derechos Humanos y Justicia Global de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York, informó que “la petición del FBI para que las autoridades escolares espíen e informen sobre las ideas y creencias de los estudiantes trae los riesgos de sofocar la curiosidad y la libre expresión, además de corromper la confianza que debe existir entre profesores y estudiantes”.

Aunque el FBI afirma que no quiere limitar la libertad de expresión de los estudiantes, las directrices alientan a los funcionarios de las escuelas a identificar a los estudiantes que “participen en comunicaciones que indiquen apoyo a ideologías extremas” o que sientan “curiosidad” por materias que pudieran considerarse extremas.

Al llamar a las escuelas a crear equipos de evaluación de amenazas y para “mejorar la conciencia de dominio”, el FBI se involucra en lo que Jefferis caracteriza como “temor alarmista”, que “casi con toda seguridad aumentara la presión sobre los funcionarios de las escuelas para ir a la policía antes de buscar alternativas”. Esto enfrenta a los directores de escuela con el falso dilema de elegir entre mantener sus escuelas seguras o la defensa de los derechos de los estudiantes a la libertad de expresión y a la igualdad de protección. Por su parte, Jefferis concluyó: “Nuestros niños son más seguros y nuestras comunidades son más fuertes cuando trabajamos para proteger –no erosionar– nuestros valores y libertades fundamentales”.

El informe de Lazare en AlterNet fue republicado por Salon. PressTV, Free Thought Project, MintPress News e Intercept publicaron posteriormente historias sobre las directrices del FBI “Prevenir el extremismo violento en las escuelas”, pero los grandes medios de información corporativos de EEUU no parecen haber cubierto esta historia en detalle.

Fuentes:

Sarah Lazare, “The FBI Has a New Plan to Spy on High School Students across the Country” AlterNet, March 2, 2016, http://www.alternet.org/grayzone-project/fbi-has-new-plan-spy-high-school-students-across-country.

Danielle Jefferis, “The FBI Wants Schools to Spy on Their Students’ Thoughts,” Just Security, March 11, 2016, https://www.justsecurity.org/29901/fbi-schools-spy-students-thoughts/.

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