Migración venezolana: ¿Mito o realidad?

venezolanos-fronteraJuan Francisco Alonso

Las aguas del Caribe vuelven a ser surcadas por hombres y mujeres hartos de pasar penurias en sus países de origen y que buscan un nuevo comienzo en otras tierras, pero esta vez no se trata cubanos deseosos de llegar a Estados Unidos sino de venezolanos que intentan llegar a Aruba, Curazao y otras islas cercanas, pero no para hacer turismo como hasta no hace mucho sino en busca de trabajo.

El pasado sábado 6 de agosto Venezuela se despertó con la noticia de que 21 personas, 20 de ellas venezolanas, fueron aprehendidas por la Guardia Costera curazoleña tratando de ingresar ilegalmente a la antilla holandesa la noche anterior en un bote de pesca que salió de la península de Paraguaná, a unos 530 kilómetros al noroeste de Caracas y a menos de 150 de la isla.

El hecho generó revuelo en las redes sociales, donde las comparaciones con Cuba fueron inevitables. Sin embargo, este caso no es un hecho aislado y en lo que va de 2016 las autoridades de Willemstad han informado sobre la detención y deportación de decenas de venezolanos que al amparo de la noche se lanzan a alcanzar sus costas en botes de pescadores contratados. Pero como en el caso cubano no todos logran su objetivo y el 30 de marzo pasado se conoció que Jhoemar Vargas, un extrabajador petrolero que murió ahogado al tratar de llegar a la playa de San Nicolás en Aruba, luego de que la lancha que lo transportaba lo dejara a varios metros de la orilla.

Aunque las autoridades curazoleñas y arubeñas no han suministrado información sobre detenciones y deportaciones de venezolanos, la prensa de ambas islas da cuenta de casos casi a diario.

Pero no solo las Antillas holandesas son objetivo de los venezolanos que buscan escapar de la escasez de alimentos y medicinas, que ya ronda el 95% en algunos rubros; y de la inflación, que según expertos ya rompió la barrera del 500%, sino también Colombia. El mes pasado, en entrevista a AFP, el representante del Alto Comisionado de Naciones Unidas en ese país, el austríaco Martin Gottwald, advirtió sobre “una llegada silenciosa” de mucha gente proveniente de Venezuela que “cruza la frontera y se queda del lado colombiano con estatus irregular”.

El funcionario aseguró que cuatro venezolanos al día acuden a la Cancillería colombiana para solicitar información sobre asilo. Meses antes Gottwald, en una entrevista televisada, aseguró: “Colombia también es un receptor de refugiados. Pensemos en países vecinos como Venezuela de donde cada vez más llegan ciudadanos en busca de protección y de asilo aquí en Colombia”.

Esta situación representaría un vuelco, pues desde los años 70 Venezuela fue receptor de colombianos que huían del conflicto armado o que buscaban oportunidades económicas.

Versiones contradictorias en Caracas

Desde la Defensoría del Pueblo de Venezuela le salieron al paso a las declaraciones de Gottwald afirmando: “Las llegadas de refugiados como tal son estruendosas, jamás son silenciosas”. Sin embargo, el defensor del Pueblo, Tarek William Saab, rechazó pronunciarse sobre el asunto alegando era competencia de la Cancillería, pero desde ese despacho ni desde ningún otro del Gobierno venezolano suministran estadísticas sobre migraciones.

Por su parte, organizaciones de Derechos Humanos corroboraron que hay un desplazamiento humano desde Venezuela hacia Colombia. “Sin duda alguna el Gobierno no va a dar información porque no le interesa, pero es un hecho real que se está produciendo una emigración hacia el vecino país. Ese movimiento en un principio lo encabezaban personas con antepasados colombianos, los cuales adquieren la nacionalidad colombiana y se marcharon en busca de mejoras económicas y de seguridad, pero últimamente también hemos visto que venezolanos sin ningún nexo familiar con colombianos lo están haciendo porque tienen amigos o conocidos que al contarles como les ha ido se arriesgan” afirmó el sacerdote Alfredo Infante, exdirector del Servicio Jesuita de Refugiados y quien en la actualidad vive en La Vega, una barriada caraqueña  la cual  creció gracias a la llegada de colombianos.

Aunque el religioso y activista de Derechos Humanos dijo  no tener cifras exactas provenientes de una investigación científica, sí dijo tener pruebas para sustentar su opinión. “Basta ver la cantidad de niños que no fueron inscritos en las escuelas de la zona para el curso siguiente por sus padres, porque ya no viven aquí”,  “muchos de ellos son venezolanos nietos de colombianos o ecuatorianos” dijo.

Datos

Las autoridades venezolanas aseguran que en el país residen unos cinco millones de colombianos o descendientes de colombianos.

Aunque Bogotá oficialmente no han dicho nada sobre la supuesta oleada que estaría recibiendo de Venezuela, lo cierto es que desde hace tiempo se viene creciendo el número de venezolanos que cruzan a la otra orilla del río Arauca en busca de una mejor vida. Migración Colombia en un informe de 2013 informó que entre 2007 y 2014 el número de trabajadores temporales provenientes de Venezuela creció 219%, al pasar de 4.598 a 14.697.

Durante la apertura temporal de la frontera para permitirle a los venezolanos residentes en las zonas limítrofes abastecerse de alimentos y medicinas en Colombia, unos 25 mil de los más de 100 mil venezolanos que cruzaron la línea se habrían negado a volver, según el comentarista cubano Carlos Alberto Montaner.

Entre octubre de 2015 y junio de 2016 10.221 venezolanos solicitaron asilo en Estados Unidos, siendo la tercera nacionalidad que más peticiones presentó tras China y México. Mientras que entre enero y mayo 1.040 lo hicieron en la Unión Europea, principalmente en España, número que supera con creces las 790 registradas en todo 2015, según Eurostat. 

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