La crisis ha invadido todos los espacios de la cotidianidad

venezuela-reclamoAlfredo Infante

Te levantas, vas al baño, te encuentras que el agua, si acaso hay, es sucia y mal oliente. Mientras te bañas tienes que racionar el jabón como un tesoro. Hasta nos hemos convertido en expertos guardando conchitas de jabón para juntarlas y hacer nuevos jabones. Si te vas a afeitar, tal vez no tengas la espuma, ya pasó a la historia, y la afeitadora, pues a extenderle la vida porque están muy caras.

Si vas al baño a hacer tus necesidades, te encuentras con el problema del papel. Sales del baño y vas a desayunar, entonces a inventar, ya la arepa está ausente, y el café, a tomar guayoyo si hay, ni se te ocurra pensar en tomar café con leche, eso solo para las ocasiones especiales, pues es un lujo.  Entonces sales al trabajo, a esperar el transporte público, a hacer cola, el pasaje caro, la calidad del transporte mala y, además, a encomendarte a Dios para que no haya un atraco en la buseta o en el jeep. La inseguridad viaja en transporte público.

Llegas al trabajo y debes reorganizarte tiempos y funciones dependiendo de a quién le toque hacer la cola de la bolsa. Si trabajas usando el internet, tendrás que tener paciencia porque cada día la banda ancha se hace más estrecha, y eso si tienes suerte porque es muy probable que se caiga la señal o se vaya la luz. Terminas tu jornada laboral y no puedes quedarte más tarde, es inseguro salir después de las 5. Ahora de regreso, tienes que hacer colas, pagar el pasaje más alto porque los choferes abusan del usuario que está ansioso en regresar.

Llegas a casa cansado y, si eres padre de familia, te esperarán nuevos problemas: ¿Cómo sustentar la familia? ¿Qué darles de comer? Tal vez tengas insomnio; mientras tanto, el gobierno en sus programas anuncia que la “revolución avanza a paso de gigante”, “la revolución bonita”, “ahora Venezuela es de todos”. Te sientes burlado por tanto cinismo, y entonces, sin duda alguna, caes en cuenta que es necesario el Revocatorio. Es nuestro único camino para que haya diálogo y concertación y poco a poco ir revirtiendo esta cotidianidad tan agitada. Queremos vivir en paz. Debemos ejercer nuestro derecho constitucional a revocar.

Red de Opinadores-  Alfredo Infante

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