En Tucupita hay que salvar a los niños y al pueblo warao

Muchos de los niños que llegan y nacen en Tucupita dejan de lado el idioma warao. Foto: Minerva Vitti

Muchos de los niños que llegan y nacen en Tucupita dejan de lado el idioma warao. Foto: Minerva Vitti

El Programa Liderazgo para la Transformación en Tucupita, estado Delta Amacuro, concluyó con la presentación de tres proyectos sociales pensados para  acompañar a niños y niñas indígenas y criollos en situación de riesgo

Carlota Rojas*

“Yakerawitu” traducido del warao significa buenísimo, una expresión que denota alegría y optimismo. Con ese nombre identificaron una comunidad indígena en Tucupita, donde hoy unos 50 niños warao corren el riesgo de perder su idioma, su pasado e insertarse a un futuro de exclusión.

La comunidad de Yakerawitu está conformada por unas doscientas personas, familias que buscaban mejorar sus condiciones de vida. Desde Araguabisi, Nabasanuca, Bonoina y otras comunidades migraron para sumarse a los más de 5 mil indígenas que hacen vida en las zonas urbanas de Delta Amacuro, hombres que  junto a sus mujeres e hijos vienen buscando casa, comida, salud y mejor educación.

Pero la historia no es tan color de rosa. Hoy en la comunidad hay 51 niños y niñas correteando de un lado a otro, de esos sólo 20 asisten a la escuela oficial, otros 31 están desescolarizados, mal alimentados, hablando mal el idioma warao que alternan con un español metido a la fuerza por el jotarao (no warao) que domina en la escuela, la Iglesia, el comercio y las calles de Tucupita.

Muchos de los niños que llegan y nacen en Tucupita dejan de lado el idioma warao para aprender a defenderse hablando el español. Aunque la legislación obliga que en Delta Amacuro la educación sea intercultural bilingüe, en las aulas de Tucupita resulta ser un saludo a la bandera. En las aulas de las escuelas oficiales integradas en un 80 % por niños indígenas les enseñan a leer y escribir en español.

En Yakerawitu, por ejemplo, de 51 niños sólo 8 saben leer y escribir en idioma warao. Todos los niños que hacen vida en la comunidad son hijos de warao que viajaron desde sus comunidades de origen, pero la presión del criollo lleva a los padres y abuelos a quitarle valor a su cultura y asumir como único idioma importante el español.

Liderazgo y transformación

En ese escenario nace una idea transformadora: “Fomentar la cultura warao a través de la lectura y escritura con los niños de Yakerawitu”. Esta propuesta de trabajo fue realizada por las participantes del Programa Liderazgo para la Transformación en Tucupita, Delta Amacuro.

María Alejandra Herrera y Leany Torres, dos jóvenes warao, proponen entre juegos, cantos y actividades deportivas enseñarles a los niños el idioma materno, la lengua de los abuelos.

Y es que la historia, el arte y las creencias de este pueblo hoy corren el riesgo de trambucarse y perderse, aun cuando su gente sigue atravesando en curiara las entrañas del Delta para llegar a Tucupita buscando subsistencia.

“Yo no tuve oportunidad de ver los bailes sagrados, pero los conocí por estudios y mis abuelos, y ahora veo que estos niños no conocen los bailes y si no saben hablar bien warao, no van a poder saber que dicen los abuelos”, dice María Alejandra Herrera.

Por eso su intención es atender a los 51 niños y niñas de 6 a 12 años de edad con actividades recreativas y de formación durante la semana, que permita a los niños valorar la cultura warao. Para lograrlo, echan mano del manual Teribuna 1 creado por Librado Moraleda, maestro y líder indígena en Delta Amacuro.

“Nosotros fuimos allá y le preguntamos a los niños ¿ustedes quieren hablar el warao como hablan el español?  Y todos dijeron: ꞌSí, si queremosꞌ”, recuerda María Alejandra.

En esta propuesta para cambiar el rumbo de la comunidad esperan apoyarse en la pastoral indígena de la que son parte, pedir apoyo a las congregaciones religiosas que trabajan en Tucupita y en el bajo Delta, además de tocar la fibra de las instituciones de gobierno responsables de garantizar el cumplimiento de la ley: “Aquí está Irida, zona educativa, alcaldía y gobernación, ellos también deben enterarse y participar”, sentencia Leany en la presentación de su propuesta.

Hasta ahora en la ciudad de Tucupita, a pesar del importante crecimiento de la población indígena que ha migrado desde las comunidades del bajo Delta, no existe un programa integral que atienda a los niños y niñas para garantizar la preservación del idioma y valorización de la cultura.

La crisis aflora toda la sensibilidad

En un mundo tan comercial y en medio de una crisis económica y social como la que vive el país, uno estima que la mayoría de los jóvenes están buscando cruzar las fronteras, pensando en un empleo bien pagado o en un negocio muy lucrativo. Sin embargo, sorprende como esos mismos jóvenes siembran la esperanza.

Así como María Alejandra y Leany, jóvenes desempleadas y recién graduadas en la universidad en Delta Amacuro, otras 7 muchachas en lugar de soñar con un negocio productivo, se sumaron a pensar en sus vecinos sobre todo en los niños y niñas.

En ese sentido, apuestan y sueñan con una Tucupita donde existan puntos de lectura y apoyo escolar para niños y niñas de sectores populares y una estudiantina de música para niños y niñas warao con el apoyo de la orquesta sinfónica. Propuestas en las que a través de la lectura, escritura, música y el teatro los niños de hoy -hombres y mujeres de mañana- aprendan a valorar a su pueblo, se aparten del ocio y crezcan en espacios más sanos, porque “no puede ser que cuando un criollo vea a un warao, vea al borracho o al ladrón”, dice Sirenia Medina, warao.

Para todas es fundamental dar herramientas para defender su cultura y así “evitar que desaparezca o se debilite la auténtica cultura warao en sus próximas generaciones”, dijo Leany Torres al cierre de su presentación.

*Periodista. Facilitadora del Programa Liderazgo para la Transformación en Delta Amacuro.

 

Artículos relacionados:

email