El Picure: pica y se extiende

J.Zubiri

Sería interesante un análisis del discurso de lo que han dicho algunas personas con ocasión de la muerte de El Picure.

1) Hay un discurso muy caraqueño, que sin mucha información concreta teje un discurso sobrado y habla y pontifica de todo y no conoce los detalles ni tiene información especial. Ese tipo de discurso lo ha tenido esta vez el periódico Panorama, de Maracaibo, que era el periódico adeco y maracucho (y toda la zona de influencia de Maracaibo por Trujillo y lara) por excelencia y ahora no sé qué es. Sobrado, ampuloso, lleno de datos recortados de aquí y de allá mal mezclados y sobrado y lleno de errores..

2) El ministro del interior no informa, predica, hace un sermón madurista. Uno no sale sabiendo nada. Siempre hay partes de guerra, informes de los hechos, de la policía, de los médicos. Aquí no hay nada. No sabemos por el ministro sino que murió, de lo demás no dice nada. En su discurso moralista, hipócrita, al mejor estilo chavista, echa humo, tinta de calamar. No sabemos si ha habido un juez. ¿Se les sentenció a los muertos y hubo ejecuciones sumarias? La gente del Guárico no va a reclamar porque ya les han avisado y lo saben que pierden el tiempo. Nadie los va a defender.

El castellano de Ministro es castellano de abogado, mezclado con lenguaje de ONG. Castellano de los chupatintas de la antigua Venezuela amiga del lenguaje parlamentario y compromisario, de gente semiculta. Oscuro. Altisonante. Vacío. Malísimo. Pero él y los suyos creerán que suena muy bien. No informa, interpreta sin datos a la mano compartidos con el oyente.

3) El periodista que entrevista, se ve que cumple su oficio, tiene sus pautas. No tan ampuloso y falso como el del Ministro del interior, pero malo también por ampuloso. Es gente que no ha leido a los clásicos ni a los modernos. Ninguno de ellos con ese castellano podría leer a Borges que escribe el castellano común.

4) La tía del Picure. Castellano perfecto, sencillo, popular. Se expresa con claridad en lenguaje económico, no sobra nada y arguye bien. El último argumento muy bueno y muy malo. Muy bueno porque le preguntan: ¿qué espera del gobierno? Responde (Cito de memoria) “que nos deje en paz, que deje de destruir nuestras cosas”. Razonable, porque esperar que se haga justicia a un venezolano si no hay extranjeros o asociaciones poderosas que reclamen es imposible. Lo malo: que si quieres paz tú no puedes molestar a los demás y tú serás buena  persona, pero mucha gente ha sufrido a tu sobrino, que no ha dejado en paz y ha hecho mucho daño. Ella no lo defiende, dice que le atribuyen todo ya por sistema. Sí defiende a los otros muertos. Habla poco, pero cuando puntualiza se ve que habla de lo que sabe con verdad y exactitud. Su discurso sencillo directo, económico en un castellano bien empleado, no le sobra ni falta nada, hasta el “coño” que se le escapa.

5)  El gobernador. Hay que aceptar que responde con claridad, sencillez y se expresa en un castellano claro y directo.

El gobernador es como aquel “que no tenía principios pero los defendía con ardor”. En democracia fue de extrema derecha e intervino en la matanza del Amparo, es de infantería de marina (el cuerpo de más baja categoría en la marina) y se sabe despreciado, por eso coge la seña del que manda y es consecuente, está con el poder. Su discurso es madurista. El mundo en blanco y negro. El madurismo es perfecto y él es socialista, está con el pueblo y la revolución y todo lo hace bien.

Creo que El Picure fue soldado suyo, era amigo del que hasta hace poco era su secretario de gobierno. Dicen, no me consta que lo entrenaron para protegen la construcción del ferrocarril de los chinos, y que lo formaron al Picure  en Cuba, y que de protector se pasó a extorsionado, y que últimamente no estaba con el gobierno. Si tú eres del gobierno te está permitido todo, pero si lo dejas te sacan todos tus trapos sucios y más. Como decía Trujillo: “A mis amigos todo, a mis enemigos la ley”. Aquí la ley de la selva, exterminio.

El gobernador no tiene princIpios pero los defiende con ardor: los del que manda. Su discurso es madurista. De su finca salió la última vez Timoshenco en su viaje a la Habana.

Ver también El Amparo: la subversión discursiva de la verdad.

 

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