¿EL chivo que más mea?

4adc0b05c201405f95dd58b4deff28b7Manuel de la Peña y Angulo    

La Carta de las Naciones Unidas constituye sin duda alguna, un ámbito de encuentro y acuerdos para toda la humanidad; la misma que, en su conformación jurídica de organización y convivencia, adopta características en las que podemos encontrar diferencias aparentemente imposibles de conciliar; y es principio consagrado en el Derecho Internacional Público, que quien representa y compromete a esas distintas conformaciones jurídicas como Estados soberanos, es cada uno de sus gobiernos a través de quien, conduce y representa su política internacional que es el poder ejecutivo valiéndose de su respectiva Cancillería; sin embargo la referida Carta de las Naciones Unidas inicia la identificación de sus partes contratantes con “Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos…(omisis)”, queriendo significar una máxima de representación y participación de la humanidad, que tal vez sólo al momento, sea una utopía.

Por otro lado la Organización de los Estados Americanos es la más antigua de las instituciones regionales del mundo, y debe recordarse que tiene su antecedente en el Congreso de Panamá de 1826, convocado en circular redactada y expedida desde Lima por el Libertador Simón Bolívar.

El curso histórico y los signos de los tiempos pueden estar indicándonos que las fronteras pueden ser más, puntos de encuentro y relación multiplicadora de desarrollo y crecimiento de identidades complementarias, que cercos de separación y confrontación. Esta posibilidad se hace más evidente en Latinoamérica, que en otra parte cualquiera del mundo si nos proponemos pensar nuestra Historia, en grande; como un gran pueblo en camino; rompiendo con el ¨Corsi e Ricorsi¨ pendular de una historia pequeñita de corto aliento, enclaustrada en mitos fundacionales que cierran el espacio a la imaginación y los sueños.

Los pueblos de Latinoamérica se conformaron en Estados, en base a la mejor opción práctica y a la respuesta más radicalmente humana y social que pudiera identificarse en el momento de la independencia: el principio del Uti possidetis juris, que respondía a las limitaciones que permitía la extensión territorial, centralmente y administrable heredada de la colonia española; y a la libre determinación de los pueblos, que es la determinación colectiva de pertenecer a una misma comunidad nacional y su voluntad de trabajar colectiva e individualmente por el bien común de esa sociedad jurídicamente organizada sin límites de tiempo o intereses excluyentes de grupo. El pensar en un pueblo grande y una gran misión puede rastrearse desde la Carta a los Españoles Americanos del jesuita arequipeño Juan Pablo Vizcardo y Guzmán usada como proclama en el malogrado desembarco de Don Francisco de Miranda en Coro. Es la presencia determinante del venezolano Andrés Bello en la gestión pública de la República de Chile y es para la República Argentina Ignacio Álvarez Thomas, arequipeño, que llegó a ser Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, entre muchos casos en que el levantamiento de límites no fue óbice para ser mandatario, de un mandante que por ser sangre de todas las sangres rebasa el jus soli.

Luis Leonardo Almagro Lemes, abogado diplomático, canciller durante cinco años del ex presidente uruguayo “Pepe” Mujica, Secretario General de la O.E.A. en uso de sus atribuciones y en cumplimiento de su Carta Democrática para convocar a una sesión urgente de sus 34 Estados miembros entre el 10 y el 20 de junio de 2016, con el propósito de  “promover la normalización de la institucionalidad democrática en Venezuela”. Al efecto presentó a los Estados miembros un informe de 132 páginas, encaminado a atender la alteración del orden constitucional’ que afecta el orden democrático de la República Bolivariana de Venezuela.

Tanto Almagro como Mujica militaron en la rebelión de los “tupamaros” antes de lograr el estado de derecho y el régimen democrático para la República Oriental del Uruguay, y aunque se distanciaron políticamente entre sí, valoran recíprocamente la calidad humana del otro, sobre cualquier diferencia, tanto que no le habrá extrañado a “Pepe” Mujica, que Almagro posponga el lustre y majestad de su cargo y el prestigio de su trayectoria, para lograr un efecto político en una causa humana y de derecho, de la que sin duda está convencido. Por eso es que “Pepe” Mujica dijo de Almagro que era “un esclavo del derecho” y dijo de quien lo llamó agente de la C.I.A. que “estaba más loco que una cabra”.

La transparencia y simplicidad de la simbología empleada por ¨Pepe¨ Mujica nos lleva a destacar su presencia a lo largo de un intento de solución final de los problemas venezolanos, que pretendía romper con todo un curso histórico, económico y geopolítico. Queda a los especialistas en cada uno de sus campos estudiar cada uno de los símbolos y referencias patrias que se han reemplazado o modificado y abrir hipótesis respecto al propósito que los guía. Tal vez la imagen de la cabra, pueda tener el efecto de la piedrecita que rompa el ídolo con pies de barro que levantó Nabucodonosor y forzó a los pueblos a adorarlo. Los teólogos y los exégetas pueden decirnos mucho más de la relación del profeta Daniel con el parentesco del poder y la imagen del chivo.

En Venezuela la imagen del chivo está también asociada con el poder y un dicho popular se refiere al “chivo que más mea”, como al que cuenta con el poder máximo, pero ese dicho se relaciona con otro que reza: Chivo que se devuelve se esnuca que se utiliza cuando alguien ha tomado o está a punto de tomar una decisión y se arrepiente. Este dicho se refiere a que el chivo que es muy hábil caminando hacia adelante en laderas empinadas, es incapaz de devolverse, porque termina desbarrancándose y por lo tanto se desnuca. En este punto sería muy interesante que una persona autorizada en la materia, pudiese relacionar la permanencia en el poder con la actitud del chivo o con la de Nabucodonosor frente al profeta Daniel.

Finalmente y por donde tal vez debimos comenzar informando que la caricatura del chivo que ilustra este artículo fue publicada en la revista Caretas de Lima del mes de mayo, en que queda claro que la oposición exige el cumplimiento de la Constitución y normas vigentes para que el referendo revocatorio se realice este año, como condición previa para salir de la emergencia humanitaria – simbolizada en la cabra montada sobre esa emergencia-, en tanto que el gobierno trata de diferirlo al próximo año para asegurar que en el peor de los casos el vicepresidente nombrado por el gobierno permanezca hasta el término del lapso presidencial y con ello el régimen se mantenga.  

 

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