Apedreados por blasfemos

Jesús María Aguirre s.j.

¿Por qué nos quieren apedrear? Esta es la pregunta que se han hecho los niños de la Escuela Antonio Lauro de Carapita.

misa carapita 2

Hoy, 18 de marzo, viernes de concilio, es decir de la reunión de los conspiradores que atentaron contra la vida de Jesús para apresarlo y matarlo, me he dirigido a la Escuela Antonio Lauro, situada cerro arriba –km. 8 de Carapita– para celebrar la misa con los niños y maestros de la Escuela.

Unos doscientos escolares, docentes y representantes, han decorado primorosamente el patio porque no solamente se iniciaba la semana santa, sino que además se cumplía el 41 aniversario de la escuela, con el epónimo de esa gran guitarrista venezolano Antonio Lauro.

Tras el canto entusiasta de entrada “Vienen con alegría”, en estos días desconsoladores, comenzamos la liturgia de la palabra y he proclamado la lectura del evangelio de San Juan (Jn. 10, 31-42), en la que Jesús después de terminar de hablar estuvo a punto de ser apedreado: “Jesús les dijo ‘He realizado ante ustedes muchas obras buenas de parte del Padre, ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?’. Le contestaron los judíos ‘No te queremos apedrear por ninguna obra buena, sino por blasfemos?’ […].

Mientras en la homilía, exponía las voces y opiniones de los niños y representantes sobre qué le preguntarían al Papa Francisco como representante de Jesús o qué le quisieran decir, nos cayó una lluvia de piedras desde un elevado que domina la escuela. Cundió el pánico y tres maestros subieron a la rampa para perseguir a los atacantes (¿malandros? ¿desertores de la escuela? ¿hampa que controla el territorio y exige su permisología para todo acto?).

A Dios gracias, no tuvimos ningún niño herido, y tampoco tuvimos que correr a las urgencias del hospital Pérez Carreño, pero si un pequeño grupo de malandros, domina a toda una comunidad, empeñada en hacer el bien –reunirse en grupo, organizar actos cívicos, culturales o religiosos–, todo lo cual hoy es una blasfemia, ¿qué podremos hacer  para que nuestra Venezuela apedreada y amenazada desde muchos elevados por grupúsculos políticos y económicos, puede salir de su amedrentamiento sin que la empujen al barranco?

misa carapita

No quisiera terminar estas palabras sin dejar de hacer oir las preguntas que han dirigido al Papa los niños de la escuela Antonio Lauro antes de ser apedreados:

Grupo 1: ¿Por qué Jesucristo se sacrificó por nosotros? ¿Cuánto años tenía Jesús cuando murió? ¿Por qué se celebra el Via-Crucis?

Grupo 2: Dígale al Papa que cambie esta situación y que se encuentre comida. Que con 100 bolívares se pueda comprar todo. Que lo felicitamos por ser Papa.

Grupo 3: Que venga para Venezuela. Que visite nuestra escuela.

Grupo 4: ¿Por qué quiso ser cura? ¿Por qué se volvió famoso?

Grupo 5: ¿Cuándo nació y cómo se motivó para ser padre?

Los padres y representantes por su parte pidieron: Muchas bendiciones para Venezuela, y rogaron por la mejora de la situación del país, por la Paz, por la atención prioritaria de los enfermos, y reclamaron que los gobernantes se fijen más en los niños sumidos en la pobreza.

Después de la misa los niños han continuado con una vía crucis por el barrio, dando a entender que se puede vencer el mal con el bien.

Si usted tiene alguna respuesta para explicar a estos niños por qué los apedrearon, les agradeceríamos que nos lo haga saber a través de los comentarios a esta columna.

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