¿Se debe garantizar una amnistía?

Luis Oliveros

Recientemente en un grupo conversamos sobre unas declaraciones de un ex – ministro del gobierno, el cual ahora (desde hace unos meses) ha decidido hacer algunas críticas al actual gobierno (al anterior nada). El punto es que mientras a algunos les gustó lo que este señor escribió, otra persona (ya se imaginarán quien fue) ponía en duda su “repentina buena voluntad”, basado en una gran desconfianza sobre el personaje por cuatro razones básicamente: primero por tener su cuota de responsabilidad en esta crisis económica; segundo porque sigue pensando (increíblemente) en que el “Socialismo del Siglo XXI” es la opción (creo que hay bastante evidencia que fue un fracaso); tercero porque cuando le tocan el tema de la guerra económica este le asigna una buena parte de la culpa a los empresarios;  y cuarto porque cuando las últimas elecciones presidenciales este dijo que si “la derecha gana, el nivel de desempleo llegará a niveles muy altos”. La respuesta de unos fue que tenemos qué pensar en el perdón, en una amnistía y valorar solo venezuela protestael aporte actual del personaje.

Esa respuesta me puso a pensar sobre la importancia de negociar una posible amnistía en caso de que en las próximas elecciones el madurismo pierda y se aceleren los tiempos para una elección presidencial. Obviamente en un país tan divido, tan polarizado, sentarse y estructurar un acuerdo para que no exista una cacería de brujas debe estar en la mesa de negociaciones, pero, ¿Qué tipos de personajes queremos perdonar?, ¿qué tipos de delitos hay que dejar pasar?, ¿es necesario que personajes que ya lo hicieron mal en la administración anterior, que utilizan en su lenguaje expresiones tan discriminatorias como “derecha”, “guerra económica” y que aún piensan que el nefasto “socialismo del siglo XXI” es bueno, estén en el nuevo gobierno?,

Tal vez el ejemplo que más se usa cuando se habla de procedimientos de amnistía es el caso chileno. En ese país había una ley de amnistía que había redactado la dictadura en sus primeros años, pero una década después de la salida de Pinochet del poder, la oposición logró recopilar las evidencias suficientes para investigar los crímenes y llevar a prisión a los responsables. Lo más interesante del caso es que al mismo Pinochet le levantaron cargos y fue a juicio (sobretodo el episodio en Gran Bretaña, su aliado durante todo su mandato).  ¿Es criticable esa acción de la oposición chilena?, hoy Chile es un país con diferencias políticas, pero cuenta con instituciones sólidas y una excelente salud en lo económico.

Yo quiero la mejor Venezuela posible. Yo quiero a los mejores ocupando los cargos, deseo que los mejores criminólogos estén estructurando políticas para acabar con la inseguridad, quiero médicos de calidad pensando en políticas sanitarias, jueces independientes y de altura en el poder judicial, excelsos ingenieros mejorando la infraestructura del país y buenos economistas manejando la economía del país. Yo quiero que un nuevo gobierno piense muy bien si cree necesario repetir algún ministro del gobierno anterior ó del actual, bastante demostración de su actuación tenemos al ver la Venezuela de hoy.

Entiendo que debemos tratar de unir el país, que no puede desatarse una cacería de brujas, pero tampoco quiero cheques en blanco para quien haya cometido crímenes de lesa humanidad, quien esté vinculado al narcotráfico ó que para quien se le compruebe actos de corrupción reciban un rápido perdón en aras de “un mejor país”. Venezuela necesita sanar sus heridas, pero también necesita entender que la impunidad no puede ser algo normal, que la justicia debe existir y que si alguien hizo daño debe pagar. Necesitamos tener memoria, entender las razones por las que llegamos a esta situación y sus responsables. Este país necesita instituciones, pero también tener memoria.

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Acerca del autor

Luis Oliveros

Luis Oliveros es economista. Profesor de pregrado y postgrado en la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Metropolitana.