La Virgen de Fátima y la caída del gobierno

Jesús María Aguirre

Una vez más, el 13 de mayo pasasdo, se celebró la festividad de la Virgen de Fátima, cuya devoción congrega a gran parte de la comunidad religiosa portuguesa y mundial. También en Venezuela se extendió su devoción y hoy la colonia emigrante y sus hijos festejan el día. Sin embargo, tal devoción es, según algunos escritores, sicsospechosa de incubar movimientos conspirativos contra el gobierno venezolano por cuanto estaría vinculada al grupo de “Tradición, Familia y Propiedad”. Se utilizarían, según ellos, los milagros de la virgen de Fátima en Venezuela para tumbar al gobierno.

¿Será que nuestro Presidente dejó de viajar a Roma porque un fatimista, tuvo una visión, semejante a la de la película Ángeles y Demonios, en la que un avión chocaba contra el cimborrio de la cúpula de la Basílica de San Pedro?

No soy muy crédulo con respecto a las visiones privadas sean de las Vírgenes o de los alias eternos y, gracias a Dios si bien la Iglesia respeta algunas, ni siquiera los fieles están conminados a rendir su fe a ellas. A los excesivamente crédulos les suelo recomendar el estudio de Steling sobre las Apariciones de la Virgen, libro poco apreciado por los pietistas (C.M. Staehlin, Apariciones, Razón Fe, Madrid 1954). No soy partidario de meter a Nostradamus y la Virgen de Fátima en nuestros análisis y predicciones económico-políticas.

Más aún me parece una depravación el utilizar los resortes de la simbología religiosa y cristiana para fines políticos y en este sentido comparto la indignación de Gerónimo Pérez Rescaniere contra la manipulación de las apariciones de la Virgen de Fátima y sus secretos en la lucha contra el comunismo o cualquier otro ismo político (véase el texto publicado el domingo 7 de junio en el periódico CCS, tomado De Cristóbal Colón a Hugo Chávez Frías, vol. 3.).

Pero no me adhiero a esas pseudohistorias conspirativas en las que se confunden hechos, visiones e ideologías para justificar posturas geopolíticas.

Sin entrar en muchas honduras, el escritor Gerónimo Pérez, después de describir los pormenores del atentado contra el papa Juan Pablo II, afirma contundentemente:

“Wojtyla regresa a Roma cambiado por el miedo o endurecido. En la intimidad del palacio Vaticano se toman decisiones: el cardenal Lefebvre, jefe del sector fatimista, es destituido de la jefatura de la Congregación de la Fe. Lo sustituye el cardenal Joseph Ratzinger, perteneciente al grupo de Lefebvre, que andando el tiempo sustituirá al propio Wojtyla en el papado”.

Hasta donde es comprobable, Lefebvre, si es que se refiere a Mons. Marcel Lefevre, no llegó a ser Cardenal, y tampoco fue Jefe de la Congregación de la Fe. Además fue excomulgado durante el papado de Juan Pablo II y durante la gestión del cardenal Ratzinger al frente del dicasterio  y la rehabilitación de la “Fraternidad San Pío X”, para que volviera a la unión  con la Iglesia, no tuvo que ver nada con la Virgen de Fátima y los fatimistas.

sic2Vapuleados así los datos históricos el texto parece un capítulo más del autor de la novela el Código da Vinci o Inferno, que un texto de análisis histórico o político*.

La caída del muro de Berlín y del dictador Jaruzelsky –católico y con formación jesuita– en la tierra polaca de Juan Pablo II, tuvieron que ver más con los pies de barro de la economía de la Unión Soviética, el colapso económico del comunismo o socialismo real en su área de influencia, y con la arremetida del *movimiento sindical de Solidarnosc, liderado por Lech Walesa, que con las visiones de tres niños de Fátima manejados por los jesuitas*, aunque hay quien dice que las mayores verdades salen de la boca de los locos, los borrachos y los niños.

Sería lamentable que estos artículos de conjuras sirvieran en Venezuela al Sebin para dedicarse a detectar con sus servicios de inteligencia las visiones de los devotos de la Virgen de Fátima. ¡Pobres portugueses!

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