La Cultura del Barrio. 3era. edición

La Cultura  del Barrio“El objeto de este recuento somero no es el de presentar credenciales que avalen lo que diré sino el de aclarar que lo que sigue trata de expresar el itinerario vital de una persona y de unos grupos e instituciones y no su saber objetual”.

La mayoría de los campesinos y de los habitantes de la ciudad piensan que en el barrio no hay cultura porque sus habitantes dejaron la cultura campesina y aún no acaban de sumir la de la ciudad. Nosotros sostenemos que la cultura suburbana es una cultura contemporánea y que sus habitantes son sujetos culturales. Ante todo reivindicamos la envergadura histórica de las grandes migraciones de campesinos que dan lugar a las metrópolis latinoamericanas. Esta novedad es mucho mayor que la de la emancipación.

El poblador del barrio no se caracteriza por el arraigo en la tierra y en la comunidad ancestral, como el indígena, el campesino e incluso el habitante tradicional de nuestras ciudades, sino por estar-entre. Entre el campo y la ciudad, entre el campo y el barrio, entre el barrio y al ciudad y entre las heterogeneidades del barrio. Este modo diverso de estar-entre da lugar a diversos tipos humanos: el forastero, el marginado, el intermediario, y el mediador, que considero la más alta posibilidad humana.

Así como el poblador de la ciudad da por supuesta la vida y se dedica a cualificarla, el poblador de barrio, como nada a contracorriente, tiene como objetivo seguir vivo y vivir humanamente. por eso para él el empeño de vivir es una lucha por la vida en presencia de la muerte que acecha siempre por falta de empleo, desnutrición, enfermedades de pobres, carencia de oportunidades y de reconocimiento, violencia horizontal, desventajas en todos los aspectos. El Estado no cree tener obligaciones con ellos, da menguadamente a cambio de apoyo subordinado. Este modo de vivir trae una presión tan dura que bastantes no lo pueden soportar y degeneran en bestias o fieras. Es la subcultura de la pobreza, cáncer de la cultura suburbana.

Pero los que hacen frente a la vida sacando fuerzas de su debilidad se habitan completamente y van más allá de sí. Esta obsesión por la vida, cuando les es negada de mil modos, es la fuente de la cultura del barrio, una cultura frágil, pero que renace siempre de sus cenizas.

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