El simulacro electoral. ¿Por dónde viene la bola?

Alfredo Infante, S.J. 

SimulacroElectoral06 Foto Vanessa Rodríguez Noticias24.

Cuando se consulta por curiosidad la categoría simulacro en la RAE aparecen  las siguientes acepciones:
1) Imagen hecha a semejanza de alguien o algo, especialmente sagrada. 2) Idea que forma la fantasía. 3) Ficción, imitación, falsificación. Simulacro de reconciliación. Simulacro de vida doméstica. Simulacro de juicio. 4) Mil. Acción de guerra fingida. 5) Modelo, dechado.

A todos, de buena fe, nos gustaría creer que el simulacro electoral  del pasado domingo 18 de octubre de 2015, organizado por el CNE,  se hizo en coherencia con la quinta acepción: “modelo”, ” dechado”.  Una muestra que se debe seguir o imitar.
Siempre es bueno partir de la buena fe, especialmente cuando quien está de por medio es una institución que,  por su mandato arbitral,  debería ser imparcial. ¿Pero fue el evento del domingo realmente un modelo a seguir? ¿Fue imparcial?  Es conveniente que nos atrevamos como ciudadanos a describir experiencias concretas desde las que podamos desentrañar las dinámicas relacionales que se expresaron en dicho simulacro. Describir el fenómeno y evidenciar las dinámicas que se entrecruzan en él, es condición necesaria  para visualizar cuál es el derrotero de la campaña y que puede ocurrir el 06 de diciembre si los ciudadanos no nos hacemos respetar. Esto es clave para el ejercicio de la contraloría ciudadana.

El simulacro desde un punto geográfico. En la parte Alta de la Vega, en el sector Las Casitas, el colegio Andy Aparicio de Fe y Alegría fue elegido para el simulacro electoral del CNE.  Fue tomado el jueves en la tarde por el Plan Republica, por lo que la escuela no pudo cumplir con sus actividades el día viernes. El domingo se abrieron los espacios para el simulacro.  Ya, muy temprano, se instaló en toda la entrada del centro electoral un punto rojo, que con música a todo volumen, alusiva al PSUV y al legado del finado expresidente Hugo Chávez Fría, permaneció todo el día repartiendo gratuitamente el semanario del PSUV, de fecha 11 al 18 de octubre (año1-número 45). Con su título de portada: “SOMOS PUEBLO VALIENTE”, y  en la contraportada  una nota con el rostro de Diosdado Cabello y el título: “El que quiera rendirse que piense en Chávez”. Nada de sutilezas. El mensaje era una bofetada pública.

Previo a este simulacro hemos tenido la visita de la candidata al circuito Jaqueline Faría, quien ha inaugurado el plan de asfaltado en la comunidad. http://www.caracas.gob.ve/alcaldiaDeCCS/submit-an-article/blog/comunidad/principales-vias-de-la-vega-reciben-mantenimiento-integral. Esta noticia fue cubierta por Últimas Noticias y Ciudad Caracas, este último de entrega gratuita en bocas de metro, pese a la crisis de papel. Más adelante desde la perspectiva comunitaria se reportó en  Crónica UNO el sentir de la comunidad ante este hecho:
http://cronica.uno/vecinos-de-las-torres-en-la-vega-se-sienten-estafados-con-plan-de-asfaltado/. También la candidata ha estado reuniéndose con los consejos comunales y, junto a funcionarios de la alcaldía, ha prometido solventar la crisis que esta zona está viviendo en materia de transporte, vialidad, vivienda y alimentación.

De igual modo, se han activado las reuniones de los Colectivos de Vivienda que son 11 en la zona. Una semana antes del simulacro, una fuente que no quiso identificarse, señaló que se puso como condición para seguir en el listado de vivienda que  cada persona  llevara 10 personas más para el simulacro (1 x10).  De este modo se garantizaría el éxito del simulacro. Al parecer, el simulacro pondría en evidencia la capacidad movilizadora del voto por parte de los Consejos Comunales y de los Colectivos de Vivienda en función de los candidatos del PSUV del circuito. El mensaje es: si hay movilización hay vivienda, si hay movilización hay transporte. En fin….

Volviendo a la pregunta: ¿Fue un simulacro? Sí. Pero no fue para medir la responsabilidad pedagógica que el CNE tiene como institución imparcial y poder electoral, por el contrario fue un simulacro para medir el poder movilizador del PSUV y hasta qué punto la candidata del circuito, con los recursos y tiempo invertido, obtiene resultados. Estuvo, por el contrario, enmarcado en la cuarta acepción de la RAE que reza: “acción de guerra fingida”.

Sin embargo, hay que decir que la mirada del ciudadano de a pie ante el despliegue de la militancia del PSUV y la fiesta musical en su punto rojo,  fue de espectador  externo, el hecho se vio detrás de la barrera, como un asunto de gente sin oficio o, peor aún, como una trampa engaña bobos. Lástima que el CNE haya desperdiciado un momento extraordinariamente pedagógico de ejercicio de ciudadanía como lo es un simulacro electoral.

Aprovechando que estamos en temporada beisbolera, después de este simulacro, ya sabemos por dónde viene la bola el 06 de diciembre. Preparémonos como ciudadanos porque si nos descuidamos nos ponchan.

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