El “milagroso” Simadi

Luis Oliveros

simadiLlegó el Sistema Marginal de Divisas (Simadi) y ya un nombre tan feo presagia cosas negativas. Nace para “destrozar” un supuesto mercado que no existe, al cual se juró torcerle el brazo cuando estaba a un tercio de su precio actual, un mercado que aunque a muchos no les guste es marcador de precios en la economía venezolana. Para más contradicciones, el Simadi inicia con una tasa de cambio a un nivel parecido al repudiado y fantasma “mercado negro”.

Tanto el gobierno como unos muy optimistas voceros de casas de bolsa nos venden el nuevo sistema casi como la octava maravilla del mundo. No obstante, tanto el presidente en una cadena como el BCV cuando publica su tasa de cierre diario, nos indican que este sistema está destino a no generar muchos frutos. Por el Simadi solo se comercializaría entre 1-2% de las necesidades de divisas de la economía venezolana, el resto se seguirán regalando a tasas de Bs. 6,30/$ y Bs. 12/$, aún con la fuerte restricción de divisas que enfrenta el país.

Una de las grandes dudas que hay sobre el sistema tiene que ver con la manera en que este se alimentará. Indudablemente la mayor parte de la oferta del Simadi tiene que venir del sector público. Si sus promotores están esperando que sean los privados quienes alimenten el sistema, este será un nuevo fracaso de política cambiaría en Venezuela. Para que tengamos una idea, este sería el sexto sistema cambiario que adopta Venezuela en los últimos 12 años.

Para que el Simadi tenga algún éxito el gobierno debe generar confianza y hacer esfuerzos creíbles de disciplina fiscal y monetaria, sin embargo sin un coherente plan anti inflacionario (la actuación de la SUNDEE solo produce escasez e incertidumbre en el sector privado), con un BCV que funciona como una oficina de “asuntos monetarios”, un gobierno incapaz de disminuir el enorme hueco fiscal (de 18% del PIB para 2014) y un funcionamiento inicial del mismo sistema bastante engorroso y alejado de ser un mercado, es complicado apostar por su triunfo.

Sicad-BCVEs iluso pensar que el Simadi acabará con el mercado paralelo. Mientras tengamos control de cambio el mercado “negro” existirá. Tal vez en el corto plazo veremos alguna variación negativa en el crecimiento de la tasa de cambio (apreciación) del sistema y una reducción en el spread entre esa tasa y la paralela, pero la poca oferta que se tiene estimada colocar en el sistema, la acostumbrada descoordinación de políticas económicas por parte del gobierno, muy baja calidad en los ajustes económicos propuestos y las grandes necesidades electorales del gobierno harán que más temprano que tarde, el Simadi no genere los resultados esperados para sus creadores y defensores.

En marzo de 2014 nos ofrecieron el Sicad 2, un sistema al cual podríamos acudir con total libertad, la tasa de cambio fluctuaría como un mercado y comenzaría en un nivel de Bs. 50/$. Un año después nos llega el Simadi con las mismas promesas, solo que la tasa de inicio es un 240% mayor (una tremenda devaluación). Ojalá y para el próximo año no tengamos que decir que la tasa de inicio del “nuevo sistema” ya ronda los Bs. 300-400/$.

No podemos estar alegres por la llegada del Simadi. El país necesita una unificación cambiaria y que el control de cambio sea desmontado. Mientras la diferencia entre la tasa de cambio oficial más fuerte y la más débil sean del 2.660%, los incentivos a la corrupción y las distorsiones serán muy grandes. Sin embargo estamos claros que la decisión de su mantenimiento no es económica sino política.

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Acerca del autor

Luis Oliveros

Luis Oliveros es economista. Profesor de pregrado y postgrado en la Universidad Central de Venezuela y la Universidad Metropolitana.