Cada vez más endeudado

Eduardo Ortiz

La deuda interna entre privados, generada cuando una empresa pide un préstamo a un banco, forma parte del funcionamiento normal de toda economía. Si las deudas se pagan puntualmente, la corriente económica de bienes y servicios avanza sin trabas.(11)VENEZUELA-CARACAS-CHINA-POLITICA-XI JINPING

También los gobiernos de todo el mundo emiten bonos de deuda interna periódicamente. Según la Superintendencia de Bancos, a finales de julio de 2014 la deuda del Estado con los bancos era de 393.270 millones de bolívares.

Hay otros rubros de la deuda pública interna que hoy no se contabilizan pero algún día tendrán que ser negociados. Me refiero a las expropiaciones que ha ejecutado el Gobierno por la fuerza. Es probable que el monto de lo adeudado por este concepto se eleve a varios billones de bolívares. Algún día, con un Poder Judicial independiente, los afectados o sus herederos comenzarán a pedir cuentas.

Por fin, dado que existe un control de cambio, y que la mayor parte de las divisas provienen de las exportaciones petroleras, podríamos hablar de una deuda pública interna en dólares cuando el Gobierno no responde a la demanda existente. Según Cavidea, a finales de 2013 esta se estimaba en 13 mil millones de dólares.

En consecuencia, varias empresas trabajan a media máquina por falta de materia prima, las compañías de transporte mantienen estacionada una parte de sus vehículos porque no encuentran repuestos, numerosos análisis médicos han dejado de realizarse porque no hay reactivos, y la gente se muere por falta de medicinas y tratamiento adecuado.

Dentro de este panorama de escasez de divisas Pdvsa, que debería ser una institución acreedora, en los últimos años se ha convertido en  deudora. En enero de 2010 comenzó a endeudarse con el Banco Central por 5 mil 072 millones de bolívares. Desde entonces hasta junio de este año la deuda con dicho organismo se ha hecho 95 veces mayor. Solo en los últimos doce meses se ha incrementado en 166 %.

Deuda externa

En septiembre de 2013, última cifra disponible, la deuda externa total sumaba 110 mil 485 millones de dólares, de los que 95 mil 981 millones (86,87 % del total) correspondían al sector público. Desde finales del año 2000, la deuda externa total se ha incrementado en 203,22 %, y la pública en 313,75 %.

Si comparamos la deuda en dólares con el PIB en bolívares tenemos que usar alguna tasa de cambio. Al elegir la tasa Cadivi en 2013 de Bs. 6,30 por dólar, nos encontramos con que la deuda externa supuso ese año 67,35 % del producto, pero al menos en este rubro no estamos solos en el mundo, ni somos los peor clasificados. De acuerdo al Banco Mundial, esta relación fue entre 2009 y 2013 del 93,8 % en Estados Unidos, y en España del 98,4 %. En otros países alcanzó proporciones superiores al 100 % (Francia 103,8 %, Portugal 126,2 %, Italia 131,1 %, Grecia 164,3 %, Japón 196,5 %).

Tomando como punto de comparación las exportaciones, la deuda externa venezolana del 2013 fue 65,2 % superior al valor de las exportaciones de ese año, lo cual tampoco es trágico, ya que no hay que pagar toda la deuda en un solo año. De hecho, el servicio de la deuda (devolución de capital y pago de intereses) para el 2013 fue de 7 mil 097 millones de dólares, lo que supuso 10,35 % del valor de las exportaciones.

Por fin, si dividimos la deuda externa entre un total redondeado de 30 millones de habitantes, cada uno de nosotros habría estado debiendo a fines de 2013 unos 3 mil 863 dólares, lo que a la tasa Sicad 2 supondría casi 185 mil bolívares de deuda externa per cápita (más de 43 salarios mínimos), y a la tasa del mercado paralelo 70 % más. Eso ya son palabras mayores.

 Cambio de imperio

Pero es que además las cifras del BCV que acabamos de considerar se refieren solo a la deuda financiera, es decir, al dinero que Venezuela ha recibido de otros países y que todavía no ha devuelto.

Deberíamos contar también la deuda que el país tiene con los proveedores extranjeros de bienes y servicios. Solo en el caso de Colombia se habla de 2 mil millones de dólares.

Podríamos hablar también del dinero recibido del exterior que no aparece registrado como deuda porque está siendo devuelto diariamente con envíos de petróleo. Dentro de estos montos cobra especial importancia el Fondo Chino-Venezolano.

Se trata de una serie de convenios que desde 2007 han supuesto la recepción de 25 mil millones de dólares provenientes del Banco de Desarrollo de China en tres tramos.  El último acuerdo, en el que el Gobierno chino otorgó 4 mil millones de dólares, se formalizó el 21 de julio de este año. La cantidad de petróleo que Venezuela ha tenido que entregar en compensación ha dependido de las variaciones en el precio del barril. Recientemente Rafael Ramírez ha informado que Pdvsa está destinando 240 mil barriles diarios para pagar esa deuda.

Adicionalmente, en 2010 se formalizó otro acuerdo por el que China prestará a Venezuela 20 mil millones de dólares en un plazo de diez años.

Al mismo tiempo en que se están formalizando esos préstamos, la calificadora de riesgo más importante de China, Dagong Global Credit, ha rebajado en julio la deuda venezolana de BB+ a BB- lo que nos coloca casi al borde de la insolvencia. Se razona esta decisión argumentando que “en 2013 las reservas internacionales descendieron hasta 5,7 % del PIB, solo cubren 95,6 % de la deuda externa a corto plazo y 19,4 % de la deuda externa total”.

Quizás por eso, aunque China ha seguido otorgando créditos para algunos proyectos específicos, cada vez se está involucrando más en la supervisión directa de las obras que financia, lo que se refleja incluso en los nombres de algunas empresas como Petrosinovensa.

De hecho el imperio asiático se encuentra presente en Venezuela en la fabricación de agroquímicos, cemento, soda, vidrios planos, contenedores, y en las áreas de armamento, minería, vivienda, transporte aéreo, acuático y terrestre, electricidad, hospitales, telecomunicaciones, tecnología y petróleo.

El Gobierno venezolano parece sentirse cómodo con esta relación comercial, porque Pdvsa desea aumentar las exportaciones totales al país asiático hasta alcanzar un millón de barriles diarios. El año pasado se exportaron 626 mil barriles diarios a China y 800 mil a Estados Unidos. En los próximos meses esta relación puede cambiar.

Se percibe la misma tendencia con el origen de nuestras importaciones donde, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística, China ya ocupa el segundo lugar, después de Estados Unidos y por delante de Brasil.

Como colofón, en agosto de este año Pdvsa abrió unas cuentas bancarias en el China Citic Bank para que cualquier país pueda depositar en ellas los pagos por la recepción de petróleo venezolano.

Nos toca una vez más cambiar de imperio. A comienzos del siglo XIX Venezuela alcanzó la independencia política del imperio español para pasar a la dependencia económica del imperio británico. En el siglo XX pasó a manos del imperio estadounidense. Ahora el Gobierno ha decidido someterse al imperio chino, aunque aún preferimos que nos pague en dólares y no en yuanes.

Ineficiencia, corrupción y derroche

En 1974 se creó el Fondo de Inversiones de Venezuela, porque el país tenía más divisas de las que podía invertir eficientemente en el país. Hoy el Gobierno no puede mantenernos abastecidos regularmente con los productos más básicos ¿Qué hemos hecho para llegar a esto?

Entre las muchas causas posibles vamos a comentar tres de ellas. Comencemos por la      ineficiencia, con lo que queremos señalar que el país produce cada vez menos. Ya en un artículo anterior indicaba que de acuerdo al Fondo Monetario Internacional Venezuela va a ser el único país latinoamericano cuyo producto decrecerá en 2014. La revista The Economist calcula que a finales de este año el PIB disminuirá 2,5 %. Aunque el Banco Central sigue con su política de silencio, filtraciones confiables dicen que en el primer trimestre de 2014 el producto se contrajo 4,5 %.

La situación ha llegado a tales límites que ya son los mismos sectores progubernamentales los que se quejan de la incapacidad del Gobierno. Recientemente el politólogo Nicmer Evans ha publicado en Aporrea que “el pueblo siente tristeza de ver un sueño desvanecerse por incapacidad, mano dura y no sabemos si por complicidad”. Alí Rodríguez Araque, que ha ocupado puestos tan importantes en el Gobierno, dice sentirse de acuerdo con 80% de los venezolanos quienes, según las encuestas, manifiestan que la economía es el principal problema del país, y aboga por una presencia mayor del sector privado para retomar la senda del crecimiento.

Según datos de la OPEP la producción petrolera en Venezuela ha descendido de 3,26 millones de barriles diarios en 2008, a 2,8 millones de barriles en 2013. Por otra parte, en ese período el consumo interno pasó de 574 mil a 716 mil barriles diarios. Si cada vez producimos menos y consumimos más, las exportaciones necesariamente se reducirán, y recibiremos menos dólares.

Por otro lado, dada la necesidad de conseguir más divisas, Pdvsa tiene pensado vender Citgo, con lo que renunciaría a más de 6 mil estaciones de servicio, a 3 refinerías y a 48 terminales de almacenamiento y distribución ubicados en Estados Unidos.

Si de la ineficiencia pasamos a la corrupción, la lista de denuncias se podría hacer interminable. Para mencionar solo algunos casos aparecidos en las últimas semanas, el diario argentino Clarín destapó que Pdvsa pagó un sobreprecio de 60 % por unos buques encargados al Astillero Río Santiago, y que la empresa BioArt vendió arroz a Mercal a un precio que duplicó el del mercado internacional.

Pero ha sido probablemente en el mercado cambiario donde se han hecho los mayores negocios. Recientemente el diputado Ricardo Sanguino, presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, señaló que en los últimos tres años Cadivi había aprobado 20 mil millones de dólares para importaciones que nunca se realizaron.

La Fiscalía está publicando los nombres de algunas de esas empresas. Sería importante investigar si quienes aparecen como sus dueños son simples testaferros, y quiénes son los verdaderos beneficiados por el fraude. Porque cuesta creer que se concedan dólares a 6,30 a personas que no tengan muy estrechas relaciones con el poder político. El negocio es redondo. En pocas horas se puede obtener un retorno doce veces mayor que la inversión, vendiendo en el mercado paralelo lo que se ha conseguido en el regulado.

Es verdad que en todas las épocas y en todos los países ha habido gente corrupta, pero resulta mucho más fácil serlo cuando un solo partido controla todos los poderes constitucionales, creando un aura de total impunidad.

También podríamos hablar largo tiempo sobre el derroche en sus múltiples facetas,  pero aquí me voy a fijar únicamente en el incremento del gasto público y en los subsidios.

El Proyecto de Ley de Presupuesto de 2014 alcanzaba 552 mil 600 millones de bolívares. Pero ya para fines de julio se habían aprobado créditos adicionales por 229 mil 800 millones que suponen casi la mitad del presupuesto. De hecho, el gasto público pasó de 98 mil 200 millones de bolívares en el segundo trimestre de 2013, a 229 mil 300 en el segundo trimestre de este año, lo que representa un incremento de 135 %.

Pero es que además el Gobierno ha establecido una estructura paralela de gasto, a través de diversos fondos que no se tienen que ajustar a los exiguos controles que ejerce la Asamblea sobre el Presupuesto Nacional.

En cuanto a los subsidios, si estos no están perfectamente focalizados y supervisados, se vuelven una vez más fuente de corrupción. Si los alimentos se venden en Mercal con un subsidio de hasta 80 %, esos productos desaparecerán de los anaqueles, y reaparecerán entre los buhoneros o en los mercados de otros países. Según el ministro de Alimentación Félix Osorio, el contrabando a Colombia en algunos productos llega al 40 %. Si la gasolina sigue siendo más barata que el agua, continuará el contrabando con los países vecinos por mucho que se cierren las fronteras. Eso sin mencionar que, en uno y otro caso, son muchas veces los funcionarios públicos quienes toman parte en el negocio a través del cobro de comisiones o de su participación directa en el fraude.

Es verdad que el Gobierno está pensando en disminuir el subsidio al tipo de cambio o en aumentar el precio de la gasolina, pero la complejidad de los problemas, el largo tiempo durante el que estos se han dejado de enfrentar, y las divisiones internas en la revolución, están haciendo muy difícil alcanzar soluciones satisfactorias.

Entre reformistas y retrógrados

Las tensiones dentro del Gobierno, y entre sus aliados, han sido descritas como divergencias entre reformistas y retrógrados. Los primeros perciben que las expropiaciones y controles han empeorado la situación económica. Por eso piensan en mejorar las relaciones con el sector privado y dar mayor cabida a los mecanismos de mercado. Ese es el camino que han ido tomando Cuba y China en los últimos años. Los retrógrados piensan, por el contrario, que hay que radicalizar la vía socialista y expropiar paulatinamente todos los medios de producción. Eso implica retrotraer la historia hasta la extinta Unión Soviética.

Dentro de esta lucha sorda surge el asunto de los asesores franceses mencionados por Giordani en su carta de despedida. Se trata de la banca de inversión Lazard, uno de los muchos grupos extranjeros que asesoran en lo político y lo económico a este Gobierno. Muestra de que sigue activa es el hecho de que aparezca como una de las gestoras en la venta de Citgo.

El panorama no es nada halagüeño, y la oposición, enfrascada en sus propios problemas, se desdibuja como alternativa. Habrá que esperar que la caja de Pandora derrame todas sus desgracias, para que al final rescatemos de su fondo a la esperanza.

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